Moda

Georgia May Jagger, princesa del rock

Al mirar una foto de Georgia May Jagger es imposible no detectar en ella los rasgos de sus famosos padres. Los genes de Mick y Jerry la envuelven como en un halo: sus labios sensuales, su abundante melena dorada, hasta sus dientes ligeramente separados. No es casual que todas las marcas se la disputen, más ahora que ha demostrado talento en el diseño de ropa.

  • Florencia Sanudo

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Es probable que en el mundo de la ciencia o de la medicina ser miembro de la ‘aristocracia rock’ no sirva de gran cosa. Pero en la carrera de modelo, abre muchas puertas. Si además se es dueña de un físico perfecto y de un rostro bellísimo, se es hija de una modelo icónica de los años 80 y se tiene por padre a un roquero mítico, todo está dado para que la feliz agraciada ocupe un lugar en el olimpo de las supertops. Y es allí exactamente donde está hoy Georgia May Jagger, 23 años y ya seis de experiencia.

Imagen de la campaña de zapatos Minelli.
Imagen de la campaña de zapatos Minelli.

Tenía 17 cuando dejó de lado sus fugaces fantasías de estudiar arte o sociología y se inscribió en la agencia Tess Management siguiendo los pasos de su madre y de su hermana Lizzie. Era el año 2009 y su firma en el contrato aún no se había secado cuando obtuvo su primera gran campaña -para los jeans Hudson- fotografiada por Mario Sorrenti. Poco después hacía su debut en Vogue París en una producción titulada La Heredera, con fotos de Patrick Demarchelier. Ese mismo año aparecía en la portada del Vogue UK inmortalizada por Mario Testino. No había terminado el año cuando los British Fashion Awards la consagraron Modelo del Año. Luego vinieron el contrato con Rimmel y las campañas de primavera-verano 2010 de Versace y Crucero Chanel 2011. Más adelante posaba junto a su madre para H&M, fue elegida portavoz del perfume Just Cavalli for Her, cautivó a Vivienne Westwood -quien la eligió para encabezar su campaña para su línea de bisutería-, desfiló en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 y prestó su imagen a Sisley, Hogan, Miu Miu, Sonia Rykiel y las joyas del creador alemán Thomas Sabo. Su última campaña es para la tradicional y very british Mulberry, que acudió a ella para presentar su colección invierno 2015-2016. Georgia no camina, corre.

Jerry Hall, muy orgullosa

Madre e hija en la publicidad de anteojos de sol Hut Glasses, Australia, 2012.
Madre e hija en la publicidad de anteojos de sol Hut Glasses, Australia, 2012.

Los que la encuentran por primera vez quedan sorprendidos por su altura -1,70 m, poco según los estándares de las modelos- y un marcado parecido a una joven Brigitte Bardot, pero sobre todo son sus buenos modales que, en ese medio, llaman la atención. La responsable es su madre, Jerry Hall. “Ella me enseñó desde muy chica la importancia de la puntualidad y la buena educación. Siempre insistía en que estuviera a la hora en toda circunstancia y que fuera amable y gentil con los otros”, confiaba al semanario francés Madame Figaro. De su padre afirma haber heredado su ética de trabajo y “un deseo de continuar aprendiendo”. Georgia May afirma que ambos siempre tuvieron confianza en ella “y siempre lo hice todo para merecerla”. Sus originales circunstancias familiares dieron mucho que hablar en su momento y algunos recordarán que la relación entre Mick Jagger y Jerry Hall fue larga y tumultuosa. Pero para ella la familia es superimportante y mantiene una estrecha relación con sus hermanos -Elizabeth, James y Gabriel- y su gran familia extendida, fruto de relaciones anteriores de Jagger (su sobrina Assisi, hija de su medio hermana Jade, tiene su edad y el año pasado hizo bisabuelo a Mick). Pero la celebridad de sus padres no parece haberla afectado. “No crecí en Hollywood sino en Londres, que es diferente. Estaba muy protegida y nunca me sentí diferente a los demás”, contó a Madame Figaro. Una manera de decir, pues no muchas chicas pueden recordar, como ella, los veranos “divertidísimos” en gira junto a los Rolling Stones.

Cuando se lanzó en la carrera de modelo lo hizo con la total aprobación de sus padres. “A mamá le encanta que haya seguido sus pasos. Pone fotos de mis campañas en marcos y yo siempre las estoy quitando. Me muero de vergüenza. Pero así son las madres”, decía al diario inglés The Independent.

Un don para el diseño

Georgia May adora su profesión, como si la hubiera llevado en la sangre desde siempre. Le encanta viajar y estar en perpetuo movimiento. “Siempre me quejo que quiero volver a casa, pero cuando estoy aburrida llamo a mi agente para preguntarle cuándo viajaré a algún sitio excitante”, decía al Independent. “Cuando estoy modelando estoy feliz, por lo tanto seguiré haciéndolo tanto tiempo como pueda, pues no será para siempre”, declaró en esa entrevista. En todo caso, trabajar con ella debe ser una experiencia grata pues las firmas que acuden a ella, como Hudson Jeans, Cavalli o Rimmel, vuelven a hacerlo una y otra vez.

El único aspecto de su profesión que le provoca un cierto nerviosismo es desfilar. “Todas las chicas miden 1,80 m y me miran un poco desde arriba; por suerte Cara (Delevingne), que es una de mis mejores amigas, tiene mi misma altura”, dice. Pero lo que más lamenta es que los desfiles no sean divertidos como en época de su madre, cuando las modelos podían sonreír en lugar de adoptar el aire lúgubre que es el must de hoy en día.

Otra de sus pasiones, además de la fotografía, a la que piensa dedicarse en el futuro, es el diseño. Quizás no es totalmente casual que en muchas ocasiones comienza su relación como imagen de una marca y esta luego le propone la creación de una línea o de una colección cápsula, como con los Jeans Hudson, para los que creó en 2011 una colección de pantalones setenteros inspirados en su madre. Este año para el otoño-invierno 2015-2016 creó una colección de vestidos para la marca alemana Reserved y una línea de zapatos para la popular marca francesa Minelli, que acaba de salir a la venta, una colección glam-rock que va de zapatillas estilo tomboy a sandalias de noche muy femeninas pasando por slippers de leopardo. El touch de Georgia May se encuentra hasta en la suela, color rosa irizado.

Georgia May trabajando para Minelli.
Georgia May trabajando para Minelli.

Con los pies sobre la tierra

En cuanto a su estilo, nada de estilistas profesionales para ella. Georgia May elige ropa allí donde le llama su atención, pero se siente particularmente orgullosa de sus piezas vintage que heredó de Jerry, de la época de Studio 54, algunas de ellas “asombrosas” piezas de Ossie Clark. De los diseñadores actuales, adora a Vivienne Westwood y Alexander Wang. “Para el día yo prefiero un look ‘decontracté’ y detesto usar faldas. ¡En la familia somos muy de pijama! Pero a la noche nos encanta vestirnos y cuanto más teatral el modelo, mejor. De hecho le ‘robé’ muchos vestidos a mi madre y como ella es muy ‘estatuesca’, tuve que acortarlos… ¡tiene suerte de que no calzamos igual!”, confesaba a Madame Figaro.

Todos coinciden en que Georgia May es una profesional muy responsable y que tiene los pies en la tierra. Eso no le impide disfrutar su vida sin pensar demasiado en el futuro. Y a los 23 años, ¿quién podría reprochárselo? Es bella, joven, célebre, adulada y perfectamente feliz con su novio Josh Mc Lellan, compañero de la banda punk de su hermano James. “Pero fuera de los desfiles y los eventos relacionados con mi trabajo vuelvo a ser una persona totalmente normal. Mi notoriedad, por ahora, no es un handicap”, asegura.