Belleza

Gregorio Sola Vela, perfumista: “No hay buenos ni malos olores, hay gustos”

Si se les pide a 100 perfumistas que interpreten el aroma de una rosa, habrá 100 perfumes diferentes. Por eso crear un perfume es un ‘arte’ donde no solo convergen ‘ricos olores’, también se ve influenciado por la moda, las tendencias e incluso los movimientos sociales. Así lo asegura este perfumista y una las narices expertas de la marca internacional Puig, creador de la última colección de aromas de Benetton.

  • Josefina Strahovsky

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Fotos: Raúl Araya

Si Nueva York huele a ‘perritos’ (hot dogs) y algodón de azúcar, Santiago huele a limpio y flores. Por lo menos así percibió el aroma de la capital -en su primer día en Santiago- el perfumista de Puig y creador de las últimas fragancias de Benetton, Gregorio Sola Vela. “Esta es una ciudad que huele bien, no tiene aroma a basura o humedad”, explica este ingeniero químico -con formación en el Instituto Superior Internacional de Perfumería, Cosmética y Aromas Alimentarios- desde el bien perfumado lobby de un reconocido hotel.

Con 12 años de experiencia creando aromas para la marca, Sola cuenta que la fascinación con la industria de la perfumería nació desde muy pequeño. “Una parte de mi familia estaba en el negocio del diseño de los envases de perfumes y siempre había muchos en mi casa. Mi tío siempre nos llevaba muestras, pero como niño no sabía qué tenía que hacer para dedicarme a esto. Cuando estudiaba química me enteré que existía una prestigiosa escuela de perfumes y me inscribí. Aunque poseo un lado muy técnico y científico, también tengo una faceta creativa que me encanta”, asegura.

[block_quote cite=’- Gregorio Sola Vela’] “Todo lo que tienes a mano puede ser una inspiración, hay que estar atentos, vivir y rescatar lo que tienes cerca. Desde la piel de tu hijo recién nacido, la tela, los tejidos, los entornos, todo”. [/block_quote]

¿Qué características biológicas debe tener un perfumista? No se requiere de nada especial, solo creatividad. La nariz se educa igual que el oído. Cuando respiras no hueles, pero si te concentras puedes sentir, y si tienes una memoria olfativa entrenada puedes identificar aromas y con eso construir un perfume.

¿Cómo notas musicales? ¡Exactamente! En los años 60 el reconocido perfumista francés Edmond Roudnitska filosofó sobre el lugar que ocupaba la perfumería dentro del arte y lo comparaba primero con la música. Los perfumistas ocupamos las materias primas como acordes musicales para crear una gran sinfonía que evoluciona en el tiempo: tiene notas de salida, que es lo primero que percibes; las notas de corazón, que son las que distingues luego de 2 a 4 horas, y finalmente las notas de fondo, que es lo que se queda. Además cuando hueles eres capaz de percibir si la materia prima es lisa, clara, rugosa y le das una forma física. Por eso Roudnitska también lo comparaba con la escultura. Le contaba esta misma historia a Antonio Banderas, durante una capacitación, y él me decía: “Más que escultura es cine, porque es forma en movimiento”. Al final del training él agregó: “también es teatro, porque es un mensaje con interpretación”.

¿Cómo aíslas el entorno para encontrarte con los olores que sí sirven para crear un perfume? Tienes que conocer muy bien tus materias primas y concentrarlas, pero la inspiración puede estar en cualquier parte. En este hotel, en una ciudad, en las montañas. Cada perfumista puede tener una interpretación diferente de un lugar o un aroma. Si les pasas una rosa a 100 perfumistas tendrás 100 aromas diferentes, porque siempre dejas algo tuyo en esa creación.

¿Cómo se cuida la nariz un perfumista? ¡Pues mucho! Cuando te constipas solo puedes tomar paracetamol y agua de mar para limpiar, porque los medicamentos que quitan la mucosidad también anulan el olfato. Me acuerdo de unas vacaciones en que me tomé un par de remedios para la gripe y cuando volví a trabajar no olía nada. Fue horroroso; el efecto dura hasta 10 días.

¿Hay algún aroma raro que te guste más que otro? El olor frío y aséptico de un avión me encanta. Huele a frío y al ozono del aire acondicionado. Es que a mí me gustan mucho los aviones.

O sea tiene algo de gusto por asociación… ¿Es posible que me guste un olor de algo que me es profundamente desagradable? Hay olores desagradables que sirven porque difuminan muy bien, como el olor a cebolla. Los puedes utilizar como vehículo transportador. No hay buenos ni malos olores, hay gustos. En los olores también hay un factor muy cultural, una impronta que adquieres. Por ejemplo, si de pequeño vivías en una casa donde se cocinaba con muchas especias, te enriquece y puedes distinguir mejor esos aromas.

La cultura del olfato

Es uno de los sentidos más olvidados. “Aunque nuestra parte más animal, más primitiva, es olfativa. Si yo te doy una comida y te pregunto ¿está buena o está mala?, qué haces: la hueles. El olor es tu segunda tarjeta de visita, porque primero te ven y luego te huelen”, asegura. A pesar de que el olfato no es un sentido desarrollado por la mayoría de las personas, la industria de la perfumería es casi tan importante como la de la indumentaria. Pero no solo la moda influencia la industria de la perfumería, los movimientos sociales también son parte de la ecuación. “A raíz de la crisis económica hay una vuelta a la calidad y al uso de las materias de origen, igual que con la ropa la gente quiere volver a que perdure y de confort. Hay tanta inseguridad en lo exterior, que buscas seguridad en lo interior”, explica Gregorio Sola Vela.

¿Cuál es la relación entre la perfumería y la moda? Las mismas combinaciones que se dan en los perfumes se dan en la moda, han evolucionado en conjunto. Es un vínculo que siempre ha existido, y no solo con la moda sino con la artes creativas en su conjunto. Por ejemplo, a principios de siglo XX, con la liberación del corsé y Paul Poiret, que fue el primero en asociarse a un perfumista, nacen perfumes más liberales; luego Guerlain creó Vol de Nuit (1933), inspirado en los primeros vuelos intercontinentales, y después de la guerra llegó el L’Air du Temps de Nina Ricci (1948).

Benetton es una marca relativamente nueva para ustedes en Puig. ¿Cómo ha sido el proceso de creación de sus fragancias? Estamos trabajando hace 3 años, y bueno, ¡yo ya estoy elaborando para el 2017! Pero el lanzamiento comercial fue hace 1 año. Lo primero que hacemos es hacer un estudio de los valores de marca, que en el caso de Benetton es: internacional, multicultural, sin fronteras geográficas, ideológicas ni políticas y esencialmente italiano (…) Ellos buscan ideales de justicia, creatividad y globalización. Además fueron una de las marcas pioneras en las causas justas. Todo esto lo trasladamos a un perfume.

Para imaginarlo mejor, ¿estás en un laboratorio o en una oficina? Estoy en un laboratorio, con balanzas y más de 25 mil materias primas a nuestra disposición, aunque solo utilizamos 280. Tenemos un programa de formulación en un ordenador. Ahí partimos y decimos: ‘vale, queremos un fondo más acuoso. Y cómo veo Benetton: ¿es para un señor mayor o para un joven? Es más para un joven. Venga, entonces es un acuoso más brillante y transparente. Y tiene que tener carácter y personalidad. Tienes una idea y vas desarrollando sobre ella.

¿Usas perfumes? No, llego todos los días al trabajo sin perfumar y vuelvo a casa perfumado. En los fines de semana me llevo 4 a 5 perfumes para probarlos y olerlos fuera del trabajo. Vivir con ellos. Me levanto el sábado por la mañana y los uso para ir al parque con mis niñas, por ejemplo.

¿O sea te perfumas igual? Pero es un ensayo, como parte de mi trabajo. Quiero ver si dura o no dura, si me envuelve, cómo huele, si otros lo huelen.

¿Pruebas solo de hombres o también de mujer? Principalmente de hombres, y si tengo que probar de mujer, uso a mi mujer como conejillo de Indias aunque no le gusta mucho (se ríe).

¿Tu casa es libre de fragancias? No hay ni un ambientador, ni ningún tipo de olor.