Belleza

Otoño, tiempo de renovarse

Así como los meses de calor son sinónimo de protección solar, el otoño es de limpieza e hidratación.

  • Revista Mujer

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renovarse en otoñoDespués del verano la piel termina seca e irritada -debido a la constante exposición a los rayos UV- y cuando comienzan a bajar las temperaturas se deshidrata aun más por el frío, las estufas y la calefacción. La nueva estación, entonces, se transforma en el momento preciso para recuperarla de los estragos que sufrió durante la temporada anterior y prepararla para el invierno.

“Después del verano las personas suelen consultar por sequedad, descamación, manchas y, en el caso de los adolescentes o jóvenes, exceso de granitos o comedones”, dice Tatiana Riveros, dermatóloga de la Clínica Alemana. El principal responsable de estos problemas cutáneos es el exceso de sol al que se somete la piel en las vacaciones, lo que afecta negativamente su calidad, acelerando la producción de sebo y la pérdida de agua -su principal componente-, además de dañar el ADN celular.

Para enfrentar esta etapa con la dermis renovada la recomendación   es usar regularmente una crema hidratante de día y otra de noche -esta debe ser adecuada para la edad y el tipo de piel- , limpiar siempre el rostro y aplicar protector solar.

El inicio de los cuidados

Los especialistas coinciden en que el otoño es una buena época para hacer tratamientos que devuelvan la suavidad y luminosidad natural del rostro. “Pero lo primero que hay que realizar es una limpieza profunda que permita extraer impurezas y células muertas. Luego se estimula su regeneración, por ejemplo, a través de una exfoliación, y se nutre con vitaminas y máscaras hidratantes”, explica Doris Martínez, cosmetóloga del centro Les Gemeaux Esthetique.

“Limpiarse la cara es muy importante para que la piel reciba y absorba correctamente los componentes que se apliquen”, complementa Ruby Yáñez, cosmetóloga de Pretty Woman Esthetic Center. Para la limpieza diaria la doctora Tatiana Riveros aconseja usar agua micelar. “Es un líquido transparente con pequeñas partículas de grasa que arrastran la suciedad del rostro sin dañarlo”, explica. “Es preferible evitar los productos que contengan ácido salicílico y resorcina, ya que son muy secantes. Solo se indican para personas con casos graves de acné”, agrega.

Otra recomendación importante: siempre enjuagar la cara con agua fría o tibia, nunca caliente, y evitar productos con alcohol porque este irrita y reseca el cutis. En ciudades con un alto índice de contaminación, como Santiago, se recomienda limpiar la piel de la cara idealmente dos veces al día, sobre todo en la noche antes de acostarse.

Tratamientos


Para limpiar

Limpieza con microdermoabrasión: Tratamiento de exfoliación rápida. Se realiza con una máquina con puntas de diamante que se pasan por la cara para remover las células muertas de la capa superficial de la piel, estimular la regeneración celular y aumentar la producción de colágeno.

Peeling con ácido glicólico: De la familia de los ácidos AHA, el glicólico es uno de los más utilizados en dermatología ya que atraviesa fácilmente la piel, permitiendo una exfoliación profunda. Se aplica sobre la superficie cutánea, con la finalidad de producir una renovación de las capas superficiales de la piel. Generalmente tiene un alto grado de tolerancia.

Limpieza facial: Ideal para quienes necesitan extracción profunda de impurezas, como células muertas, comedones y puntos negros. Se recomienda realizar una cada mes, para estimular la renovación celular. Una limpieza sencilla consiste en una exfoliación, extracción -que puede ser con vapor para facilitar el trabajo- y una máscara hidratante.

Para hidratar y nutrir

Velo de colágeno: Tratamiento hidratante indicado para pieles secas. Consiste en la aplicación de una máscara de fibra de colágeno; se deja actuar por unos 30 minutos aproximados para devolverle la hidratación a la piel y mejorar su textura.

Shock de vitamina C:
Se trata de una mascarilla hecha a base de vitamina C -actúa en la piel como antioxidante- que se aplica sobre el rostro para reparar los daños del sol, devolver la hidratación y ayudar a combatir los signos del envejecimiento facial, como, por ejemplo, líneas finas de expresión.