Belleza

Como de peluquería: 5 claves para un lavado perfecto

Lavarse el pelo de manera correcta es fundamental para retirar el exceso de grasitud y lograr un cabello bonito y resplandeciente. Aquí­, todo lo que debe saber para convertir su ducha diaria en una auténtica rutina de cuidados

  • alejandra.villalobos

Compartir vía email

lavado de pelo1. Que el pelo suene ¿Es sinónimo de que está limpio? 

No necesariamente. Enguajar con suficiente agua y asegurarse de que se retiró todo el excedente del champú es sinónimo de que está limpio. De todas formas, cuando no queda excedente y se frota el cabello suele hacer un sonido.

2. Frecuencia del lavado

La frecuencia con la que se debe lavar el cabello dependerá de varios factores: del lugar en el que viva o trabaje, las actividades que realice y del tipo de cabello (graso, seco o mixto). En un cabello normal, con un ambiente normal (ni muy seco ni muy húmedo), se debería lavar unas dos veces por semana. Para un cabello graso, de tres a cuatro veces.  Si por alguna razón hay que lavarlo todos los días (deportes, vivir en un medio con contaminación constante, etc.) lo mejor es utilizar productos específicos para el lavado diario.

“En el cuero cabelludo podemos encontrar sebo, restos de queratina, sudor, microorganismos y contaminantes del medio externo”, explica el doctor Felipe Mardones, dermatólogo de Clínica Santa María.

3. El champú

No hay que abusar de la cantidad. Siempre es mejor ir de menos a más, probando cuánto es lo que el pelo de cada persona necesita (un cabello corto necesitará menos que uno largo y abundante). Por lo general se recomienda utilizar una cantidad similar al tamaño de una avellana  y repetir dos veces: el primero limpia y el segundo entrega brillo. Es bueno seguir un orden: empezar en la parte superior de la cabeza, después los laterales, la coronilla y zonas medias para acabar en puntas y nuca. Es importante enjuagar bien después de cada aplicación para lograr un buen resultado.

4. El agua

Los expertos recomiendan utilizar siempre agua tibia. La fría no elimina la grasa, y la caliente lo reseca en exceso. Eso sí, usar agua fría al terminar el proceso de lavado ayuda a cerrar las cutículas.

5. El acondicionador 

La cantidad de acondicionador dependerá exclusivamente de la cantidad de pelo que tenga, y se aplica solo una vez en el lavado (solo si el pelo aún sigue sin desenredar podría considerarse una segunda aplicación). Siempre es de medios a puntas y se recomienda pasar un peine antes de enjuagar abundantemente.

Los errores más comunes


Aplicar exceso de producto: genera una saturación del cabello.

Utilizar acondicionador desde la raíz: produce un exceso de grasa que, como señala el doctor Robinson Guerrero, puede afectar a la caída del cabello.

Frotar vigorosamente el pelo: no es necesario y puede dañar el cuero cabelludo

Enrollar el pelo en una toalla y mantenerlo por largo rato: produce que la queratina natural del pelo se quiebre.