Hombres

Gonzalo Leonidas Figueroa

No era un amante innato de la estética; decidió ser peluquero por un tema absolutamente económico.

  • Maria Paz Maldonado

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Foto: Marcela González

1.350.ok“Odiaba las peluquerías, pero lo vi como una buena oportunidad de negocio”, dice. En el camino lo conquistó el gusto por el corte y el color, y terminó convertido en uno de los estilistas más cotizados del momento, a la cabeza del salón Leonidas Hairdresser.

Cuando empezaba el segundo semestre de cuarto medio en el colegio donde estuvo toda la enseñanza media, sus papás le informaron que se mudarían a Doñihue, un pueblo cerca de Rancagua. Como fue una decisión repentina, la mayoría de los colegios no tenían vacantes, así que su mamá, Esther Saavedra, decidió matricularlo en el Liceo de Niñas de Rancagua, el único dispuesto a recibirlo en esa fecha. Durante 5 meses fue el único hombre y debió lidiar con las burlas de sus compañeras. “Fueron los meses más terribles que recuerdo”, cuenta Gonzalo Leonidas (29), nombres que heredó de su papá y abuelo, respectivamente. Pero si esa fue la época más amarga de su vida, ahora -10 años después- vive la más dulce, e irónicamente otra vez en un mundo tradicionalmente de mujeres.

Una antigua casona en calle Girardi (barrio Italia) que funcionaba como bodega de máquinas tragamonedas se convirtió en el estiloso salón que reúne a 10 peluqueros bajo su dirección. En sus paredes cuelgan cuadros de artistas como Cecilia Avendaño y Anton Briansó, desde el alto techo cae un imponente chandelier y rústicos barrotes de madera que atraviesan las piezas revelan el pasado bodeguero del espacio donde se atiende a personalidades como Carola de Moras, María Luisa Mayol y Renata Ruiz.

[block_quote cite=] “Siempre odié las peluquerías, me cargaba ese olor a amoníaco y esa atmósfera de conventilleo, por eso me propuse crear un salón diferente, amplio, y que además de peluquería, fuese un espacio de relajo.”[/block_quote]

Cuando salió del colegio, la universidad no estaba entre sus planes y se fue a vivir un año a Bergen (Noruega) con un tío que tenía una peluquería. Ahí le pareció atractivo el modelo de negocio, “cortas y te pagan, así de simple”, describe, así que de vuelta en Chile entró a estudiar peluquería al AIEP, y tras trabajar en salones como Sebastián Ferrer, Mi Lady Señorita y Chris Berlin se independizó.
“Siempre odié las peluquerías, me cargaba ese olor a amoníaco y esa atmósfera de conventilleo, por eso me propuse crear un salón diferente, amplio, y que además de peluquería fuese un espacio de relajo”, describe.

Pero el chisme en una peluquería es parte de su esencia… Sí, pero en ese aspecto el peluquero debe ser un confidente silencioso. Me toca escuchar historias increíbles mientras atiendo, pero uno tiene el deber de guardar silencio ante todo. Precisamente por la dinámica de estar a la espalda de la persona, el sillón se convierte en una suerte de confesionario, así que uno tiene que escuchar atento y no opinar, mientras no tenga que ver con el pelo, claro.

Consejos de salón


  • Jamás se debe obviar la forma de la cara, cejas y nariz al momento de elegir un corte de pelo.
  • El 2015 en color que la llevará es el balayage, un freestyle que parte desde más arriba y es más grueso, y en corte sigue liderando la melena midi.
  • Productos imprescindibles son un aceite para las puntas, un champú neutro y un buen acondicionador.