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La reinvención del poncho

Fue la prenda estrella del otoño en el hemisferio norte: diseñadores, modelos y celebrities se rindieron ante su calidez y movimiento.

  • constanza.espinoza

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poncho-adentroCon flecos, en varios colores y estampados, geométricos o con motivos étnicos, los ponchos resultan el aliado perfecto para resguardarse del frío en esta nueva temporada.

Desde hace unos diez años volvieron a aparecer tímidamente en las pasarelas. La diseñadora británica Phoebe Philo los incluyó en su colección para Chloé el 2004, grandes y con rayas marrones y blancas; Karl Lagerfeld presentó ponchos de inspiración cowboy en su clásico desfile Métiers d’Art, celebrado en Dallas (Texas) el año pasado, y Christopher Bailey, director creativo de Burberry Prorsum, causó furor entre celebrities y modelos con sus ponchos personalizados durante la temporada otoñal en el hemisferio norte, que rápidamente se convirtieron en la prenda ‘must’ del momento. Confeccionado en lana escocesa y cachemira, el “monogram” (nombre con el que se le bautizó) lleva bordadas las iniciales de quienes consiguen sumarlo a su armario: Cara Delevingne, Sarah Jessica Parker y Olivia Palermo fueron algunas de las famosas que lo lucieron con sello propio. Con shorts y botas ‘bucaneras’ o ‘legging-boots’, como Palermo, o pantalones pitillo junto con los famosos Dr. Martens al más puro estilo ‘total black’ de Delevingne, se adaptan a cualquier estilo.

“Las capas y ponchos son un must esta temporada, y deben estar en los clósets de todas para abrigar este otoño-invierno”, dice la productora de moda Sara Lavín. “Lo mejor de todo es que es una prenda versátil, se puede usar en cualquier ocasión sobre chalecos, beatles, camisas, blazers, e incluso chaquetas y abrigos. Hay para todos los gustos: estampados, lisos, de colores, con flecos, largos, cortos, etcétera”, agrega. No poseen botones, mangas o cremalleras y caen libremente por los hombros. Pero no solo las grandes casas de moda ofrecen ponchos y mantas, tiendas como Zara, Mango y H&M los incluyeron en sus colecciones para la temporada. Incluso, la revista de moda Vogue UK lo clasificó como “la pieza triunfo del otoño/invierno que viene”. “Es una prenda envolvente, que te viste por completo”, explica la productora de moda María Eugenia Ibarra. “La combinación dependerá del tipo de poncho. Prefiero no ser tradicional y llevarlo, por ejemplo, con pantalones anchos y zapatillas”, propone.

“Lo vi en muchos desfiles durante la Semana de la Moda de Nueva York, en Tommy Hilfiger y Delpozo, por ejemplo. El poncho lo utilizaba desde la neoyorquina común hasta la que asistía a los shows de moda”, cuenta la fashion blogger Nicole Putz, quien viajó en febrero a la Fashion Week y fue fotografiada utilizando una de estas prendas en el desfile de Tommy Hilfiger. “Es una pieza 100% chilena y allá todo el mundo me preguntaba de dónde era”. Para combinarlo, propone dos looks: “Un poncho grande, con una falda corta y unas botas ‘over the knee’ es la opción arriesgada, pero que allá era la más utilizada. Y para algo más clásico, que nunca falla, es con pantalón pitillo y unos buenos stilettos”. Tenga siempre en consideración que es fundamental no acortar el cuerpo. “Se deben crear dos bloques, es decir, el primero, que corresponde al poncho, más las piernas y los zapatos, o bien, entre el poncho y unas botas largas”, explica Putz.

Mirada al pasado


El poncho es una prenda que se remonta a los tiempos precolombinos y está presente en la historia de Latinoamérica, y nuestro país no es la excepción. Los ponchos y mantas, tan característicos del hombre de campo chileno y en especial de la cultura mapuche, eran -y son- utilizados debido a su comodidad al trabajar y por la protección que otorgan frente al clima invernal. Tejidos originalmente por mujeres, existían de varios tipos: largos, cortos, gruesos, más delgados, en diferentes colores, ornamentados e, incluso, confeccionados con telas traídas desde el extranjero. Recién aparecieron como una prenda femenina en la década del 60, y se les ligó a la moda hippie o más alternativa. La diseñadora estadounidense Bonnie Cashin creó las primeras versiones, en lana y mohair, y ya para los años 70 cobró popularidad y se ganó su lugar en el clóset de las mujeres alrededor del mundo.