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Juguetes de antaño: Yo tuve uno de esos

Mirar una vitrina de una tienda de antigüedades y descubrir que ahí está ese juguete que alguna vez nos regalaron. O que vimos en la casa de nuestros parientes, guardados como recuerdos familiares o -también- abandonados en un cuarto de trastos. Salimos a buscar juguetes de décadas pasadas y nos encontramos con decenas. Esta es una selección de lo que vimos.

  • Veronica San Juan

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collage-1El reconocido anticuario César Bruce tiene una numerosa colección de muñecos de peluche de la prestigiosa marca Steiff, fundada en Alemania en 1880. En uno de los locales de Antigüedades Bruce -de la que es socio con su hermana Lorena- guarda estos juguetes diseñados y fabricados en el siglo pasado. Los fue reuniendo desde los 12 años, cuando le regalaron su primer oso Steiff. Son decenas de animales, todos rellenos con paja y ‘piel’ de mohair, y ahora están ahí, listos para llegar a las manos de nuevos dueños. Muchos de sus peluches conservan su etiqueta original, como el ciervo de cola blanca, el mono de nombre “Coco” o la pingüina llamada “Peggy”. Su pieza más valiosa es un oso negro fabricado en 1910.

El anticuario Gerardo de La Calle Astica observa en las repisas de su tienda y va sacando juguetes. Curiosamente, la mayoría de ellos son medios de transporte, como una grúa, un auto o un carro de bomberos, todos elaborados con hojalata, material muy usual entre los fabricantes de juguetes de Estados Unidos y de Japón, especialmente en las décadas de los 40 y de los 50.

En las tiendas de anticuarios también se pueden encontrar juguetes hechos en Chile. En el local que Raúl Vergara tiene en el Persa de Balmaceda se vende, por ejemplo, un auto a pedales de la marca Patito. También hay tambores de lata que llevan impreso el sello de la marca Ardilla. Según Vergara, estas piezas fueron muy populares entre los niños que, como él, se criaron en la década del 50.

Muñecas de porcelana alemanas, autos japoneses de hojalata, maquinitas de coser que aún funcionan, cocinas en miniatura, osos de felpa, trompos de lata musicales. Eso y más se puede regalar en esta Navidad. Regalos para adultos nostálgicos de su infancia. O, simplemente, para coleccionistas de objetos de décadas pasadas.