Belleza

Por sus barbas los conoceréis

Como moda va y vuelve una y otra vez, pero esta temporada tomó una fuerza indiscutible; claramente los barbones son tendencia. Escogimos algunos de los hombres que, a nuestro juicio, lucen muy cool con pelos en el mentón. De paso, ellos nos contaron cómo lo hacen para mantener impecables sus looks.

  • Monserrat Molina

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Producción Andrés Fernández Fotos Gabriel Schkolnick Asistente foto Roberto Olivares y Nicolas Loren para www.schkolnick.com Pelo, maquillaje y barba Magdalena Schuler

José Miguel Bacarreza, artista visual
“Es sinónimo de comodidad”


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El pintor José Miguel Bacarreza dice que se le hace muy fácil llevar barba, porque no se siente obligado a retocarla todos los días. “Estoy acostumbrado a ella, hace siete años que la tengo, me crece con facilidad y fuerza, y rápidamente. En invierno siempre me la dejo larga porque me abriga. Mi santa madre, Adela, me ve y dice: ‘Aféitese, José Miguel, que se ve tan mal’, pero yo me siento de lo mejor. Cuando me miro al espejo no me imagino sin ella. Es que con el paso de los días, y a medida que la cara se me va cubriendo, uno olvida al personaje de antes y deja aparecer a este nuevo animalito peludo. Recuerdo que de chico admiraba la barba de Dios; creía que él era un viejito de barba blanca y eterna de larga que la repartía por todo el cielo en forma de nubes. Más adelante la barba de Dios la relacioné con la del Viejito Pascuero. Hoy no admiro ninguna barba en particular, aunque reconozco que existen algunas muy buenas de amigos, personalidades conocidas de todas las áreas y épocas, incluso existen mujeres barbudas. Para cuidarla la lavo todos los días con el mismo champú que ocupo para el pelo. De vez en cuando utilizo algún producto revitalizante para reparar el pelo dañado. Si está muy larga, la acomodo al estilo antiguo, con una peineta¨.

Benjamín Errázuriz, empresario y socio de Recotoner Store
“Mi barba refleja que soy un hombre relajado”


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En el año 2001, Benjamín Errázuriz se independizó y se convirtió en empresario. Como en aquella época era muy joven y necesitaba transmitir credibilidad decidió dejarse barba para aparentar más edad. “Desde entonces nunca más me la quité y hoy siento que mi look refleja que soy un hombre relajado y que me gustan los deportes outdoors. A mi señora la conocí sin barba, pero le encantó cuando me la dejé crecer. ¡Por ahí dicen que un beso sin bigote no es un beso…! Varios de mis antepasados la utilizaban y siempre me llamó la atención la barba perfectamente bien cuidada de mi abuelo materno, Sergio Palacios, quien fue un gentleman. Recuerdo que la tenía blanca y se hacía un candado como un chivo. Mi suegro también ocupa barba, se la dejó crecer hace treinta años y hoy se preocupa mucho de cuidarla. En mi caso, no soy un esclavo de ella. Mi barba se cuida casi sola; la corto cada quince días y la lavo a diario con el mismo champú que utilizo para el pelo”.

Antonio Gil, escritor de novelas históricas y cronista
Barba de profeta


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Antonio Gil se dejó la barba cuando empezó a ser adulto y nunca más se la afeitó. “Esto significa que la tengo desde hace cuarenta y cinco años. Mi abuela Regina fue quien influyó en esta decisión. Un día al verme así, me pidió que no me afeitara nunca más, porque decía que me veía igual a su tío Matías, a quien ella adoraba. Este tío fue cirujano y fue clave en la Guerra del Pacífico, un gran benefactor y una especie de mito familiar. ¡Así que me convertí nomás en el tío Matías! Hasta heredé su bastón con la espada. (…) A todas las mujeres con las que me he relacionado les ha gustado. A veces, cuando adquiero aspecto de templario, ermitaño o vagabundo, me sugieren que me la arregle un poco. Admiro la barba de Walt Whitman, Tolstoi, Tagore, Jesús, Abraham, Mahoma, Carlos V, y la del viejo ese ¿cómo se llama?, ¿ese que trae los regalos a los niños para la Navidad? La mantengo muy limpia, lavándola con champú todos los días. Y muchas veces la lavo también después de comer. Además necesita acondicionador y peinado. Generalmente me la recorta Sandra Cortez, mi peluquera de toda la vida. Lo más complicado es tenerla de verdad larga porque exige más cuidados. Pero se ve total, como de profeta. Ese es mi estilo invernal”.

Luis Cruz, visual presentation and marketing manager Polo Ralph Lauren
“Me da un look diferente”


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Hace un año, Luis Cruz viajó a Nueva York a armar la nueva tienda de Polo Ralph Lauren en la Quinta Avenida. Allí le tocó trabajar con los equipos de Polo de Australia, Japón, México, Francia y gente de todas partes de Estados Unidos. “En esta nueva tienda, que es lo más trendy que hay, todo el mundo usaba barba y me dieron ganas de dejármela. La ocupaban desde el más elegante hasta el más relajado, pero siempre con un look impecable. Allá hay barberías en todas las esquinas y son muy entretenidas, en algunas incluso hacen degustaciones de cervezas; son como clubes para hombres a los que te dan ganas de pertenecer. Siempre me ha gustado cambiar de look y la barba definitivamente me da un estilo diferente. No siento que me otorgue una caracterización especial, pero sí un nuevo look. Es una moda y es interesante mirar fotos de hace diez años y ver cómo uno ha evolucionado. Por ejemplo, hoy en Nueva York está volviendo con mucha fuerza el bigote setentero, que a mí no me queda bien y no podría usarlo (…) Me lavo la barba día por medio con un champú especial y todos los días utilizo un aceite llamado ‘Black chicken remedies, beard oil’, que sólo se compra por internet en Urban Outfitters. Este aceite funciona como acondicionador que hidrata el pelo y la piel que está debajo de la barba. Una vez a la semana me hago un tratamiento intensivo con un aceite caliente de la marca Proraso, para suavizar el pelo e hidratar la piel. Y me corto la barba cada quince días con Pablo Valdivia, que trabaja en la peluquería Glam & Co., en el Costanera Center”.

Patricio Ossandón, productor de eventos y chef
“Me la he dejado crecer por un tema estético”


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A Patricio Ossandón nunca le ha gustado afeitarse y menos de forma obligada. “Cuando estudiaba cocina debía hacerlo todos los días o no nos dejaban entrar a taller. Cuando egresé y empecé a trabajar nunca más me afeité con navaja, y de eso ya han pasado seis años. No le doy ningún significado especial a mi barba, simplemente me la he dejado crecer por un tema estético y de comodidad. Siento que soy el mismo con o sin ella. Lo que sí, me hace ver algo mayor”. Patricio va al barbero por lo menos una vez al mes. “Voy donde Pablo Valdivia, ‘Barba Roja’, quien atiende en el Glam & Co. del Costanera Center. En cuanto a cuidados e higiene en casa, en la ducha unas tres o cuatro veces por semana uso un champú especial que desintoxica, entrega vida y potencia. Una vez a la semana utilizo un jabón especial de carbón activado que elimina toxinas, metales pesados y residuos contaminantes, además quita la estática y mejora la piel alrededor de la barba. Después de la ducha utilizo un bálsamo que suaviza, hidrata y repara las puntas. A diario ocupo un cepillo especial de pelo de jabalí, muy útil para peinar y exfoliar las células muertas bajo la barba y que además evita incrustación de pelos en la papada. Todos los productos que utilizo son de The Big Beard, una empresa chilena con productos naturales especialmente desarrollados para la barba”.