Hombres

Felipe Valdivia

Como artista autodidacta nunca fue buen dibujante, por eso buscó alternativas para expresar sus ideas. Y encontró varias: en sus obras textiles convergen técnicas de escritura, pintura, tejido, bordado y cosido, la mayoría aprendidas a punta de ensayo y error en tutoriales de YouTube.

  • Maria Paz Maldonado

Compartir vía email

Foto Alejandra González

INTERIORDebe ser uno de los pocos hombres que tiene una máquina de coser y que además la describe como ‘su Ferrari’, pero para Felipe (36) su Singer último modelo -probablemente la única de este tipo en Chile, según cuenta- es la joya con la que experimenta y crea provocadoras obras. “En mi casa mi mamá cosía a máquina, pero sería mentira decir que ahí me conquistó. Seguramente esa experiencia me quedó grabada, pero fue hace unos 8 años que descubrí que me podía servir como herramienta artística”, cuenta. Nunca se cuestionó si bordar era cosa de mujeres, aunque sí le ha tocado enfrentar los prejuicios de gente que se asombra ante un hombre que borda, “aunque la mayoría en buena onda”, dice.

Llegó al arte textil por algo así como una logística de transporte. “En 2010 gané un concurso para exponer en el Consulado de Chile en Nueva York, pero yo tenía que llevar todas las obras. En ese tiempo hacía cuadros con bastidor y era imposible trasladarlos todos, así que se me ocurrió el trabajo en telas. Partí a Nueva York en marzo de 2010 con 23 obras dobladas en mi maleta de mano”.

No volvió a los bastidores e hizo de las telas y sus intervenciones su formato insigne. Su mamá le enseñó a cargar (preparar) su primera máquina y a partir de ahí se largó con un variado listado de profesores en YouTube. “Ser autodidacta es esencial en mi proceso como artista, me atrae el desafío de aprender algo solo y los errores que surgen en el camino. Casi todo lo he aprendido a través de tutoriales. De repente mi mujer me ve en el taller frente al computador con una señora de 108 años enseñándome algo, es divertido todos los profesores que aparecen. Aunque generalmente no me gusta lo que hacen, yo ocupo la técnica para aplicarla en mis cuadros, que son mucho más ofensivos y provocadores. En ellos digo lo que la gente piensa pero no se atreve a decir”.

Tejidos heredados

“De niño mi mamá me tejía chalecos en colores encendidos y con trenzas gordas, y me cargaba usarlos. Llegaba a los cumpleaños y mis amigos andaban todos con sus polerones gringos Gap con el nombre de universidades famosas y yo con mi chaleco calipso con trenzas”, recuerda. Tuvieron que pasar un par de décadas para transitar del odio al amor, y hoy es un fanático de los tejidos y de los colores ‘femeninos’, asume mientras se recoge el pantalón para mostrar sus calcetines fucsias.

En sus bordados hay aplicaciones de tejidos como gorros y chalecos de lana y aprendió a tejer a croché, pero se le hizo muy difícil porque esta técnica requiere contar los puntos, así que a su hijo Borja (6 meses) no le ha tejido aún, pero sí bordado. “Siempre escuchamos que las mamás o abuelas tejen y cosen, pero nunca los hombres. Entiendo que tiene que ver con un tema tradicional, pero yo veo mi máquina como una herramienta muy masculina, como un auto; voy por la cuarta, y la que tengo ahora es un verdadero Ferrari. Ahora yo le enseño a mi mamá”.