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Moda ‘de película’

¿Qué fue primero: el huevo o la gallina? Una pregunta semejante surge cuando se analiza el íntimo lazo que existe entre el cine y la industria fashion. Recientes lanzamientos de vestuario inclinan la balanza hacia la idea de que la cinematografía es una fuente de influencia para los modistos.

  • Janet Barra

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Fotos: Agencias

películaEs probable que si usted escucha la palabra cerúleo no reconozca su significado. ¿Es un elemento químico, un músculo del cuerpo, una enfermedad? Pues bien, ninguna de esas alternativas. Cerúleo es el nombre de un tipo de azul intenso al que se refiere el personaje Miranda Priestly -interpretado por la actriz Meryl Streep-, en la película El Diablo Viste a la Moda (2006), cuando increpa a su inexperta asistente: “No sabes que este suéter no es azul ni turquesa. Es cerúleo. Quizás tampoco estarás enterada de que en 2002 Oscar de la Renta realizó una colección completa de vestidos de noche en tono cerúleo. Y luego creo que fue Yves Saint Laurent, ¿cierto?, quien mostró chaquetas militares en este color. Luego, el cerúleo apareció rápidamente en las colecciones de ocho diseñadores y se filtró hasta las tiendas de retail para terminar en un rincón donde seguramente tú lo compraste en liquidación”, dice con el fin de explicar el ciclo de una tendencia.

Escenas de la película El Diablo Viste a la Moda, donde se destaca el boom del color cerúleo. Esta tonalidad tiñó las colecciones primavera-verano del año 2008.
Escenas de la película El Diablo Viste a la Moda, donde se destaca el boom del color cerúleo. Esta tonalidad tiñó las colecciones primavera-verano del año 2008.

Lo cierto es que las propuestas de Oscar de la Renta en 2002 no incluyeron este azul. Eso recién sucedió el año 2008, cuando presentó un vestido de noche en este tono. Stefano Pilati, a cargo de la maison Yves Saint Laurent en ese entonces, también incorporó este colorido en los trajes sastre que exhibió en la pasarela primavera-verano 2008. Tanto en esta ocasión como en innumerables otras, el cine ha sido el punto de partida en la creación de un atuendo o de una línea completa de vestuario.

Casos recientes corroboran este fenómeno, como el de la compañía estadounidense Coach, que este 2014, en el debut de Stuart Vevers como director, integró la reproducción del suéter que el pequeño Danny Torrence (interpretado por Danny Lloyd) lucía en el filme El Resplandor (1980); el de las marcas Rodarte y Preen, que subieron a sus pasarelas estampados con personajes de Star Wars (1977), o lo sucedido con la firma Opening Ceremony, que lanzó una colección cápsula inspirada en Her (2013), la película de Spike Jonze. “Para la moda la retroalimentación con el cine es esencial. Ambos fenómenos se basan en estímulos visuales y estéticos que moldean comportamientos sociales y generan tendencias”, asegura la periodista de cultura y académica Paula Frederick.

El vestido verde esmeralda usado por Keira Knightley en Expiación.
El vestido verde esmeralda usado por Keira Knightley en Expiación.

Los mejores años
Inmerso en el mundo cinematográfico, el vestuario responde a los requerimientos del tiempo y el espacio del universo recreado, de sus personajes y también de las tendencias de moda vigentes. Este nexo surgió durante los años 20 cuando el vínculo entre las celebridades y los modistos fructificó y generó un modelo de consumo inédito. Era la época en que brillaban íconos como Greta Garbo, Theda Bara y Marlene Dietrich, y diseñadores como Gilbert Adrian, Travis Banton, Edith Head y William Travilla, quienes desarrollaron sus carreras en los grandes estudios cinematográficos. Fue entonces que surgieron prendas como el jersey ‘Rebecca’, cuyo nombre surge gracias a la película del mismo nombre de Hitchcock, o el ‘baby doll’ que utilizaría la actriz Carroll Baker en el filme homónimo de Elia Kazan. Luego vendrían la polera básica blanca de Marlon Brando en Un Tranvía Llamado Deseo (1951), el cortavientos rojo de James Dean en Rebelde Sin Causa (1955), el vestido albo de Marilyn Monroe en La Comezón del Séptimo Año (1955), el abrigo de Matrix (1999) y el más reciente, el vestido verde esmeralda usado por Keira Knightley en Expiación (2007), que se elevó como el mejor atuendo de la historia del cine según la revista In Style. “Hoy el cine corrobora tendencias actuales y, en menor grado, pero con un gran impacto, la moda es un medio publicitario de una película específica”, cuenta la gestora cultural y consultora de vestuario Karina Vukovic.

La versión original del suéter Apolo 11 y la reversión de la compañía estadounidense Coach.
La versión original del suéter Apolo 11 y la reversión de la compañía estadounidense Coach.

La era del marketing
La escena en la que el niño luce el chaleco Apolo 11 está llena de misterio, tal como sucede prácticamente con toda la cinta El Resplandor. “Una de las teorías que se atribuyen al filme es que la verdadera motivación del director fue un ‘mea culpa’ por haber realizado la grabación del supuesto falso aterrizaje del Apolo 11 en la Luna”, cuenta Paula Frederick. Esta curiosa teoría de la conspiración fue desarrollada en el documental Habitación 237 (2012) y aumentó el magnetismo de este suéter, tanto como para ser replicado 34 años después del estreno de la película.

La experiencia con la película Her (2013) es distinta, creada a conciencia entre Humberto Leon -socio de la firma Opening Ceremony- y el director Spike Jonze. “Nació naturalmente como una lluvia de ideas con un amigo. Nuestras conversaciones no tenían que ver con la ropa sino sobre los personajes, la historia y las escenas. Tu estética y la mía estaban tan entrelazadas que terminamos haciendo una colección de vestuario”, afirmó Spike Jonze en una entrevista que le realizó el mismo Humberto Leon. Una experiencia más comercial desencadenó el estreno de Los Juegos del Hambre: en Llamas (2013), la segunda entrega de la exitosa saga protagonizada por Jennifer Lawrence. La tienda de retail online Net-a-porter.com lanzó Capital Couture, cuyas prendas fueron creadas por la vestuarista de la película, Trish Summerville. “El valor está en la capacidad de cada filme de convertirse en un hito histórico-cultural”, concluye Karina Vukovic. Por el momento existe la predisposición de algunas casas de moda de revalidar el séptimo arte como un punto de partida para la creación de estilos.