Gastronomía

Sushihana

Nuevamente vemos cómo influye el servicio en la percepción final de una salida; en este caso, para mí, fatal, aunque al resto del grupo no le importara tanto.

  • Pilar Hurtado

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Una fallida ida al cine a ver El Bosque de Karadima con mi madre, hermana y sobrina se convirtió en un almuerzo japo a mitad de semana. Fue ese día en que se quemó una central eléctrica y como el Parque Arauco estaba cerrando porque no había luz, nos fuimos al Alto Las Condes. Y ya que pasó la hora y nos dio hambre, nos sentamos en el local del Sushihana, y la película pasó a la historia. Estaba lleno -mayoría femenina- y por eso anotamos en un papel nuestro pedido, luego de mirar la carta. El garzón, seguramente estresado con la cantidad de público, no recibió el papel y dijo haber anotado, en actitud un poco achorada. Claro que a esas alturas lo único que queríamos era la llegada de los platos, que demoraron unos 20 minutos. Ahí estaban sobre la mesa el Rony roll, el Sex on the beach, el Smoked roll -salmón envuelto en mango- y el sashimi de pejerrey y salmón, que estaba rico. Pero faltaba uno, el Sake roll. Cuando le dijimos al mozo, como que se desinfló el pobre. Dijo que si queríamos lo podría traer, pero demoraría otros 20 minutos. Le dijimos que no importaba, pero al terminar nos quedamos con hambre. Yo no estaba contenta, pero las demás quisieron pedir igual otro rollo y decidieron repetir el Sex on the beach, con camarón tempura, palta, masago y queso crema, ya que les gustó. Al final, entre la espera ya ni me pareció rica la comida, era como un sushi contradictorio, con el poco cariño de la comida rápida pero lento. Nuevamente vemos cómo influye el servicio en la percepción final de una salida; en este caso, para mí, fatal, aunque al resto del grupo no le importara tanto. ¡Y además cobraron el roll que faltó! Consumo: Lo descrito y 4 bebidas: $42.600.

NOTA 4.7 Alto Las Condes, Mirador del Alto, local 3265. Teléfono: 9550397