Moda

Fundación Louis Vuitton: La ‘nave’ del arte

El edificio de la Fundación Louis Vuitton, diseñado por el arquitecto Frank Gehry, abrió sus puertas con una ceremonia en que estaban desde François Hollande hasta Anna Wintour. Revista Mujer fue el único medio de comunicación chileno invitado a recorrer el sueño de Bernard Arnault, presidente de LVMH, hecho realidad.

  • Florencia Sanudo

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Fotos Iwan Baan, Marc Domage

Fundación Louis Vuitton: La 'nave' del arte En el centro del bosque de Boulogne, en París, se posó una nave futurista. Un edificio -alianza perfecta del arte y el lujo- imaginado por el reconocido arquitecto norteamericano Frank Gehry (nacido en Canadá y nacionalizado estadounidense) y financiado por el grupo LVMH, propiedad de Bernard Arnault. Se trata de un nuevo complejo enteramente dedicado al arte contemporáneo. En total, once galerías destinadas a acoger obras de arte en exposiciones permanentes y temporales y un auditorio para conciertos con capacidad para cuatrocientas personas.
Es como un gran velero que recuerda a aquellos con los que juegan los niños en el lago vecino, compuesto por doce ‘velas’ constituidas por tres mil seiscientos paneles de vidrio hechos a medida. Debido a la extrema complejidad de su diseño, fue necesario patentar una treintena de técnicas y procesos inéditos para realizar este conjunto en el que participaron una centena de ingenieros, algunos de ellos de la sociedad aeronáutica Dassault, y setecientos obreros, durante cinco años. En su inauguración, a la que asistió el Presidente de Francia, François Hollande, y la crème de la crème de la moda, la política y el arte (desde Karl Lagerfeld y Anna Wintour a Jeff Koons y Anish Kapoor), Arnault describió la estructura como el edificio más complejo construido hasta ahora, en el que, sin embargo, “no faltan el humor ni las proporciones humanas”. El presidente Hollande habló de “un milagro de la inteligencia, de la creación y de la tecnología”. Una afirmación que, por una vez, despertó el acuerdo de adversarios y partidarios.

El proyecto nació de una conversación hace doce años, en Los Ángeles, entre Gehry y Arnault, quien había visto y admirado el museo Guggenheim de Bilbao, una de las obras más famosas del arquitecto. Arnault, un apasionado de la arquitectura, manifestó entonces su intención de erigir un edificio para albergar su colección privada y la de su grupo. Entonces estaba seguro de una sola cosa: el resultado debía tener una fuerte personalidad. Al elegir a Gehry, él mismo afirma haber tomado “el desafío de la audacia y la emoción”. Y puesto que el dueño de LVMH toca el piano y su esposa, Helene Mercier, es una reputada concertista, el museo debía incluir una sala de conciertos de altísima calidad para la que se solicitó la colaboración de Yasuhisa Toyota, el mayor experto en acústica del mundo.

Maravilla arquitectónica
Antes de su construcción no faltaron las voces que se elevaron contra este edificio que muchos consideraban que “invadía” la bucólica tranquilidad del bosque de Boulogne y su vecino Jardin d’Acclimatation, uno de los paseos tradicionales de las familias parisinas. Pero todas las restricciones impuestas fueron respetadas. “Lo que me inspiró fue la idea de construir un edificio de vidrio en el bosque, para que no fuera intrusivo. Debíamos llegar a hacer algo evanescente, sin lo cual no hubiéramos jamás obtenido la autorización”, explicó Gehry al diario Huffington Post. Finalmente, el concepto sedujo y se obtuvieron todos los acuerdos necesarios. “El resultado costó caro, pero no podríamos haberlo hecho de otra manera”, agregó. La fundación no comunica sobre las cifras, pero aparentemente todos los montos que se barajaron son inferiores al costo final del edificio, que dentro de cincuenta años pasará a manos de la ciudad de París, “un regalo a Francia” del grupo y “un ejemplo único de mecenato”, según dijo el propio Arnault al diario Le Figaro.

En todo caso, el resultado corta el aliento. Imposible permanecer indiferente ante este magnífico ‘ovni’ que se inscribe armoniosamente en medio del verde, ni pasar por alto sus detalles: la escalera que sube hasta lo alto del edificio, la unión de vigas de madera y de la estructura metálica, la apertura en el techo desde donde se ve la torre Eiffel y las resplandecientes velas de vidrio que cambian de color según el estado del cielo.

Bajo el signo de piscis


En el interior, las 11 galerías están repartidas en cuatro pisos. En una escenografía minimalista figuran estrellas del arte contemporáneo como el artista alemán Thomas Schutte, Gerard Richter, Christian Boltanski y Pierre Huyghe, entre otros. Ellsworth Kelly, gran artista abstracto, creó los paneles de colores del auditorio, y Olafur Eliasson es el autor de un caleidoscopio gigante, reflejado en el agua, instalación permanente para la fundación, que acompaña en su llegada al visitante, quien se encontrará luego con las lámparas pez de Gehry, un guiño al signo astrológico del arquitecto y del mecenas, dos piscianos creativos, determinados y emprendedores.