Belleza

¡Atención! Seis signos de que tu pelo está envejeciendo

El cabello, al igual que la piel, envejece. Y tal como ocurre en el cutis, ese proceso puede volverse más lento si le damos cuidados antiage.

  • Revista Mujer

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Aunque para muchos el único signo que delata el envejecimiento del pelo es la aparición de las canas entre los 30 y 40 años, las primeras mutaciones ocurren bastante tiempo antes, cerca de los 20. El doctor Alan Bauman, fundador y director médico de Bauman Medical Group, centro médico especializado en restauración capilar ubicado en Cincinnati, Estados Unidos, explica que, al igual que la piel, el pelo cambia sus características después de la pubertad. “Hay evidencia de que a los 20 existe un decaimiento de su actividad molecular, situación que afecta directamente su calidad y genera importantes cambios”, asegura.

 ¿Por qué envejece? 

Hay varios factores que influyen en el desgaste del cabello: desde factores ambientales, como la exposición al sol o el efecto negativo de los radicales libres, hasta la genética, los cambios hormonales y el abuso de secadores, planchas y onduladores influyen en el debilitamiento de la fibra del pelo. Y existen otros elementos que no podemos controlar. “Chile está muy cerca del nivel del mar y las radiaciones son más directas, por lo que los radicales libres aumentan, entonces el proceso de envejecimiento capilar puede acelerarse”, asegura Bauman.

La buena noticia es que el envejecimiento ocurre durante un periodo prolongado, por lo que hay tiempo para intervenir ya sea con algún tratamiento cuando el pelo está muy dañado, o con pequeños cambios de hábitos.

Luz amarilla, precaución


Reconocer el momento en que hay que tomar medidas es fácil. Hay síntomas y signos visibles que nos pueden ayudar a actuar a tiempo:

1. El cabello se adelgaza y se vuelve más quebradizo. Esto hace que la melena tenga menos volumen.

2. La estructura molecular del pelo cambia, lo que afecta su diámetro. Si en su estado normal es plano como un cilindro, con los años se vuelve curvo e irregular.

3. La producción de lípidos disminuye, lo que hace que el pelo tenga menos producción sebácea y, como consecuencia, luzca opaco, seco y áspero.

4.  La melanina, pigmento natural del pelo, pierde actividad y aparecen las canas.

5.  Con los años el pelo se debilita, afina y adelgaza hasta transformarse en vello, y finalmente caerse.

6. A medida que se van cayendo más pelos, el cuero cabelludo comienza a asomarse.

Prevenir mejor de curar


Evitar estas señales de desgaste es imposible, sin embargo existen maneras efectivas para retrasar y atenuar estos síntomas:

– Tener una rutina de cuidados adecuada puede hacer que el cabello se mantenga saludable por más tiempo.

– Usar regularmente un buen champú -se recomiendan los que dentro de sus ingredientes contengan pantenol y glicerina.

– Proteger el pelo del sol.

– Usar productos de uso frecuente si se lava todos los días.

– Evitar, en lo posible, los químicos de las tinturas y el calor directo.

– Alimentarse bien

– Hacer deporte.

– Dormir las horas suficientes para que el cuerpo descanse.

Para Mauricio Graciano, director de comunicaciones científicas de P&G, la clave está en prevenir: “El mejor tratamiento es el precoz. El pelo es una extensión de la piel, ya que nace del folículo piloso, que es parte de la dermis, por lo tanto envejece con el paso del tiempo y empeora si existe una tendencia hereditaria. Todos queremos un cabello sano, pero para tenerlo es necesario cuidarlo”.

Dieta para una melena sana 


La alimentación influye directamente en la salud del pelo. “Comer bien es fundamental para todo el organismo, incluyendo el cabello, ya que este está hecho de proteína, por lo que se requiere consumir cantidades suficientes. Una dieta inadecuada puede causar problemas de caída por lo que hay que estar atentos a lo que ingerimos”, aconseja Bauman.

Vitamina A: Se puede encontrar en los huevos, las verduras en general, la leche y los aceites de pescado, de girasol y de oliva. Con relación al cabello, su función es evitar la disminución de la producción sebácea del pelo con el objetivo de mantener el brillo y la textura adecuada.

Vitamina B: Su ausencia puede provocar sequedad o caída precoz del cabello. Para una dieta rica en vitamina B se recomienda consumir pescados, carne de vacuno, pollo, legumbres, frutos secos y cereales integrales.

Zinc y hierro: La carne roja es una gran fuente de zinc y hierro, minerales fundamentales para una melena saludable, fuerte, suave y brillante. Otros alimentos que los contienen son el pescado, huevo y verduras de hoja verde como espinacas, berros y rúcula.

Omega 3:
Si el pelo está seco puede ser por falta de ácidos grasos omega 3, ya que estos son los responsables de darle suavidad a la fibra además de alimentar los folículos. Es posible obtener este nutriente a través del consumo de  pescados -salmón, atún o sardina-,  espinacas, aceites de oliva, de canola y de almendra, y de semillas como nueces, almendras y linaza.

Azufre: Es importante consumir alimentos ricos en azufre ya que este es el componente principal de la queratina natural del pelo. El huevo, carnes magras, pescados, legumbres, espárragos y lácteos descremados contienen azufre en abundancia.