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Vedere Valentino e dopo morire

Me tiene obsesionado el trabajo de Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli para Valentino. Son verdaderos magos. Desde su llegada a la maison, en el año 2008, no han hecho más que ‘maravillas’

  • mariano.toledo

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mrt1No exagero con la famosa frase. Cambié la palabra Roma por Valentino porque a estas alturas son dos símbolos muy cercanos entre sí.

Recuerdo mis años en Roma trabajando para Gattinoni; los fines de semana paseaba por Piazza Spagna y siempre entraba al palazzo de Valentino, a metros de la escalinata donde hoy se levanta su nueva tienda insignia.

Esta ciudad fue el escenario de la última presentación de alta costura Fall 2015 y la Piazza Mignanelli, la pasarela.

Me tiene obsesionado el trabajo de Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli para Valentino. Son verdaderos magos. Desde su llegada a la maison, en el año 2008, no han hecho más que ‘maravillas’.

Cada colección es mejor que la otra; sus propuestas son implacablemente bellas. Resumen la maestría de la alta costura italiana, pero además poseen un lenguaje extraordinario, con referencias a culturas pasadas, románicas, bizantinas, griegas, mediterráneas.

Maestros del patchwork, nos han deleitado con sus escenas de animales mitológicos, mariposas, galaxias y sistemas solares.

Aún no recupero mi respiración de cuando vi en NY en la tienda de la 5ª Avenida un abrigo de piel con miles de minimariposas multicolores incrustadas.

Algunos aspectos de esta genial colección:

Toda la propuesta estuvo inspirada en Roma. Abundaron símbolos de la historia de la ciudad más antigua de Occidente.

mrt3El águila del primer vestido, símbolo de la Roma Imperial, sujeta con su pico una cinta roja; MAGISTRAL.

El traje de los gladiadores fue reinterpretado en varios vestidos; tan hermosos como etéreos.

Otro elemento evocador, los mosaicos antiguos, reconfigurados en impactantes conjuntos de patchwork, cuyos colores y formas reproducen con exactitud el paso del tiempo de esta típica disciplina del artesanato italiano.

El vestido bordado en oro con espigas de trigo: ¡para desmayarse!

La cúpula del panteón de Agripa y el Coliseo fueron interpretados en vestido y capa de color negro, con piezas encastradas en contratextura, negro sobre negro, opaco y brillante: ¡BRILLANTES!

Las joyas de oro de Alessandro Gaggio rememoran antiguas frases poéticas, máscaras de emperadores, calaveras, ángeles, papiros y conjuros; todo en un acabado rústico, martillado.

La cabeza de la loba, nodriza de Rómulo y Remo, aparece en finas diademas coronadas con estrellas.

Valentino Garavani aplaudió de pie como todo el mundo a su alrededor, satisfecho sin dudas de los herederos de su firma, la que fundó en 1960.

Los invito a ponerse de pie, como yo me pongo ahora escribiendo esta columna.