Gastronomía

Lentejas con sofrito de pimentón asado con costillar

“De mi abuela también heredé su amor por las legumbres y por las carnes de larga cocción”, cuenta el cocinero.

  • Josefina Strahovsky

Compartir vía email

Producción Antonia Cafati Fotos Alejandra González y Rodrigo Cisternas

400Ingredientes para 4 personas
200 g de lentejas
1 litro de agua (o lo suficiente para
cubrir las lentejas en la cocción)
2 pimentones rojos
Para el sofrito:
½ cebolla
½ pimentón
½ de pan mantequilla
Sal a gusto
Pimienta negra a gusto
Merquén a gusto
2 ajíes en escabeche
Para la carne:
1 trozo de zapallo mediano
1 berenjena
½ tomate
½ cebolla
1 zanahoria
1 taza de agua
1 kilo de costillar
1 taza de vino blanco
Sal, pimienta y merquén a gusto

Preparación
1. Para la carne: pique las verduras en trozos medianos. Agregue el agua y el vino. 2. Cuando estén cocidos, muela (en una procesadora) junto con el líquido de la cocción. Rectifique sazón 3. Vierta la salsa de verduras (debe quedar espesa) en la base de una fuente para horno y sobre ella disponga el costillar
4. Cocine durante 2 horas a fuego medio. Durante la cocción, dé vuelta el costillar para que la salsa se impregne en ambos lados. Cuando esté cocido porcione en 4 y reserve 5. Hornee los 2 pimentones rojos durante 30 minutos. Reserve 6. Para el sofrito: corte las verduras en trozos pequeños y saltee, en una olla, junto con la mantequilla, el merquén, sal y pimienta 7. Agregue las lentejas, el agua y cocine por 40 minutos 8. Sirva una porción de lentejas con un trozo de costillar y ½ pimentón asado 9. Decore con una pizca de merquén y 1/2 ají en escabeche.

Rolando Ortega, chef de Salvador Cocina y Café


En el restaurante de Rolando Ortega conviven su compromiso con una cocina bien enjundiosa y sencilla, donde celebra el uso del cerdo con todas sus partes, y una fascinación por los detalles vintage que decoran su local en pleno centro cívico. Uno de sus tesoros: los platos de porcelana Limoges que fueron de su abuela materna, María Díaz. Los reserva para las cenas privadas que organiza mensualmente y cuyos cupos se agotan rápidamente. “De mi abuela también heredé su amor por las legumbres y por las carnes de larga cocción”, cuenta el cocinero.