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Primavera feliz

Nadie notó jamás cambio alguno en sus cuerpos o en sus caras, por lo que un pragmático alegaría que botaron la plata. Pero a ellas poco les importan los resultados de su fashion emergency, simplemente porque están demasiado contentas como para pensar en aquello.

  • Carolina Pulido

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1-okLa historia había quedado en que las tres amigas, escandalizadas ante la escasez de hombres, deciden inscribirse en un centro de estética que en temporada primaveral ofrece todo tipo de paquetes y facilidades para quedar impecables antes de los días de sol. Bastó una visita para familiarizarlas con palabras como criolipólisis o plasma rico en plaquetas, y un par de sesiones para que la autoestima de las tres empezara a levantar lenta pero decididamente, como un pájaro que lleva demasiado tiempo sin alzar vuelo.

Digamos también que estas amigas son sobrevivientes de relaciones tóxicas y divorcios flagelantes; que tal vez trabajan demasiado y que en sus entrañas se ha instalado un miedo a la soledad y a la vejez tan intenso que puede olfatearse a pocos metros. Puede incluso que esa sea la única razón por la que nunca encuentran hombres a la altura, y no debido a aquella conclusión a la que llegaron cierta noche: que los mejores solo se interesan en las jovencitas. El miedo las ciega y a ellos los espanta como una enfermedad venérea, dejando en evidencia una realidad mucho más común en nuestros días que el amor a primera vista: hombres y mujeres no se están encontrando.

Como ya sabemos, las amigas acostumbran juntarse cada miércoles en diferentes bares de la ciudad para hablar de las cosas que les pasan y tomar juntas una copa de champaña extra brut. O dos, o tres. Esta vez, a diferencia de aquella noche en que se vieron rodeadas de mujeres acompañadas de mujeres, pueden apreciar a su alrededor a muchos representantes del género masculino. Y para todos los gustos. Y los hombres no solo se limitan a observarlas, sino que de hecho las abordan en más de una ocasión. Ellas, muy risueñas y coquetas, piensan que en esto algo deben influir los tratamientos de belleza que recién comienzan y en los que depositaron toda su fe, aunque concluyen que el éxito también se debe a la llegada triunfal de la fecunda primavera.

Desde aquel miércoles las amigas no paran de conocer gente, no solo en los bares que frecuentan sino también en Tinder, una red social de citas que resulta ser todo un hallazgo. Al cabo de unos meses, la amiga A encuentra al que bautiza como el hombre de su vida, la amiga B tiene un amante que la hace explorar rincones hasta entonces desconocidos de su sexualidad y la amiga C decide abandonar en la mitad su costoso tratamiento de belleza (recordemos que invirtió en 3 tipos de láser que prometían reducir las arrugas, la celulitis y el vello corporal) para utilizar su tiempo libre en la búsqueda de sí misma, como ha dicho, en diversos talleres y prácticas de desarrollo espiritual, mostrando escaso interés en el sexo opuesto.

Se podría decir que la vida les sonríe a las tres. Nadie notó jamás cambio alguno en sus cuerpos o en sus caras, por lo que un pragmático alegaría que botaron la plata. Pero a ellas poco les importan los resultados de su fashion emergency, simplemente porque están demasiado contentas como para pensar en aquello. Usted puede creer en la ley de la atracción, en el efecto placebo o en la importancia vital del autoamor. Llámelo como quiera, pero en este caso la inversión que hicieron A, B y C fue la mejor de sus vidas.