Belleza

Dime cómo te llamas…

Todos lo confirman: tener un apellido famoso no es una garantía de éxito, pero por cierto ayuda para comenzar una carrera. Una nueva camada de modelos “hijos y nietos de” da sus primeros pasos en la profesión

  • Florencia Sanudo

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ppalSegún la ley de probabilidades, es muy factible que los hijos de celebridades, generalmente individuos de físicos privilegiados, hereden, por lo menos, algunos de los rasgos de sus padres. Y según el mismo precepto, es muy posible que apenas dejen atrás la adolescencia -o aun antes- reciban tentadoras ofertas para entrar en una muy lucrativa carrera de modelo.

El fenómeno no es nuevo. Las hijas de Mick Jagger y Jerry Hall; las de Keith Richards y Patti Hansen; Elettra Rossellini, la hija de Isabella Rossellini; o Dakota Johnson, de Melanie Griffith y Don Johnson, entre muchos otras, dieron que hablar cuando se lanzaron al modelaje. Pero en los últimos años la tendencia se ha vuelto estampida y no pasa un mes sin que se anuncie el debut de algún ‘hijo de’ y hasta ‘nieto de’ en la carrera.

La más reciente y probablemente la más espectacular fue la aparición de Emma Ferrer en el último número de la edición americana de la revista Harper’s Bazaar. Emma, de 20 años, no es otra que la nieta de Audrey Hepburn, ícono absoluto de elegancia. La hija de Sean Ferrer, el hijo mayor de Hepburn, había vivido hasta ahora en un relativo anonimato, una estudiante más de la Academia de Arte de Florencia. Como su abuela, a quien nunca conoció, Emma se vio obligada a abandonar las clases de ballet debido a su altura y, como ella, conservó la postura elegante de las bailarinas.

Hasta que le llegó la tentadora propuesta desde Nueva York. Ya instalada en Manhattan, donde fue recibida como un miembro de la realeza, Emma ya es una niña mimada de la moda. En esta, su primera producción, en exquisita simetría, fue fotografiada por Michael Avedon, cuyo abuelo Richard había fotografiado a Hepburn para la misma revista cincuenta y ocho años atrás. Por el momento Emma no tiene intenciones de seguir los pasos de su abuela en el cine, el modelaje ya es, según ella, un desafío suficiente.

Patrick Schwarzenegger, en cambio, siempre vivió a la luz de los proyectores que iluminaban a sus célebres padres, Arnold Schwarzenegger y Maria Shriver.

A los 15 años ya había creado Project360, una línea de ropa con fines filantrópicos, y a los 17 había posado para Hudson Jeans en una inmensa pancarta en Sunset Boulevard. Pero ahora, a sus 20 años, tras haber firmado con la agencia LA Models, su carrera realmente ha despegado con una campaña para las gafas Tom Ford, a la que seguirán otras para Ralph Lauren y Armani. En todo caso Patrick ya es uno de los favoritos de las revistas del corazón estadounidenses que siguen sus amoríos -Taylor Swift, Taylor Burns y recientemente Gigi Hadid, junto a quien posó en el aviso de Tom Ford-, que no hacen más que incrementar su fama.

Scott Eastwood ya había comenzado a modelar hace unos años pero fue la reciente campaña para Hugo Boss que lo catapultó al top de su carrera. Al igual que su padre, Clint Eastwood, Scott, de 27 años, cultiva una imagen masculina. “No quiero ser un chico hijo de actores o un pop star”, dice. A pesar de haber crecido en los sets de filmación de su padre, trabajó como obrero de la construcción, barman y acomodador de autos, pero su objetivo es el cine. Tras algunos pequeños roles en filmes de su progenitor, pone sus esperanzas en la película Fury, donde es el coprotagonista de Brad Pitt, que se estrenará este año.

En cuanto a Dylan Penn, la hija de Sean Penn y Robin Wright, alcanzó una cierta notoriedad primero por haber salido con Robert Pattison y más recientemente por su trabajo como modelo (Vogue Italia, GQ, Elle, la campaña de GAP). Tras haber trabajado como repartidora de pizza, camarera y en una agencia de publicidad, Dylan, de 22 años, considera la profesión de modelo como “un extraño concepto destinado a hacer gastar dinero a la gente”. Aunque esto no le impidió posar desnuda para la revista Treats, apenas cubierta por una cartera Fendi de 6.000 dólares. Simultáneamente está ‘probando las aguas’ en el mundo del cine y rueda su primer filme -The Condemned, una película de horror-, que se estrenará en 2015.

En cambio, Max Irons, el hijo de Jeremy Irons y Sinead Cusack, durante su privilegiada adolescencia fue expulsado de colegios privados por mal comportamiento. Los años le aportaron una cierta calma y gracias a un encuentro fortuito con Mario Testino tuvo la posibilidad de trabajar como modelo en una campaña de Burberry. A los 28 años, Irons ya se ha hecho un pequeño lugar en la TV y el cine británicos tras protagonizar campañas para Mango y Macy’s y numerosas producciones editoriales.