Entrevistas

Bárbara Ruiz-Tagle y su dulce espera

En la última etapa de su primer embarazo, la actriz se sorprende de la paz exquisita que está viviendo. Su personalidad es intensa, pero la próxima llegada de su hijo cambió su perspectiva: “Soy de vivir a concho todo, pero el embarazo como que me calmó”, asegura.

  • Revista Mujer

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Por: Soledad Miranda Producción: Andrés Fernández  Fotos: Nicolás Ábalo Maquillaje y pelo: Magdalena Schuler Agradecimientos: Sala Vitra

2-300Con su sensibilidad de actriz, Bárbara Ruiz-Tagle está muy atenta a cada señal nueva de su cuerpo y su emocionalidad. A los 36 años está embarazada por primera vez, y el azar quiso que su prenatal fuera más largo que el de otras mujeres porque terminó de grabar la teleserie de TNV La Chúcara hace alrededor de un mes y medio, con lo que tendrá unos tres meses para esperar este cambio fundamental.

“Estoy viviendo intensamente este proceso”, dice. “Pasan mil cosas por la cabeza, por el cuerpo, por las emociones. Estoy aceptando todo lo que viene porque es único; nadie te puede decir lo que te va a pasar. Por más que haya un parámetro y digan que el primer trimestre es de esta forma, el segundo de esta otra…

¿Has leído sobre el embarazo? La semana pasada recién me puse a leer. Tengo 32 semanas, o sea siete meses y medio. Lo quise así porque pienso que ante más información, más ‘sicopateo’ hay. Porque uno va comparándose.

¿Qué cosas te han pasado? Emocionalmente ha sido un agrado, porque nada me toca mucho. Es como si estuviera blindada para no pasar a las emociones más límites. No hay euforia ni grandes tristezas, sino que se vive todo en una paz muy exquisita.

¿Tú eres así? No, yo soy más intensa. Soy de vivir a concho todo, pero el embarazo como que me calmó. Esa es mi sensación, realmente la dulce espera.

Un hijo muy buscado

Desde hace tres años Bárbara está en pareja con el director de televisión Mauricio Bustos. Se conocieron durante las grabaciones de la telenovela La Sexóloga, de Chilevisión, y dice que él es un gran partner. “Este hijo fue planeadísimo y querido, muy buscado”, precisa.

¿Es un niño? Sí, Rafael.

¿Cuándo empezaron a hablar de tener un hijo? Al comenzar una relación siendo adultos los temas fundamentales se empiezan a tocar más rápido. Muchas veces uno se pregunta para qué un hijo. Y no basta con decir “porque quiero un hijo”, eso no es una respuesta.

¿Cuál es tu respuesta? Creo que es para que quede registro de tanto amor. Que una pareja quiera tener un hijo es una extensión y una proyección. Es creer en nosotros, en las herramientas que tenemos para traer un hijo al mundo y criarlo. Lo único que me importa es que sea feliz, nada más. Y el papá y la mamá se van a encargar de eso. Es mi fin máximo. Que le importen las cosas, que sea generoso, buen amigo… un lindo hombre.

¿Mauricio es así? Sí, es un gran hombre. Dicen que antes de escoger (tener) a un hijo hay que escoger al papá. Y yo escogí al mejor papá de Rafael. Además, tengo la suerte de que he podido verlo ejerciendo con su hija Nacha, que tiene siete años. La crianza respetuosa y amorosa me provoca una admiración tremenda.

Y tú, ¿en quién te vas a fijar para ser mamá? En nadie. Hay algo que voy a priorizar siempre: que Rafa esté bien, que tenga amor. Creo que lo más importante que le puede dar la mamá es eso.

Dicen que ese tipo de certezas uno las tiene porque las recibió. Tú fuiste una hija querida, entonces… Absolutamente. Mi mamá es tremendamente maternal, superleona; pero no creo en las crianzas repetidas, creo en el instinto, en lo nuevo, en lo que yo quiero formar con Rafael.

¿Será parto normal? Como Rafa quiera.

¿Vas a tener enfermera los primeros días? Sí, como una especie de guía práctica. Y después, seguir nomás, lo que hacen todas las mujeres.

¿Harás un paréntesis en tu carrera? Sí.

¿De cuánto tiempo? No sé y no me importa. Paré hace un mes y medio y ahora hay que ver lo que viene. Creo que mi profesión es una vocación y volveré en el momento en que tenga que volver.

¿Ya está listo su dormitorio? Sí. Es una pieza superluminosa. Tiene la lámpara del Principito, su cubrecama con detalles celestes, pero el blanco es lo que predomina. Hace poco fuimos a Buenos Aires y yo andaba buscando algo, no sabía muy bien qué era. Entramos a la iglesia de La Recoleta y en la tiendita había un cuadro que me hipnotizó. Lo tomé, lo di vuelta y decía que es San Rafael. Evidentemente era el que había que poner.

En cuerpo y alma

Así como Bárbara ha descubierto estados de ánimo distintos, quiso mantener a foco la relación con su propio cuerpo. Naturalmente delgada, se propuso no engordar mucho, y lo ha conseguido.

¿Haces yoga, ejercicios de respiración? Buscando cómo prepararme, encontré Mamá Activa; una empresa que va a la casa y te prepara física y emocionalmente. Uno hace aeróbica, tiene taller de lactancia, y una matrona te enseña basándose en tus preguntas. Una inquietud mía era cómo se toma una guagua para darle pecho. Sé que la lactancia es una parte importante y ahora tengo que hacerme cargo.

¿Cuánto tiempo le has dedicado a esta preparación? Dos meses, dos veces a la semana. No quería sentir que el cuerpo se me fuera de las manos, porque intuyo que en el parto toma una relevancia muy grande. Entonces, esa sensación de ‘desparramo’ no la quiero. Quiero tener un cierto control, si en algo puedo ayudar a Rafael a nacer. Y he trabajado para no desbordarme. Porque dan ganas de comerse el mundo.

¿Mucho chocolate? Pasé por etapas terribles. Pero uno va aprendiendo: mi mamá se echaba treinta kilos encima, tenía partos largos con guaguas gigantes: yo pesé cuatro kilos y medio. Entonces, depende de uno.

¿Sabes cuánto está pesando Rafael? Un kilo cien, y mide 41 centímetros. Pienso: ¿tiene que engordar el doble, y crecer diez centímetros más? Me da una emoción atroz. Por un lado me digo que ya quiero conocerlo…, y por otro: no, quédate aquí (dice abrazándose la guata), quédate conmigo.

Cuando te despiertas, ¿de inmediato te acuerdas de él? ¡Él me despierta todas las mañanas! Con sus golpecitos… ¡toing! Si me pongo para un lado me pega por aquí, si me doy vuelta… me pega por acá. Y cuando duermo de espaldas, me pongo las manos en la guata y siento ¡tuc! Ya está aquí…

Herencia espiritual


Tiempo atrás dijiste en una entrevista que estudiaste en el colegio San Benito, pero no eres católica. ¿Qué formación quieres darle a tu hijo? Soy católica. No soy de ir todos los domingos a misa, pero creo en Dios. Está en mis mañanas, en mis noches, en mis agradecimientos, en mis súplicas…

Decías esa vez que si tuvieras un hijo no lo pondrías en ese colegio… ¿o ahora que vas a ser mamá cambiaste de idea? Podría haber cambiado y no me molestaría. Ya no le tengo al colegio la fobia que sí pude haberle tenido. Creo que me entregó muchas cosas valiosas: amigas, fue un gran apoyo para mi familia. Sin duda que a Rafa quiero darle una formación católica. Mauro es católico también. Los dos creemos en Dios, en el bautismo y en un camino de valores. Honestidad, sobre todo.

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