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El regreso de Galliano: ni un brillo

Es fácil que estas creaciones se vean bien en modelos de 1 metro 85, pero la vida real es otra y me cuesta imaginar personas dentro de estos trajes

  • RevistaMujer

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La columna de Mr. T, por Mariano Toledo

Confieso que tenía altas expectativas. Si bien nunca fui fan de Galliano, su retorno a la escena de la moda despertaba en mí muchas ansias. Su entrada a Maison Martin Margiela me sonó rara; nunca lo hubiera imaginado. Y al ver la primera colección que Galliano hizo para esta marca confirmé mis percepciones: simplemente ni pega ni junta.

Me pregunto a qué público está dirigida. No termino de comprender si es un prê-à-porter de lujo, alta costura de laboratorio, o el último antojo del rey de los caprichosos. Es fácil que estas creaciones se vean bien en modelos de 1 metro 85, pero la vida real es otra y me cuesta imaginar personas dentro de estos trajes.

Una de sus referencias es Arcimboldo, aquel artista del renacimiento que representaba el rostro humano con frutas, verduras, flores y animales. Si viviera hoy, tendría una fortuna de regalías por derechos de autor. ¡Todos han usado estas imágenes! Galliano reeditó estas caras en un abrigo rojo con bolsillos transparentes y en dos vestidos. ¿El resultado? Un incomprensible empaste de piezas, hechas en plástico brillante que hacen ver a las modelos como títeres gigantes. Hoy en día las mejores colecciones se acercan cada vez más al uso cotidiano de las prendas, pero Galliano se empeña en promover estas propuestas indescifrables e inusables.

¿Qué rescató Galliano del depurado minimalismo de Margiela? ¿Qué recuperó de esa habilidad de maximizar la expresión con recursos mínimos? En mi opinión, nada. Veamos algunos momentos culminantes del éxtasis Galliano:

Look 1: chaqueta de reno color arena, con pequeños autitos plásticos negros bordados sobre la abertura delantera; un verdadero ‘taco’ de ideas detenidas.
Look 2: vestido de telarañas rojo transparente, sobre body de leopardo + moño desprolijo de tafeta enroscada; clásico de Galliano, vestido de gasa, con vuelos reforzados en el ruedo, de amplia e irregular falda, y curioso e intrincado top; ya lo conocimos en Dior, es su sello.
Look 3: corsé negro + short con tiras de flecos (aplicados) + capelina de encaje + guante de textura de rulos y piedras + 1/2 abrigo largo (negro)…solo de escribirlo quedo perplejo.
Look 4: el final del desfile, una sensación de asfixia: una tonelada de objetos inservibles pegados al top de un vestido con varios metros de seda roja; la cara tapada por una máscara al estilo muñeca de trapo con corona decadente y ¡¡dientes de perlas!!, ¡¡relax, John!!

Qué fue de esa poética, un poco masculina y deconstruida de Margiela, ¿Ese humor controversial? ¿Ese aire de juventud disidente y urbana? Margiela era el regalo de la sorpresa pero con recursos moderados, llenos de ingenio y rebeldía. Pero como Galliano es un genio (quizás desperfilado) rescato varias piezas de auténtica belleza. Los trajes de dos piezas en negro, el vestido rojo de escote alter. El abrigo de cuello Mao y bolsillos calados a la altura del busto. Quizás sea una cuestión de tiempo, justo lo que la moda no tiene.

[block_quote cite=] Me pregunto a qué público está dirigida. No termino de comprender si es un prêt-à-porter de lujo, alta costura de laboratorio, o el último antojo del rey de los caprichosos. [/block_quote]