Gastronomía

Osaka

El local cuenta con agradable ambientación, techos altos, tonalidades tranquilas y barra de sushi a la vista. La carta ofrece cebiches, tiraditos, sashimi, nigiris, futomaki, tapas, arroces y sopas, entre otros.

  • Pilar Hurtado

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Una amiga y yo quedamos de juntarnos en este delicioso nikkei, uno de los mejores 50 restaurantes de Latinoamérica, a almorzar. Yo llegué primero y me senté a esperarla en la barra, mirando la extensa carta, pues todas las mesas estaban reservadas. El local cuenta con agradable ambientación, techos altos, tonalidades tranquilas y barra de sushi a la vista. La carta ofrece cebiches, tiraditos, sashimi, nigiris, futomaki, tapas, arroces y sopas, entre otros. Cuando apareció la Maca, pedimos una limonada menta-jengibre pues yo ya estaba tomando un vaso de chicha morada, que me encanta. De la carta escogimos un tiradito shoga, unas pinzas (de jaiba) furai, un maki carretillero y una ensalada de algas. El garzón nos atendió desde el otro lado de la barra, memorizando nuestro pedido. Un rato después llegó la ensalada de algas, que traía tiritas delgadas de pepino y venía marinada en salsa su, realmente exquisita y a Maca, no dada a las algas, le encantó. Mientras tanto, la limonada no llegaba. Apareció luego el maki carretillero, un roll nikkei -atractiva combinación de sabores japoneses y peruanos, como ya se sabe-: estaba mundial la mezcla de tempura de cebolla, nabo encurtido y camarón furai con magret de pato por fuera, aromas a anticucho, salsa huancayo y ají carretillero; me fascinó. La limonada no llegó nunca, así que tuvimos que pedirla nuevamente. Después llegó el tiradito shoga, de salmón con almíbar de jengibre, ralladura de limón e hilos de gari (no Medel, por si acaso, sino jengibre encurtido); bella presentación para fresquísimo salmón con esta magia de sabores combinados. Las pinzas de jaiba no llegaron nunca, al parecer también fueron olvidadas. Y como ya nos teníamos que ir, ni las reclamamos (tampoco venían en la cuenta, lo que corrobora el olvido). La cuenta tuvimos que pedirla tres veces y la maquinita para pagar con tarjeta, dos veces. No sé qué pasó ese día, en que la comida como siempre estuvo sublime, pero el servicio, realmente como el ajo. No es lo que se espera de uno de los mejores locales de Latinoamérica, ¿verdad? Al menos yo, como en todas mis visitas anteriores, espero excelencia. Consumo: todo lo descrito $28.200.

NOTA: 5.6 / Hotel W. Isidora Goyenechea 3000, 4° piso, Las Condes. Teléfono 02 27700081