Gastronomía

Maestranza Cocina de Mercado

Nos encantó, sentimos que es una cocina honesta, sin pretensiones, que utiliza muy buena materia prima y logra un excelente resultado con gran relación precio-calidad.

  • Pilar Hurtado

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Hace un par de semanas comentamos la sanguchería Maestranza en esta columna. Esta es otra Maestranza, bien distinta. Queda en el barrio Franklin y cuando la visité con una amiga, el local llevaba una semana abierto. En ese momento fuimos por una recomendación de Marcelo Cicali, dueño del Liguria. Y al día siguiente de nuestra visita Maestranza salió en la portada del suplemento Finde de este diario. Es decir, su fama ha subido como la espuma, y muy rápido. Veamos por qué. Está en una galería comercial nueva, sin ningún brillo. Dentro hay otros restaurantes pero este llama la atención por su estilo. Es pequeño, con sillas de madera, mesas con manteles de hule, tazas de fierro enlozado, loza china, buenos cubiertos y todo bien dispuesto. Las paredes son pizarras negras donde hay frases y dibujos hechos con tizas de colores. Es cálido y bonito, y la vajilla china y el enlozado nunca fueron más coherentes en un restaurante. El menú del día -funcionan con platos que su cocinero Cristián Gaete piensa de acuerdo a los productos disponibles en cada jornada- está escrito en una pizarra. Ofrecen una entrada y dos opciones de fondo, una de ellas siempre vegetariana. Ese día nos atendió una tatuada chica muy simpática y eficiente, que nos ofreció té con frutas como la bebida incluida en la carta, la que sirvió en las tazas de fierro enlozado. La entrada eran papas al mortero con espárragos grillados y ensalada, en este caso rúcula, que parecía recién cortada de lo fresca que estaba. Las papas nos emocionaron a mi amiga Ana y a mí, pues tenían ese olor y sabor de las papas doradas que comíamos cuando chicas, tanto que pedimos repetición de este sencillo pero rico plato. Escogimos cada una un fondo: guiso de porotos negros -al que le habían puesto un pichintún de crema y estaba delicioso- con pulpa de cerdo, muy sabroso; y la opción ‘vegeta’, wrap de verduras -cocidas en este caso, espinaca, arvejas, choclo- con salsa agridulce servida aparte, que estaba bien bueno. El postre eran peras al vino tinto servidas en copa con una pelotita pequeña de helado, la fruta no muy dulce, que enganchaba bien con el helado, para un rico final. Nos encantó, sentimos que es una cocina honesta, sin pretensiones, que utiliza muy buena materia prima y logra un excelente resultado con gran relación precio-calidad. Además, se ha propuesto poner al barrio Franklin en el mapa gastronómico y lo está logrando. Altamente recomendable. Consumo: $4.000 el menú descrito.

NOTA: 7.0 / Franklin 1215 local 46 / Teléfono 95377428