Hombres

Mario Moure

Pese a que lleva 32 años en el rubro de las fragancias, recién hace unos meses lanzó su primer perfume. Le Parfum Magnétique marca el inicio de una nueva etapa para la maison Moure: “Una en la que de distribuidores nos convertimos en productores. Una más creativa y competitiva”, dice.

  • Maria Paz Maldonado

Compartir vía email

Foto: Raúl Araya

400“Los hombres son mucho más fieles que las mujeres. Ellas se atreven más, no tienen miedo a probar y a cambiar. Hablando de perfumes eso sí”, aclara entre risas Mario Moure (67). Una teoría que confirmó tras lanzar la primera fragancia creada por la marca que lleva su apellido, una de las distribuidoras de productos de lujo más importantes de Chile, que incluye marcas como Bvlgari, Hermès y Jesus del Pozo. “Cuando nos llegaron las muestras desde Francia -alrededor de 100 en total-, hicimos una encuesta y a todos en la empresa nos convenció de inmediato el de hombre, sabíamos que sería un éxito. Con el de mujer no tuve dudas de que sería un buen perfume, pero no me provocó la misma certeza que la versión masculina. Finalmente terminó vendiéndose mucho más el de mujer. Eso también tiene que ver con cómo funciona la perfumería en Chile, es un hecho que las mujeres compran más. Aunque el mercado ha ido cambiando, cuando yo empecé hace 30 años la relación era 90-10, luego 80-20, actualmente 60-40 y probablemente en unos años sea 50 y 50, como es en los países desarrollados”, dice sentado tras un imponente escritorio en su oficina plagada de diplomas, premios, fotos familiares y, por supuesto, perfumes.

¿Por qué esperó tanto tiempo antes de crear un perfume propio?
Me costó mucho tomar la decisión, porque me parecía una apuesta demasiado difícil competir con marcas de renombre y de años de trayectoria. Por eso, cuando finalmente decidimos hacerlo, tuve claro que lo haríamos con los mejores.

El desafío era crear uno de mujer y otro de hombre que se relacionaran entre sí. Que fueran distintos, pero que, sin parecerse, pertenecieran a una misma familia. Aunque la idea fue que un mismo nariz creara ambas versiones, quienes dieron las notas fueron finalmente dos perfumistas: Eric Fracapane, de Grasse, y Benoist Lapouza, de París. “Dos ciudades magnéticas y apasionantes, por eso el nombre”, agrega.

“Igual que la producción de un vino, el proceso creativo de un perfume es largo y pausado. Se prepara, se macera, se enfría, tiene guarda, se realizan pruebas para que no se oxide, cambie de color o precipite. Luego vienen el envasado, sellado, despacho, distribución, etcétera. En total fueron más de dos años de espera hasta tener el producto final”, recuerda sosteniendo como trofeos ambos frascos.

¿Esperó muy impacientemente? La ansiedad siempre estuvo, de hecho a eso le debo algunos de los kilos que tengo de más (ríe). Pero valió la pena esperar para crear un producto de calidad que no tiene nada que envidiarles a los perfumes más prestigiosos del mundo.

¿No es contradictorio competir con los perfumes que Moure distribuye? Para nada. La competencia es sana y el mercado da para todo. Creo que entre el amplio portafolio de marcas que convergen en Moure y Cía. nos potenciamos. Ahora estamos en conversaciones para exportar Le Parfum Magnétique a nuestros países vecinos, y no descartamos llevarlo también a Europa. Este es el primer paso de muchos proyectos que mañana tendrán que seguir mis hijas (cinco en total), porque este caballero ya tiene ganas de descansar.