Belleza

Marisa Renson: “Creo en el amor, no en el odio”

Modelo, musa de los más grandes directores de cine, reina de la noche, la ‘it girl’ en los 70 y 80 acaba de lanzar una línea de productos de belleza exclusivos para una cadena de hoteles internacional. Nos habló de ello y de otras cosas más.

  • Florencia Sanudo

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Fotos: Cécile Treal/Sofitel  y Getty Images

Marisa RensonHija de un guapísimo diplomático estadounidense al servicio del presidente Kennedy y nieta de la célebre diseñadora Elsa Schiaparelli, Marisa Berenson creció entre Nueva York, París, Klosters, Venecia y los exclusivos pensionados donde las niñas privilegiadas aprenden idiomas y “el arte de elegir marido”.

Pero ella no. A los 16 años, y sin ninguna experiencia, entró en el mundo de la moda gracias a Diana Vreeland, la papisa del Vogue norteamericano. Los medios la apodaron “la mujer más bella del mundo”. Unos años más tarde hacía su debut en el cine de la mano de Luchino Visconti, quien, fascinado con su rostro aristocrático, le ofrecía -Marisa jamás había actuado antes- el rol de la melancólica señora Aschenbach en Muerte en Venecia. Al año siguiente protagonizaba Cabaret, de Bob Fosse, junto a Liza Minelli, con quien trabó una amistad que aún hoy perdura, y dos años después obtenía el principal rol femenino en Barry Lyndon, el mítico filme de Stanley Kubrick, considerado como una de las grandes obras de arte de la cinematografía mundial.

Camaleónica e inquieta, Marisa no se detuvo allí. Su inagotable curiosidad la llevó en viajes por todo el mundo y largas estadías en la India, donde descubrió la meditación y el mundo espiritual y adoptó una profunda convicción por la vida sana. Dedicada con pasión a la búsqueda del equilibrio y el bienestar, comenzó a adquirir sabiduría y reputación entre mucha gente que acude a ella en busca de respuestas. Hoy Marisa aporta todo su savoir-faire y su filosofía en una gama de cosméticos y tratamientos exclusivos disponibles en los más bellos spas de la cadena de hoteles Sofitel, el primero de los cuales se abrió en Marrakech, donde Marisa, seducida por su encanto, se instaló hace tres años.

 

Así luce la colección de cosméticos y tratamientos creados por la ex modelo y actriz para la cadena de hoteles.
Así luce la colección de cosméticos y tratamientos creados por la ex modelo y actriz para la cadena de hoteles.

Del cine a la cosmética, de París, Londres y Nueva York a Marrakech. ¿Cómo se dibujó esta nueva vida? Todo comenzó en Marrakech, gracias a mi compañero Jean-Michel Simonian, especialista en la planificación de spas. Gracias a él conocí a los dirigentes del Sofitel, que querían renovar su spa de Marrakech y estaban en la búsqueda de un nuevo enfoque, más holístico. Yo, desde hace años, preparo y comercializo mi “Huile Merveilleux”, un aceite a base de higo de barbarie, fruto increíblemente benéfico que descubrí hace años, y me ofrecieron agrandar mi gama. Desarrollé entonces todo un ritual de cuidados que incluye productos para el rostro, el cuerpo, el pelo. Así nació la gama de Cosmétiques de Luxe Marisa Berenson, que consta de quince productos y una ceremonia -“Soin Sublime”- en el spa, pues me pareció importante que la clienta tenga la experiencia inmediata de los efectos de este producto extraordinario. Luego me pidieron que lo redecorara. En fin, comencé a hacer constantes idas y vueltas y finalmente, hace tres años, terminé instalándome aquí. Marruecos fue para mí la puerta no solo al amor, sino a la vida familiar (mi madre vive ahora conmigo) y fantásticas oportunidades laborales.

El spa de Marrakech es un primer paso, luego… Ya estamos en Marsella, Londres, Múnich y pronto en Ámsterdam, Los Ángeles y Dubái. Me hace muy feliz que en todos estos spas se desarrolle mi filosofía del bienestar y de la salud. Es una actividad muy concreta y el resultado de una línea de pensamiento.

La decoración es sublime, ¿en que se inspiró? Me inspiré en los palacios orientales, en su sentido de la luz y de la elegancia. Usé espejos venecianos, azulejos típicos de la época de la dinastía de los Amohades, picaportes inspirados en la Alhambra, sedas, nácar. En cuanto a los muebles, fueron realizados por los mejores artesanos de arte de Marrakech y de Fez. Yo quiero que las mujeres se sientan allí como princesas de las Mil y Una Noches. Los frascos son en cristal de Saint Louis. El aceite se presenta en una garrafa bañada en oro de 24 quilates. Pero es un lujo democrático, y una buena relación calidad-precio, pues considero que las mujeres no son tontas. Ellas quieren resultados y si no lo obtienen, ¡no vuelven!

Usted parece tener un don para cambiar de camino: modelo, actriz, escritora y… siempre con éxito. ¡Gracias! Es decir que soy creativa y cuando hago algo me apasiono. Hay que creer en las cosas que uno hace y hacerlas con amor. Yo lo hice todo con pasión. Comencé como modelo en una época que era formidable y tuve la suerte de trabajar con los mejores profesionales del mundo. Igualmente en el cine. Luego escribí mis memorias (Momentos Íntimos, 2009) y ahora estoy preparando un libro con mi hija Starlite. Quiero hacerlo para las generaciones más jóvenes, pues considero que es importante que sean conscientes de los cambios que sufre el planeta, de todas las toxinas que pululan, y pienso que ella es la indicada para hablar a su generación.

 

Redecoró este lujoso  spa del hotel Sofitel de Marrakech.
Redecoró este lujoso spa del hotel Sofitel de Marrakech.

Luce fantástica, ¿en qué consiste su dieta? Soy muy disciplinada. Mi cuerpo hizo una intolerancia a los lácteos y al trigo, por lo cual eliminé esos productos de mi dieta. Como sin gluten, sin trigo, sin lácteos, sin sal y sin azúcar. Esa es mi dieta de base. Pero esto no quiere decir que no me alimente bien. Como muchas verduras, leguminosas, pescado, fruta. En casa preparo unos menús deliciosos que voy a incluir en el libro. Hago unos postres formidables que nadie cree que estén hechos sin gluten y sin azúcar, entre ellos una torta de chocolate que tiene un éxito increíble. ¡A tal punto que aquí prácticamente hago delivery a las casas de mis amigos! Yo no creo en las dietas, creo que hay que comer de una manera equilibrada y sana, pero que procure placer, si no, es deprimente. Mis invitados encuentran que mis desayunos son formidables: panes diferentes hecho en casa, panachés de frutas, leche o queso de cabra, mucho más fácil de digerir. A todo el mundo le encanta y a nadie le hace falta la leche de vaca o la mantequilla.

Usted tiene una postura muy firme respecto al botox que comparó con inyectar veneno en el rostro. Absolutamente. Yo no soy médica, pero personalmente no pondría eso dentro de mi cuerpo. Ahora, la gente es libre de hacer lo que quiere, pero a mí esas cosas me dan mucho miedo, no tenemos el tiempo ni la perspectiva para saber qué efectos pueden producir a largo plazo. Cuanto menos cosas extrañas pongamos en el cuerpo, mejor este se porta. Dicho esto, tener arrugas no es fácil. Envejecer es un proceso difícil y a veces cruel, y más aun cuando una fue admirada por su belleza…

¿Eso es lo que explica su entusiasmo, su energía? Tengo sentido del humor, me encanta reír, me gusta la gente. Toda mi vida estuve en un camino espiritual que me dio fuerza, coraje y esperanza. Creo en el amor, no en el odio; creo en la energía positiva y dar lo mejor de mí misma, y me rodeo de gente positiva, a la que amo. Me siento bendecida y eternamente agradecida. Siento que tengo mucho para dar y me gusta hacerlo. Todo pasa a través de nosotros y debemos devolver algo de lo que recibimos.

¿Medita siempre? Todos los días practico yoga y meditación. Eso me permite mantenerme centrada a lo largo del día. Estamos tan asaltados de agresiones de cosas en la vida que una contrariedad nos puede hacer colapsar. La clave consiste en cómo uno enfrenta la vida, y no lo contrario.

Sus portadas más importantes como modelo y actriz