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¿Estás ahí?, quiero comunicarme contigo

7 razones por las cuales, hoy, la verdadera, genuina y profunda comunicación con quienes nos rodean y amamos se está yendo al tacho de basura.

  • Carla Guelfenbein

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1-okCada día vivimos en un mundo que nos permite comunicarnos con mayor rapidez y eficiencia. Pero lo cierto es que cada vez tenemos menos espacio para la verdadera comunicación. ¿Por qué? Intentar dilucidar todas las razones sobrepasa las posibilidades de esta modesta columna. Por eso pensé que una buena idea sería seguir las costumbres de Rob Fleming, el protagonista de la novela Alta Fidelidad, de Nick Hornby, quien, para entender su vida y sus pensamientos, suele ordenar su caótico mundo en puntos. Las 5 novias que le rompieron el corazón, los cinco mejores capítulos de su serie preferida, las tres mejores y peores cosas del día, las diez canciones de rock que debieran ser patrimonio de la humanidad. Aquí van entonces 7 razones por las cuales, hoy, la verdadera, genuina y profunda comunicación con quienes nos rodean y amamos se está yendo al tacho de basura.

1) Las agendas rebosadas de reuniones y compromisos, los SMS, mails y WhatsApp, la última serie de Netflix, etc…. Ya no tenemos tiempo, y muchas veces ni siquiera paciencia, para escuchar a los demás. La comunicación no se produce sola, hay que generarla.

2) No sabemos ponernos en el lugar del otro. Al igual que en la literatura, en la vida lo más importante es lo que no se dice. Leer aquello que él o ella no nos dicen, es un elemento esencial de la comunicación.

3) No nos preocupamos de interpretar al otro. La vida no es tan solo lo que nos pasa, también, y sobre todo, la forma que tenemos de interpretarla. Kant lo expresaba maravillosamente: “Vemos las cosas, no como son, sino como somos nosotros”. En suma, no todos vemos las cosas de la misma manera. No todos sentimos lo mismo frente a un mismo evento. Para alguien la palabra “lo prometo” puede significar una forma de ser buena persona, de dejar al otro contento, sin necesidad de que aquella promesa llegue a cumplirse. Y para otro, sin embargo, la falta de cumplimiento de una promesa, por pequeña que sea, puede significar un símbolo de absoluto y total desamor. Para la comunicación es esencial averiguar cómo interpreta el otro las cosas.

4) Tenemos la noción de que ser un buen conversador, y comunicarse bien con los demás, es tomar la palabra, cuando en realidad un buen conversador es quien sabe escuchar. Está lleno de personas que creen ser grandes comunicadores, cuando lo que hacen es escucharse a sí mismos. Como decía Bernard Show: “El problema de la comunicación es la ilusión de que se ha logrado”. Y lograrlo no pasa tan solo por expresarse bien y extendidamente.

5) Pensamos que una buena comunicación implica hablar de nosotros mismos, olvidando que lo más esencial son las preguntas que uno le hace al otro.

6) Pensamos que una buena comunicación es hacer aseveraciones, arrojar certezas: “¡lo que tienes que hacer, es esto!”, “¡lo que a ti te pasa, es esto!, etc.… Grandes y lapidarias afirmaciones que dan a entender al otro que uno tiene más comprensión sobre su vida que él mismo.

7) Pensamos que una buena comunicación es tener razón. Cuando lo más importante es darle al otro la oportunidad para que nos convenza de lo contrario.

Todos sabemos que la buena comunicación es parte central de la vida de un ser humano, pero no solo eso, también lo es del buen funcionamiento de un país. Una buena comunicación entre los actores de la política de nuestro país (tomando en cuenta algunos de los puntos que hemos planteado), estoy segura sería una forma sana de salir de muchos de los impasses en los cuales nos encontramos empantanados.