Vida Sana

Una aventura sobre ruedas en la Patagonia

Una de las mejores formas para recorrer el extremo austral es en un viaje overland, una aventura novedosa, entretenida y cómoda, que se puede disfrutar por igual viajando sola, con amigas o en pareja.

  • Revista Mujer

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Texto y fotos: Evelyn Pfeiffer

Los Cuernos del Paine se tiñen del rojo al amanecer. Una de las tantas postales que regala este viaje.

¿Quién no quiere conocer esos paisajes que tantas veces hemos visto en postales? Lagos de color esmeralda, montañas enormes y escarpadas, glaciares milenarios, estepas llenas de ovejas y guanacos, y nombres tan míticos y seductores como Carretera Austral, Torres del Paine o Tierra del Fuego. El problema es que también nos asustamos con las distancias, los precios y la logística para recorrer esas tierras tan atractivas, pero a la vez tan extremas y solitarias. Los viajes overland justamente nacieron bajo el concepto de que uno no necesita ser un osado aventurero para entrar en contacto con la naturaleza virgen en zonas como esta. ¿De qué se trata? Un camión 4×4 adaptado con todas las comodidades para recorrer grandes distancias en forma exclusiva.

Los viajes overland son camiones o buses adaptado para los turistas, en este caso un camión con cómodos asientos para disfrutar los traslados.

La empresa Satour Viajes es la que lleva la delantera en nuestro país en este tipo de travesías con distintos programas en la Patagonia de siete u ocho días (www.satourviajes.com). Aquí no hay lujos, pero sí la mayor comodidad posible para 16 pasajeros en un ‘all inclusive rodante’, donde por unos 100 mil pesos diarios uno tiene transporte, alojamiento, equipamiento, comidas y excursiones. Nosotros tomamos el viaje que realizan por la Región de Magallanes, que combina hospedaje en hostales con camping, en una aventura que parte y termina en Punta Arenas. Y aunque todo empieza lento y, al principio, nadie toma mucho en cuenta a los otros pasajeros, el ambiente distendido que caracteriza estos viajes comienza junto a nuestro primer picnic en la ruta: quesos, fiambres, carne asada, pan, huevos duros, ensaladas y bebidas, que acompañan las primeras historias y anécdotas que el Maucho -nuestro guía- nos cuenta de viajes anteriores.

Pero quizás el momento que nos termina de unir realmente es enfrentarnos al desafío de armar nuestra propia carpa en el Parque Nacional Torres del Paine. Para varios es su primera vez durmiendo en carpa y todos esos fierros y lonas parecen un puzzle complicado, y aunque nadie obliga a nadie, uno entiende que armarlas a cuatro o seis manos es más fácil. Lo mismo entendemos con la comida, nadie nos obliga a ayudar, pero con un poco de buena onda pelando tomates o poniendo los cubiertos, todos comemos antes. Y es que los conceptos clave en el overland son compartir y colaborar, por eso el ambiente es tan diferente a un tour convencional. Acá no hay lejanía ni distinción entre conductor, guía y turistas, sino que todo el grupo comparte y termina haciéndose amigo.

Las dos primeras noches son acampando en el Parque Nacional Torres del Paine. Lo primero es una clase para aprender a armar las carpas.

Recorremos los principales hitos de la región: Cueva del Milodón, Puerto Natales, Parque Nacional Torres del Paine, Estrecho de Magallanes, Porvenir, Bahía Inútil, lago Fagnano y Parque Nacional Pali Aike, y cada día que pasamos en la ruta tiene su particularidad. El más duro, una caminata de 9 horas para conocer la base de las Torres del Paine, la mayor parte en subida y con gran desnivel. El más citadino, en Puerto Natales, donde tenemos tiempo de sobra para visitar las tiendas de souvenir, diseño y artesanías de esta hermosa ciudad. El más sorpresivo, una larga jornada que parte de menos a más, primero con un eterno camino de estepa cruzando Tierra del Fuego, para luego conocer los encantadores pingüinos Rey en Bahía Inútil y, al final, llegar al paisaje más espectacular del recorrido, lleno de bosques impenetrables, montañas y lagos, para acampar desconectados de todo el mundo. Precisamente ese lugar nos regala el día más descansado, esperando por horas que termine de cocinarse el cordero al palo y sin más actividad que caminar entre los bosques y playas que rodean este lago. También nos regala cierta nostalgia, sabiendo que después de ese último brindis en la naturaleza ya comenzará el poco deseado retorno.

Una de las primeras detenciones es en la Cueva del Milodón.

Datos


Satour Viajes tiene tres programas en temporada de verano: Carretera Austral Norte (Puerto Montt a Coyhaique), Carretera Austral Sur (Coyhaique a Villa O’Higgins) y Patagonia Magallánica (Torres del Paine y Tierra del Fuego).

www.satourviajes.com