Gastronomía

El camarón de Gorbea

Review de @lacomensala en su visita

  • Pilar Hurtado

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Camarón de Gorbea adentro

Andábamos con mi madre y mi hija por Manuel Montt, buscando un lugar para almorzar. Pasamos por acá y mi madre confesó que hace mucho tiempo tenía ganas de comerse un buen plato de camarones del Limarí, así que nos pareció una buena opción. Entramos y no había público, cosa que entristece un poco pero se entiende por la temporada. Adentro es un lugar sencillo, con paredes blancas y detalles en rojo -las servilletas de género, la pared del fondo, los baberos que les ponen a los comensales-, mesas y sillas en tonos oscuros, algunos cuadros en las paredes; afuera hay una agradable terraza para las tardes. La carta se centra en los crustáceos a los que debe su nombre el local, aunque también hay platos de pescados y carnes, como lengua a la sevillana, plateada o costillar. Partimos con bebida y limonadas con menta y jengibre recién hechas, mientras elegíamos algo de la carta. Mi hija quiso pinzas de jaiba apanadas para conocerlas y probarlas, las pidió con mayonesa -envasada- y rechazó la salsa tártara que traía el plato (no la culpen, tiene 9 años). Estaban bien preparadas y le encantaron. Mi madre pidió su ración de camarones que en verano no son los del río Limarí, nos explicaron, si no de Copiapó; son 500 gramos y los pidió al ajillo. El plato que llegó era monumental, con camarones de buen tamaño, algunos bien grandes. Al lado, una fuente para dejar las cáscaras y un aguamanil para lavarse los dedos, ya que evidentemente se comen con las manos. Un alicate hubiera sido perfecto para poder partir las tenazas, pero se nos ocurrió muy tarde pedirlo (ideal si llega de todas maneras). Yo opté por unos crepes con camarones que me sorprendieron, pues estaban realmente muy bien hechos: panqueque delgadito, salsa suave y equilibrada, cebolla frita, colitas de camarón en proporción justa, un toque discreto de queso; ¡deliciosos! Pensamos que no seríamos capaces de terminar con los camarones al ajillo, pero sí, se pudo. Mi madre comentó que la última vez que comió estos camarones le parecieron más ricos, pero pudo haber sido por la procedencia; igual le gustaron. Terminamos con una porción de papayas al jugo con la crema aparte, que alcanzó para las tres, y la atención fue muy amable. Consumo: todo lo descrito, $43.100.

NOTA: 5,7 / El camarón de Gorbea, Manuel Montt 1574, Providencia. Fono: 25032870.