Belleza

La belleza de compartir

Para celebrar sus 80 años Lancôme decidió premiar a un grupo de mujeres que, junto a sus hijas, se desenvuelven en una misma actividad. Complicidad, unión y confianza caracterizan la relación de estas doce protagonistas que además comparten el amor por los mimos de belleza que esta firma les ha entregado con el paso del tiempo.

  • constanza.espinoza

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Producción: María Eugenia Ibarra Fotos: Nicolás Abalo Maquillaje: Darwin Rodríguez para Lancôme y María de los Ángeles Romero Pelo: Fernanda Villarroel Agradecimientos: Officio Mondó

Impecable sentido estético


La diseñadora Lía Fernández tiene más de 20 años de trayectoria en la industria de la moda nacional. Sus hijas, Valentina (de pie) y Lía (sentada) Rojic, crecieron observando el sofisticado estilo de su madre. Y aunque solo Valentina trabaja junto a ella, la moda se ha encargado de fortalecer la relación que las tres comparten. “Somos superunidas, viajamos a la Semana de la Moda de Milán y lo pasamos increíble. Vamos a los showrooms y desfiles a escoger las colecciones para la tienda y en las tardes nos tomamos un clásico aperitivo milanés”, cuenta su hija mayor, Valentina. “Conversamos y nos reímos muchísimos juntas. En moda cada una tiene un estilo muy particular y distinto a la otra, por eso es muy entretenido salir las tres a vitrinear”, agrega.

Nuestros favoritos de Lancôme: “En mi último viaje a Italia tuve que hacer hora en el aeropuerto, y por supuesto que fui al duty free a vitrinear. Ahí, una asesora de Lancôme me hizo probar la línea Absolue l’Extrait y la encontré espectacular. Luego de horas de viaje aún me duraba el efecto”, comenta Lía Fernández. Para su hija Lía su estuche de minimaquillajes de la marca fue indispensable durante su carrera universitaria. “Estudié canto lírico en la Católica y para las presentaciones teníamos que ir formales y arregladas, ¡y yo nunca alcanzaba a ir a mi casa y volver! Así que ese estuche era perfecto”. Mientras que para Valentina el recuerdo de su primer perfume, regalado por su mamá, Ô de Lancôme, es parte importante de su infancia. “Me acuerdo de ponérmelo todas las mañanas y también después de la playa como si fuera un ritual, me creía la muerte”, cuenta.

Un servicio excepcional


Amelia Correa y su hija Amelita Izquierdo trabajan juntas en banquetería desde hace 24 años. Amelia lleva cuatro décadas dedicada a esta empresa y Amelita, que estudió hotelería, decidió unirse a su madre. “Al principio comencé trabajando sola y me di cuenta de que sería una buena idea hacerlo con ella por toda su experiencia de vida. Nos fuimos complementando de forma muy natural y ha sido un aprendizaje constante”, afirma Amelita. “Trabajar con mi mamá ha sido la mejor experiencia que he tenido en mi vida. Ella es muy vanguardista, siempre está innovando, tiene una energía tremenda, es una líder innata y, lo más importante, nos complementamos increíblemente al trabajar juntas”.

Nuestros infaltables de Lancôme: La crema de limpieza y el serum de la línea Absolue l’Extrait, que destaca por sus dos millones de células madre de la rosa de Lancôme. “Mi mamá lo utiliza desde hace tiempo y yo comencé hace poco. Como que le copié”, dice riendo.

Una filosofía de vida


Son abogada (Alena Lang) y periodistas (Florencia Sánchez y su madre, Paz Valenzuela), pero aman todo lo que engloba la disciplina del yoga. Alena comenzó con esta práctica en la década del 70 y nunca más lo dejó. “Cuando vives algo, lo respiras y lo hablas, tus hijos simplemente lo incorporan como propio”, explica. “Me pasé toda la vida en retiros yóguicos, cantando mantras, haciendo yoga, alimentándome diferente a mis amigas: en vez de chocolates, yo comía nueces y almendras”, cuenta Paz. Lo mismo fue para Florencia, que viajó a los 19 años a India para tomar un curso de yoga. “Siempre lo practiqué pero nunca como algo constante, y cuando llegué a India era la peor de los 200 alumnos”, dice entre risas. Ahora se dedica a hacer terapias de reiki.

Nuestra rutina de belleza de Lancôme: “Desde que el mundo es mundo, sigo una rutina en las noches y mañanas: me lavo la cara, utilizo el tónico Douceur y cremas específicas para mi rostro, ojos y cuello. Mi tratamiento favorito es Absolue l’Extrait”, cuenta Alena. Su hija y nieta dicen que ella es la experta en cremas de la familia. “Mi mamá me ‘hinchó’ durante una vida con las cremas, pero yo creía que era un tema de pretensión y ego, hasta que me di cuenta de que cuidarse y aplicarse una cremita es parte de quererse, de poder hacerse cariño a uno mismo”, dice Paz. Florencia opta por enfocarse en cuidar su piel del sol. “Todos los días utilizo UV Expert”, afirma.

Joyas con sentido ecológico


La artista visual Pía Calderón (en segundo lugar) y sus tres hijas: Constanza, Pía y Macarena Álvarez, reutilizan todas las bolsas plásticas que llegan a sus manos y las convierten en coloridos y únicos accesorios a los que les incorporan terminaciones en plata (Joya Plástica). “Estamos superenpañales, aprendiendo a concho y deslumbrándonos con todo. Es una etapa de experimentación; hemos podido ir especializándonos en esto que nos gusta y nos ha unido”, cuenta Pía Calderón. Sus tres hijas crecieron viéndola pintar y, como artista, trabajar con materiales de desecho, así que cuando comenzó con el emprendimiento, poco a poco fueron formando parte de él. “Nosotras en la casa somos superecológicas, intentamos reciclar todo. Las bolsas de plástico siempre llegan, por lo que las posibilidades de creación y diseño son infinitas”, dice Pía Álvarez.

Nuestra rutina de belleza Lancôme: “Todas usamos el desmaquillante Bi-facil”, dicen las cuatro prácticamente al mismo tiempo. “De hecho, me lo roban”, agrega Pía. Las cuatro destacan por la simpleza en sus rutinas de belleza. “No tiendo a maquillarme mucho, pero mis infaltables son las máscaras de pestañas y los labiales”, dice Macarena, la menor de las tres. “Mi favorito ahora es Rouge In Love”, agrega.