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No al desperdicio de alimentos: el gran desafío

Perder comida es una bofetada para millones de personas que pasan hambre en el mundo. Muchas iniciativas desde hace años denuncian esta realidad e intentan cambiarla. Además, los desechos orgánicos también son un problema para el medioambiente, por la generación de gases de efecto invernadero.

  • Revista Mujer

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Por: Carmen Gloria Muñoz Producción: María Eugenia Ibarra Foto: Nicolás Abalo Maquillaje y pelo: Pati Calfio

400Las duras cifras
Cada año en el mundo se desperdician 1,3 billones de toneladas de alimentos. Por persona son unos 280 kilos, mientras aún hay 842 millones que pasan hambre. “Si los desperdicios pudiesen reducirse a la mitad, el incremento de alimentos necesarios para alimentar a la población mundial en 2050 sería de solo un 25%, en lugar del 60% estimado actualmente”,  informa la FAO. La cifra de desperdicio, además, equivale a 3,3 billones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Alimentos buenos y frescos
El historiador inglés Tristam Stuart fue quien develó el desperdicio de alimentos con su libro Despilfarro, el Escándalo Global de la Comida, en 2009. Luego impulsó Feeding the 5000, en Trafalgar Square de Londres, donde los asistentes consumieron 5 mil raciones de comida que de otra forma habrían terminado en la basura. “Cuando hablamos de comida que se bota no hablamos de cosas podridas, que han excedido su vencimiento -explica-. Hablamos de alimentos buenos y frescos que se desperdician a nivel colosal”. Stuart postula que no es necesario aumentar la producción de comida para alimentar a los 9 mil millones que seremos en 2050, lo que hay que hacer es redistribuir. “Nunca antes había habido excedentes de comida tan gigantescos como ahora”, argumenta.

Tu basura es mi alimento
Este es el concepto que muchas iniciativas europeas utilizan contra el despilfarro de comida. “Comida basura (tu basura es un tesoro)” es una plataforma madrileña que organiza a quienes necesitan y quieren alimentarse con lo que bota la sociedad de consumo. Sus actividades van desde la recolección de alimentos a talleres de cocina con sobras y fiestas populares. En Alemania, Foodsharing es una amplia red de personas, distribuidores y productores que ofrecen o recogen excedentes y los llevan donde se necesitan. En Reino Unido funciona FoodCycle, con sistema de comedores populares.

En casa
“Si compramos más pan del necesario, sube el precio del trigo por la mayor demanda y el alza condena a millones al hambre, pues compran el trigo en el mismo mercado mundial que nosotros”, explica Tristam Stuart, y es la lógica que deberíamos usar para evitar desperdicio en casa, pues buena parte de lo que llega a vertederos proviene de los hogares. Además de comprar lo justo para el consumo y evitar ofertas de productos que no alcanzaremos a usar y se perderán, utilicemos los restos: siempre es posible hacer alguna preparación sabrosa con ellos.

No a las ofertas
Varios supermercados ingleses ya se han comprometido a transparentar y bajar las cifras de residuos. En Reino Unido las cadenas pierden dos tercios de ensaladas en bolsa, la mitad de productos de panadería y un 40% de las manzanas. Las críticas denuncian el uso de ofertas que tientan al consumidor con productos baratos y que una vez en casa se pierden. Algunos han prometido reducir las ofertas y entregar bolsas de cierre hermético para conservar los alimentos más tiempo en el refrigerador.