Belleza

El efecto ‘piel de guagua’

El cutis de un bebé es terso, delicado y supersensible, mucho más que el de un adulto. Por ello los productos disponibles para su limpieza e hidratación están hechos a partir de ingredientes naturales que satisfacen sus necesidades básicas. Cremas, geles de baño, pomadas para la zona del pañal y aceites son parte de una rutina óptima para el bebé, y también puede serlo para las mamás que los manipulan a diario.

  • Janet Barra

Compartir vía email

Fotos: Getty Images

600

Soy una mujer adicta a los productos para bebé”, admitió la bloguera Kristin Booker en su columna en el sitio web xoJane.com en noviembre de 2013. Esta estadounidense, que declara tener una edad “muy por encima de los 30” y aún no se ha convertido en madre, mantiene esta sana dependencia hasta la actualidad: “¿Por qué no ‘baby-mimarse’? Estos cosméticos se venden para niños porque son suaves, pero no hay daño en que un adulto los use”, afirma Booker a revista Mujer.

Su cercanía con la cosmética ‘baby’ no surgió con la maternidad sino por la influencia de un comercial que la cautivó durante la adolescencia. El anuncio mostraba a una mujer que esparcía ‘baby oil’ en su piel mojada para aliviar la resequedad cutánea, una condición que por entonces también atormentaba a Kristin. “Lo probé y me enamoré inmediatamente”, confidencia. Y agrega: “Usar un óleo ligero sobre el cutis húmedo sella la hidratación. Es como bloquear el agua dentro de tu cuerpo. Aplicarlo después de la ducha y dejar que se seque al aire libre te mantiene bien todo el día”.

De los aceites pasó a los geles de ducha (“Un baño nocturno puede calmar a una guagua quisquillosa, ¿por qué no a un adulto?”, dice) y a las cremas para la zona del pañal, que usó tras realizarse su primer tatuaje con el fin de que este sanara apropiadamente. No tardó en descubrir las otras ventajas de este tipo de fórmulas. “Todas las madres que conozco tienen una manos maravillosas, porque literalmente están cubiertas de estas pomadas durante todo un año o más”, sentencia. Por eso las incluyó entre sus esenciales para el cuidado de manos, en especial durante el invierno. En su rutina también sumó los champús, los geles de baño y los perfumes infantiles. “A largo plazo generan menos irritación. He notado que padezco menos ‘problemas femeninos’ (como infecciones) desde que uso los ‘baby bath’”, afirma. Kristin ha descubierto por sí sola los beneficios del uso sistemático de los productos para bebé, confirmando que no solo favorecen a los chicos, sino que también a los más grandes.

Piel de bebé
Las aprensiones de una madre primeriza son variadas: la alimentación, el peso, el abrigo de su guagua. Su suave (y envidiable) cutis también se suma al listado de preocupaciones. La piel del recién nacido es cuarenta veces más delgada que la de un adulto. “Es inmadura, tiene menos grosor, no se protege como debería del medioambiente y es propensa a la irritación. Las glándulas sudoríparas y sebáceas son prematuras, por lo que sus conductos se obstruyen fácilmente provocando inflamación miliaria (un tipo de sarpullido)”, explica la doctora Daniela Kramer, dermatóloga infantil de Clínica Alemana. Sobre esta inmadurez cutánea, el encargado del departamento de visita médica de Beiersdorf, Óscar Candia, agrega: “El manto ácido es un emoliente natural que está compuesto de agua y grasa que el niño no ha desarrollado. Así, su cutis está más expuesto y hasta el año se puede definir como sensible”. Por estas características es clave mantener una rutina de baños cortos con una hidratación posterior con las cremas y lociones más idóneas.

Testeados, sin fragancias ni colorantes son los requisitos básicos de los productos para bebés, que entre la lista de componentes deben incluir lípidos y ceramidas. Las fórmulas varían de una marca a otra e incorporan todo tipo de ingredientes naturales con propiedades hidratantes, calmantes y regeneradoras. “Se deben evitar las sustancias químicas que dañan la barrera cutánea, no sobreabrigar y usar ropa ciento por ciento algodón”, recomienda la doctora Kramer. Y asevera: “Deben ser productos testeados en pieles sensibles”.

La importancia del masaje


La rutina de baño e hidratación puede fortalecer el vínculo de madre e hijo(a). Algunas compañías cosméticas promueven el masaje con aceites de vegetales precisamente con este fin. “La frotación se puede realizar en todo el cuerpo, siempre en dirección hacia el corazón. Es ideal hacerlo después del baño, al anochecer, para inducir el sueño”, explica Pamela Muñoz, cosmetóloga de Weleda, marca orgánica que contempla una línea completa fabricada a partir de caléndula.
Este ejercicio también es impulsado por la firma Natura, con una metodología inspirada en las enseñanzas del obstetra francés Frederick Leboyer, fiel promotor del masaje terapéutico indio que bautizó como shantala.

Grandes ingredientes para pequeños consumidores:


Miel de abeja: sus atributos son ampliamente conocidos en el mundo de la cosmética: en los bebés mantiene la humectación natural de su delicada piel. Se incluye en todo tipo de ungüentos y pomadas. En los adultos acondiciona labios resecos y/o manos deshidratadas.

Óleo de pasiflora: es un componente nativo que es rico en ácidos grasos y evita la pérdida de agua y la resequedad. Por lo tanto se incluye en lociones, talcos en crema y aceite para masajes. Evita la pérdida de agua de la piel en aquellas personas que sufren de piel seca.

Bisabolol: este es un componente natural, derivado de la manzanilla, que actúa como un antiinflamatorio. Está presente en cremas para evitar las coceduras en la zona del pañal. Ayuda a la regeneración de tejidos. Los adultos la pueden usar en labios resecos, tatuajes y manos deshidratadas.

Extracto de caléndula: esta colorida flor crece en distintos suelos y se incluye en varias líneas para bebé, gracias a sus propiedades regenerativas y antisépticas. Se incluye en pomadas, lociones y aceites. En este último formato, las madres lo pueden aplicar sobre la piel húmeda para hidratar profusamente.

Aceite de almendra dulce: este óleo penetra rápidamente las capas de la piel, aportando un manto de hidratación que suaviza y reacondiciona el cutis reforzando la capa hidrolipídica del bebé. Protege a los adultos que sufren de descamación y rojeces en el rostro y en otras zonas del cuerpo.