Moda

Carolina Iglesias: “El cuero es una segunda piel”

Esta diseñadora industrial elabora collares de cuero en un glamoroso proceso que mezcla diseño, técnica y mucha fantasía. Bautizó su marca como Almadura por su cercanía con la palabra armadura, porque quería que sus joyas fuesen algo así como una protección.

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Por: Soledad Miranda Fotos: Rodrigo Cisterna

alma1ADNudos, cotas geográficas, rejas… los motivos que inspiran a Carolina Iglesias son variados y pueden ser infinitos. Con ellos en la mente ha diseñado novedosos collares de cuero que lucen bien tanto con vestidos de fiesta como sobre una camiseta. El secreto es justamente ese material y un trabajo delicado que mezcla manualidad y tecnología.

Estudió ingeniería industrial en la Universidad Mayor y su proyecto de título también tuvo como base el cuero: zapatos especiales para carteros. Luego de titularse realizó un magíster en Arquitectura, Arte y Espacio Efímero en la Universidad Politécnica de Barcelona, trabajó alrededor de cinco años en esa ciudad española y volvió a Chile pensando en retornar luego a Europa, pero un accidente se lo impidió.

Se quedó, y en 2013 tuvo a su hija Lucía y en el posnatal se gestó otro nacimiento que la entusiasma y motiva: Almadura, su taller de collares de cuero.

Eligió ese nombre por su cercanía con ‘armadura’. Desde un comienzo quiso que sus collares sean algo así como una protección, que se adapten al cuerpo y se noten a la primera mirada. Los produce en cueros nacionales en un proceso muy personal…Y le ha ido bien, cuenta: “La gente los encuentra novedosos; aunque me da pena, porque piensan que son importados. Como que no se confía en el diseño chileno”.

Son pocas piezas: ocho modelos en ocho a diez tonos cada uno que se venden (precios desde $43 mil) en tres lugares: la tienda Porquetevistes, el Museo de Bellas Artes y la boutique de la Viña Quintay en Casablanca.

Evocaciones

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¿Como empiezas cada collar? A mano. Viendo distintos nudos, cotas, rejas. Empiezo con papel mantequilla: pongo una capa, otra capa… voy rayando las uniones. Cuando ya está más o menos bosquejado, lo escaneo y ahí empiezo a dibujar en AutoCAD (un programa computacional) encima, lo aterrizo.

Bonito que partas a mano. Sí. Harto rayado y harta capa. Copias, pegado, como los niños. Capa sobre capa de papel mantequilla y lo voy como traslapando, uniendo ciertas piezas. Cuando tengo el dibujo en AutoCAD mando a hacer la matriz metálica. Esa después se pone sobre el cuero y con una fuerza de miles de toneladas se hace el corte.

¿En montones de cueros? No, no pueden ser montones. Dependiendo del collar, trabajo con dos tipos de cueros. Cuando es una sola pieza que se entrelaza, trabajo con sueleta, que es de 3 o 4 milímetros de espesor. Si el collar es de varias capas, uso otro cuero más delgado que un milímetro. En cuanto a diseño, trato de que se parezca lo más posible a una armadura, pero que sea contemporáneo y usable. No saco nada con hacer objetos de pasarela si nadie se los va a poner.

¿Creas en el taller? En mi casa o en el taller, que es donde hago pruebas y los acabados finales. Cuando me entregan todas las piezas, corto la rebaba del cuero, lo que va sobrando. Luego pinto a mano los cantos (los bordes). Después viene el armado con piezas de unión y embellecedores.

¿Elegiste el cuero porque ya conocías el material? No. También porque lo encuentro sumamente noble, duradero, elegante. El cuero es una segunda piel. Y los collares van al cuello, por eso tienen que ser cómodos.

El collar que se llama romano parece un poco sadomasoquista. Entre más connotaciones le encuentren, yo feliz. En realidad está tomado de nudos romanos. En mis diseños veo nudos romanos y celtas, cotas aéreas, tatuajes, puertas góticas… la inspiración es infinita.El primero que hice partió de las plumas del pavo real. Luego, por los nudos, descubrí que mientras más entrelazado esté el diseño se ve más potente.

Los collares y otras joyas, en culturas antiguas, tenían un valor místico. Sí, pero no me he metido a investigar eso. Me encantaría poder dar alguna connotación mucho más conceptual que solo geometrías interesantes. En todo caso, voy siempre alineada a lo que es una armadura: algo que protege.

¿Cuando los ves puestos, encuentras que son tal como tú querías? Sí. Y en todo tipo de personas. No tiene que ver con la estatura, el peso ni con la personalidad. A veces me dicen: tienen que usarse con algo elegante. ¡Mentira! Se ven muy bien con una camiseta. No importa con qué los uses.