Columnas

Hablemos de la menopausia

Ha llegado la hora de ‘desdemonizar’ esta larga etapa de la vida de las mujeres

  • Carla Guelfenbein

Compartir vía email

1-okLa mayoría de los libros que hablan sobre la mujer se centran en sus años fértiles, los embarazos, los hijos, la relación con sus parejas durante la maternidad, etc., pero pocos o ninguno se refieren a ese período que sucede a la fertilidad y que lleva el horrible nombre de ‘menopausia’. Es probable que la palabra en sí no tenga nada de fea, pero nos acostumbramos a hallarla de esta forma, porque habla de un período oscuro e innombrable de la vida de una mujer. La escritora nicaragüense Gioconda Belli es una de las pocas mujeres que se han atrevido a hablar derecha y directamente del tema, en su novela El Intenso Calor de la Luna. En ella, Emma, una mujer a punto de entrar en su cincuentena, se enfrenta a la realidad de que ha dejado atrás sus años fértiles. Ha dedicado la vida entera a su familia, postergando importantes proyectos profesionales, y de pronto se encuentra ante sí misma, con un trozo de vida considerable por delante, y sin saber quién realmente es.

No solo la regla se ha detenido, también su cuerpo de mujer sensual comienza a sufrir leves pero implacables transformaciones. Como a todas las mujeres de la humanidad que le han precedido, no le resulta fácil aceptar estos cambios, porque están relacionados con la pérdida de los dos elementos que cree constituyen su identidad como mujer: su fertilidad y sus impecables atributos femeninos con los que ha seducido a los hombres. Emma iniciará un viaje, en el cual el azaroso encuentro con un hombre jugará un rol importante, pero el verdadero viaje lo hará consigo misma. Emma irá, con la experiencia y la ayuda de su amiga Jeanina, descubriendo unas cuantas verdades. El punto, como dice Jeanina, es que nos han enseñado erróneamente a no separar la idea de la mujer que da vida, de la mujer que “simplemente vive por el puro placer de existir, despojada ya de su función de hembra reproductora de la especie”.

De las infinitas trampas que la sociedad nos tiende, quizás la más cruel es la idea que se tiene de la menopausia, que convierte a las mujeres en seres “asexuados, invisibles y casi inservibles”. “Como el máximo valor que la sociedad nos concede es el de la maternidad, cuando esta se vuelve una imposibilidad física, es como que nos sacaran la alfombra, y nos quitaran el asidero donde reside nuestra identidad, el valor que nos damos a nosotras mismas”, dice Jeanina. Lo que termina con nosotras no es la menopausia en sí, sino la imagen mermada con que nos quedamos de nosotras. Gioconda Belli nos plantea además otra idea: si nuestra edad fértil se acaba alrededor de los 50 y nuestras expectativas de vida son al menos 30 años más, ¿cuál sería el fin de estos años restantes si nuestra única función en el mundo estuviera relacionada con la reproducción? Justamente, la naturaleza ha sido sabia, concediéndonos un tiempo para nosotras mismas. Al contrario de lo que se cree, este es un período de florecimiento sexual para la mujer, que despojada de la responsabilidad y del temor de la maternidad, se siente libre de vivir su sexualidad para sí misma y para su pareja. El mejor ejemplo a sus argumentos se lo da Jeanina a Emma, cuando le cuenta del estudio de los grandes sexólogos Master y Johnson sobre las mujeres multiorgásmicas. ¿Saben qué edad tenía la mujer que ellos estudiaron? Apuesto a que ninguno de mis lectores sería capaz de adivinarlo. Bueno, esta mujer tenía 70 años.

Ha llegado la hora de ‘desdemonizar’ esta larga etapa de la vida de las mujeres. Como dice Jeanina, “la menopausia es el tránsito hacia nosotras mismas”, hacia una persona que es capaz de despojarse de todos esos esquemas que conciben de forma errónea y limitada la feminidad, y de comenzar a vivir su vida como le dé la gana.