Gastronomía

Cevichazo

La carta de comidas ofrece más especialidades que solo cebiches, y hay platos con pollo y carne.

  • Pilar Hurtado

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Después del 18, como muchos, no quería ni ver un trozo de carne. Por eso la opción de un cebiche me pareció perfecta, y elegí este local en Peñalolén al que alguna vez fui y me gustó bastante. Cevichazo queda en un strip center, con estacionamiento gratuito. Hay mesas adentro y una terraza que da a avenida Tobalaba. En la barra, revestida en madera, se ven los botellones de pisco macerado con distintas frutas. Hay en la carta una explicación de las características del pisco peruano y sus variedades aromáticas y no aromáticas, y se ofrecen los tragos con distintas marcas de pisco de ese país, aunque en rigor en Chile no debemos llamarle pisco más que al producido en nuestro país en las regiones de Atacama y Coquimbo. Pero volvamos al Cevichazo. Está ambientado con lámparas de mimbre, sillas de madera y mesas con manteles blancos y tapetes beige. Música tipo salsa alegra el lugar. La carta de comidas ofrece más especialidades que solo cebiches, y hay platos con pollo y carne. Como la idea era comer pescado, pedimos un sabroso tiradito de la casa, de pescado y camarones servido con salsa al huacatay y queso fresco, muy equilibrado porque el huacatay es fuerte y a veces difícil de digerir. También pulpo grillado con puré de habas y chimichurri de pimientos asados, decía la carta, pimientos que no venían y puré de habas que estaba mezclado con papa; el pulpo venía servido con toda la base pero pienso que quedaría mejor con los tentáculos separados pues la base es muy gruesa y ancha, y aunque esté bien cocido, esa parte queda dura. El tercer plato fue un cebiche mixto, sin glutamato y muy minimalista, servido con canchita y choclo y un trozo de camote, muy suave, prácticamente sin sal y sin ají, aunque venía una rodaja de rocoto en el plato. Mientras probábamos estos platos, que demoraron bastante en llegar a la mesa, vino una réplica más y estuvimos a punto de hacer perro muerto y salir arrancando, pero pasó el temblor, justo cuando llegaba nuestra crema volteada a endulzar el momento. Volvimos a la mesa y probamos este postre muy bien hecho pero innecesariamente adornado con salsa de chocolate y frambuesa. Así y todo, con demora y algunas cosas que no fueron de mi gusto, este local me parece una buena opción peruana en Peñalolén, con porciones generosas y atención muy amable.

Consumo: todo lo descrito + 2 Inca Kola $32.600.

NOTA: 5.4 / Tobalaba 12175, Peñalolén. Teléfono 227851223