Belleza

Como algodón de azúcar

No es primera vez que los cabellos de fantasía se ponen de moda, María Antonieta hizo su aporte en el 1700 cuando mantenía su pelo de color rubio-frutilla. En el hemisferio norte, los colores pastel dominaron las calles y las redes sociales durante el verano, especialmente el lila y el rosado, este último, el preferido por las celebridades.

  • francisca.colussa

Compartir vía email

En los 90, Gwen Stefani se transformó en un ícono para las adolescentes con su melena fucsia y esa misma efervescencia la transmiten hoy celebridades que han lucido orgullosas el rosado muy pastel en distinta intensidad; como Cara Delevingne -con la peluca rosada que usó en agosto para el festival de música Osheaga en Montreal-, Rita Ora, Iggy Azalea, Rummer Willis, Kate Hudson, Rihanna, Sienna Miller y Katy Perry.

La cabellera rosa no es tan contemporánea como pareciera. En pleno 1700 la reina consorte de Francia, María Antonieta de Austria, trataba su pelo con azafrán, cúrcuma, madera de sándalo y ruibarbo para lograr un efecto rubio-frutilla. También se dice que utilizaba pelucas de este color, costumbre propia de la realeza y aristocracia de aquellos años. Diseñadores como Narciso Rodríguez, Issey Miyake, Thakoon y Jeremy Scott lo rescataron en sus pasarelas de 2012 y luego fue el turno de Karl Lagerfeld con Chanel en la colección crucero 2013.

En Chile no es un estilo común todavía, pero hay quienes como Valentina Ríos -productora de modas y creadora de la página LeFreak.cl– lo lucen orgullosas: “Me gusta que sea un poco más sutil, un color entre gris y rosado. Acá ya he visto a varias usándolo, aunque creo que a las chilenas les gusta más el pelo directamente rosado o fucsia, pero me parece que los pasteles, ese tono entre gris y rosado, es más fácil de combinar y no se ve tan de fantasía”, dice.

El proceso

Para lograr un rosado intenso es imprescindible decolorar varias veces -una mujer latina, al tener pigmentos más anaranjados, necesita al menos cuatro procesos de decoloración- hasta lograr una base platinada para que el pigmento logre fijarse. Lo ideal es hacerlo una vez al mes, o cada mes y medio para no dañar tanto el pelo.
Tener el pelo rosado requiere tanto trabajo como transformarse en rubia, hay que cambiar los hábitos de cuidado capilar, cortar las puntas después de decolorar y realizarse masajes de hidratación y reparación cada dos semanas. “No se puede hacer en pelos teñidos previamente con tonos oscuros, porque no es posible desteñir tanto los pigmentos de la coloración y no queda parejo”, explica Paloma Suzarte, estilista y dueña de las peluquería Sólo para Muñecas.

¿Cuánto dura?

Entre uno y cinco lavados, por eso la recomendación de la especialista es no lavarlo más de dos veces a la semana y retocarlo una vez al mes. Paloma también prefiere que el proceso de decoloración se realice con productos premium como Olaplex, que sella la cutícula y protege la fibra capilar de la deshidratación.
¿A quiénes favorece? Definitivamente a las rubias o personas con piel muy blanca, pero Paloma también invita a las morenas a intentarlo, “¿por qué no?”, dice.