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Carlos González. El poder del cariño

El pediatra español, reconocido defensor de la crianza respetuosa, de la idea de que los padres eduquen a sus niños guiándose por el amor que sienten hacia ellos, realizará una serie de charlas entre el 7 y 8 de agosto, en Santiago. Antes de llegar al país, el autor de los libros ‘Bésame mucho’ y ‘Comer, mamar, amar’, entre otros, conversó con revista Mujer sobre la culpa que sienten las mamás, el rol que tienen los padres y el estilo de vida actual que acepta sin cuestionar que se pasen más horas en el trabajo que con los hijos.

  • Revista Mujer

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01-400La lista de medidas por las que la sicóloga chilena Leslie Power aboga con tenacidad espartana, es larga. Es defensora de la lactancia a libre demanda, de cargar a los recién nacidos y de acunarlos todas las veces que sea necesario. De transportarlos depositados en un fular o una bandolera, y de compartir la cama con ellos porque lo que necesitan son los brazos, el olor, sentir el corazón de la mamá. Partidaria del posnatal de seis meses y ojalá más extendido porque los primeros años de vida de un niño son fundamentales para el apego. Y así. Su perseverancia por visibilizar la forma en la que las mujeres viven la maternidad partió con la censura que aplicó Facebook cuando publicó una fotografía en la que aparecía amamantando a su hijo, en 2010. Eso fue lo que gatilló que decidiera sacar adelante lo que denomina una ‘revolución del amor’, una lucha para que la experiencia de ser madre deje ser vivida con agobio y se transforme en una placentera, donde no exista la culpa, el miedo y la falta de tiempo. Pero no fue solo eso. Algunos recuerdos y sensaciones que adquirió durante su infancia también aportaron y son los que permiten que hasta hoy la mantengan. “Me acuerdo de haberme sentido sola, de haber sido cuidada por nanas, de echar mucho de menos. De una mamá cansada”, revela. “Entonces mi convicción tiene que ver con eso, con que no quiero que mis hijos sientan la ausencia que sentí por tener una mamá y un papá que destinaban la mayor parte de su vida a trabajar”, cuenta. Para lograrlo, primero instaló su consulta en su casa. Después comenzó a difundir información sobre parto y crianza respetuosa, y a organizar talleres a través de internet. Finalmente, fundó junto a Gonzalo Leiva, Francisca Montedónico y Alejandra Jaurés Nacimiento & Crianza (www.nacimientoycrianza.com), organización desde la que articulan proyectos orientados a mejorar no solo la experiencia de la maternidad, sino la forma como hoy establecen hombres, mujeres y niños sus vínculos afectivos. Su iniciativa más reciente son las charlas que realizará el pediatra catalán Carlos González, los días jueves 7 y viernes 8 de agosto en Santiago. El autor de los libros ‘Bésame mucho’, ‘Comer, mamar, amar’ y ‘Creciendo Juntos’, entre otros, vendrá para compartir sus ideas sobre crianza respetuosa, que muchas veces incomodan, molestan y sacan ronchas en muchos al igual como lo hacen las opiniones de Leslie Power. Por ejemplo, cuando reflexiona sobre la insistencia que tienen algunos padres en que sus hijos sean independientes y les exigen que no molesten, que no se hagan pipí, que duerman solos. En definitiva, que hagan todo sin la necesidad de nadie. “Un adulto independiente es aquel que vive junto a otros adultos, que es capaz de pedir ayuda y de ofrecerla. Eso es ser independiente, porque en el ser humano ese concepto significa inter-dependencia”, explicó en una de sus ponencias. “Entonces, el niño que sabe que su madre o padre llegará cuando lo necesite, ese niño es el que se está haciendo independiente porque tendrá la capacidad de desenvolverse sin problemas en la sociedad, con lo demás, cuando sea mayor”.

Otro de los temas que provocan ceños fruncidos es cuando analiza a través de una serie de preguntas y observaciones cargadas de sentido común y mucho humor todos los problemas provocados por el sueño errático de los niños. Uno: “¿Por qué un niño no se puede despertar porque está ansioso o preocupado? Ah no, es que se despierta para fastidiar”. Dos: “No creo que por no haberle dicho a tu hijo que tenía que dormir solo, vayas a tenerlo en tu cama hasta los 20. No me lo creo, imposible. ¿Qué, se va traer a la novia también? No, no tiene lógica, seguro eres tú el que se acaba yendo”. Tres: “¿Cómo puede haber un hombre adulto, de 35 años, que no sepa dormir solo? Pues ya es hora de que vaya aprendiendo ¿no? Es decir, ¿cómo puede estar con más de 30 años peleando por el amor de una mujer, su esposa, con un niño de un año y medio? Es hacer el ridículo”.

En las conferencias que realizará en Santiago, el pediatra expondrá sobre el concepto de autoridad y los límites desde la crianza respetuosa, y también impartirá un seminario para estudiantes y profesionales del área de la salud sobre los problemas más frecuentes en la lactancia. Pero antes de llegar el pediatra nos dio su opinión, entre otros temas, sobre la responsabilidad que recae en las mujeres, la culpa que estas sienten y la importancia de la figura masculina.

El 81 por ciento de los niños chilenos se atiende en el sistema público de salud. De ese total, 45 por ciento viven en la pobreza y en un 51 por ciento de sus hogares toda la responsabilidad recae en la mamá, que seguro trabaja más de ocho horas para mantener a su familia. ¿Cómo se puede ayudar a esa mujer, que de seguro se culpabiliza por el poco tiempo que pasa con sus hijos? Una madre que se ve obligada a pasar poco tiempo con su hijo para poder alimentarle y alimentarse no es culpable de nada. Al contrario, es una víctima. No tiene por qué sentirse culpable, sino indignada ante la injusticia de la situación. Si decimos que los niños necesitan comida, zapatos, escuela ¿se está ‘culpabilizando’ a las familias que no pueden pagar todo eso? ¿Deberíamos decir ‘no se preocupe, los niños están perfectamente bien sin comida’, para que no se sientan culpables? Claro que no. Los niños necesitan comida, casa, ropa, escuela y suficiente tiempo con sus padres. Y nuestra responsabilidad como sociedad es conseguir que todos los niños tengan esas necesidades cubiertas.

Cuando una madre dice que ama a sus hijos, pero que también le gusta trabajar, pese a tener jornadas de trabajo extensas, ¿cómo puede compatibilizar ambas cosas? ¿Es mejor que los hijos vean una madre que trabaja feliz o una que está fastidiada en la casa? Tomamos decisiones y, al hacerlo, aceptamos compromisos. Una persona -que no es solo una mujer, porque los varones también tienen hijos- que decide trabajar firma un contrato, tiene un horario y su jefe puede instalar un relojito y penalizarle si llega dos minutos tarde. Pero si un niño llora llamando a sus padres, mucha gente dice ‘no vayas enseguida, que se acostumbre a esperar’. ¿Por qué no acostumbramos a esperar a nuestro jefe? Nos dicen que no importa pasar poco tiempo con los hijos porque es ‘tiempo de calidad’. ¿Por qué no le decimos a nuestro jefe que a partir de ahora solo trabajaremos dos horas al día, pero que nos pagará lo mismo que por ocho, porque será ‘tiempo de calidad’? Aceptamos sin problemas que al trabajar tenemos una responsabilidad que hay que cumplir. ¿Tan raro es que el tener hijos también conlleve ciertas exigencias?

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Leslie Power (en la foto) junto a Francisca Montedónico, Alejandra Jaurés y Gonzalo Leiva son los responsables de Nacimiento & Crianza, y los organizadores de las charlas del pediatra.

Se suele responsabilizar a los padres por el escaso tiempo dedicado a los hijos, pero ¿cuánta responsabilidad tiene el sistema político y económico en el que vivimos? Es responsabilidad de la sociedad, del sistema político, de los padres y de la familia extensa. No podemos escudarnos los unos en los otros: la sociedad no puede quedarse parada porque los políticos no hacen nada, y los políticos no pueden no hacer nada porque la sociedad no muestra interés, y los padres no pueden conformarse con lo que les concede el Estado. El hecho de que el permiso de maternidad en Suecia sea como cinco veces más largo que el de España o Chile, no quiere decir que los niños españoles o chilenos necesiten a sus padres cinco veces menos que los niños suecos. Debo recalcar la responsabilidad del padre. Hablaba antes de que en muchos hogares pobres todo el peso cae sobre la madre. ¿Tantas viudas hay? No. En la mayoría de los casos existe un padre vivito y coleando, solo que no se ha hecho responsable, ha dejado a su mujer e hijo en la estacada. Es el padre el que no hace nada ¿y se habla sobre la ‘culpabilidad’ de la madre? Precisamente, en ese ejemplo, ella es la que más hace. Más que el Estado, más que la sociedad e infinitamente más que el padre.

Eso reflejan los datos de la Superintendencia de Seguridad Social, que indican que solo 485 hombres chilenos, de un total 169.184 autorizaciones, han hecho uso de su posnatal. ¿Qué opinión le merece este dato? ¿Será un problema por la forma en que está planteada la ley o por una razón cultural? En España tenemos cuatro meses de permiso parental y la idea de repartirlo entre el padre y la madre también se aplicó aquí, hace varios años. Por suerte, la mayor parte de los padres y madres no lo hicieron porque se hizo imitando una ley pionera en Suecia, que consistía en 15 meses de prenatal -ahora tienen más-. Los suecos dijeron un mes obligatorio para el padre, un mes obligatorio para la madre, y el resto que se lo repartan como quieran. Y eso estuvo muy bien, pero no es lo mismo repartir 15 meses que repartir 4. Nuestro gobierno copió lo del reparto, que les salía gratis y permitía decir estamos tan avanzados como Suecia, pero no copió lo de los quince meses. Repartieron miseria. Durante los primeros meses, claramente a quien el niño necesita es a su madre. Ella es la que da el pecho y con ella la mayor parte de los bebés establecen un vínculo primario. Más adelante, el niño puede pasar menos tiempo con la madre y más con otros cuidadores, ojalá el padre. Si ofrecen un año para la madre y luego un año para el padre, me parece magnífico. Pero dos meses y dos meses es absurdo. Curiosamente, mucha gente ha visto como normal, incluso como un avance, que se le quiten derechos laborales a la mujer para dárselos al marido. Porque es un derecho de la madre, si quiere un lenguaje no sexista ‘de la persona que haya dado a luz’, cuando los hombres den a luz entonces también tendrán ese derecho. Según los acuerdos vigentes de la Organización Internacional del Trabajo, el permiso de maternidad debe ser como mínimo de 12 semanas para la madre, pero se recomienda que aquellos países que se lo pueden permitir concedan al menos 18… Recortar la licencia de maternidad para darle al marido. ¿Por qué no hacer lo mismo con las vacaciones o la jornada laboral? Que mi mujer trabaje sesenta horas por semana, que yo trabajaré veinte. Que mi mujer tenga solo una semana de vacaciones, y yo casi dos meses. Insultante. Y muy machista.

¿Qué rol cumplen las neurociencias en la crianza? Pues no sé. A veces se habla de que el contacto con los padres puede estimular el desarrollo del cerebro del bebé, pero no me preocupa. Es decir, yo no abrazo a mis hijos y no paso tiempo con ellos porque así serán más inteligentes, sino porque les amo, así como a mi esposa. Si los científicos demostrasen que las esposas a las que se trata con cariño y respeto son más inteligentes, o tienen menos colesterol, o cualquier otra ventaja, yo contestaría ‘pues gracias por la información, pero ya lo estaba haciendo’. Es más, si fuera al revés, si demostrasen que gritar e insultar a mi esposa le baja el colesterol, yo no lo haría. Lo siento.

Usted habla mucho de criar usando el sentido común, pero sucede que el sentido común no es igual para todo el mundo. ¿A qué se refiere entonces? Pues a eso, al menos común de los sentidos. No, en serio. Es un hecho que muchos padres me han dicho ‘es que yo tomaría al bebé en brazos, pero como dicen que se malcría’. En cambio, nadie me ha dicho ‘yo lo dejaría llorar, pero como dicen que se trauma, no me queda más remedio que tomarlo en brazos’. Es decir, la primera intención de la mayoría de los padres es hacerle caso a su hijo, consolarlo cuando llora, tratarle con afecto. Como a todo el mundo. Si un primo suyo le llama a las tres de la madrugada, llorando, ¿qué hace usted? ¿Le cuelga el teléfono porque no son horas de llamar? ¿O le pregunta qué le ocurre, le escucha, intenta consolarle y le dice ‘aquí estoy para lo que necesites’? Incluso, según cuál sea el problema, le dirá ‘espera, me visto y voy para tu casa’. Pues bien, ahora imagine que el que le llama llorando a media noche no es su primo, sino su hijo. ¿Qué es lo que hará?