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Celebraciones inesperadas: ¡Pero qué Día de la Madre!

Hay hijos que no se conforman con un regalo y un abrazo. Ellos quieren mucho más, y para darle una verdadera sorpresa a su mamá son capaces de mover a toda la familia, incluso involucrando a desconocidos para que su ‘performance’ sea inolvidable.

  • Macarena Anrique

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Ilustración: Antonia Pajarito

¡Ojo con los masajes!1-300

Camila (diseñadora industrial, 27 años), de solo recordar un Día de la Madre de hace algunos años, se ríe con ganas y, al mismo tiempo, confiesa algo de sentimiento de culpa. Quería dar una supersorpresa y por eso organizó junto a su papá algo que estaban seguros de que su mamá disfrutaría como nadie: “Planeamos que fuera un masajista a domicilio, porque ella es profesora y trabaja como directora en un colegio, entonces, es harto el estrés que vive a diario. Como era sorpresa, nadie le dijo nada, y cuando ya era la tarde del domingo en que se celebra el Día de la Madre, llegó el masajista y, para que no lo viera hasta el momento de recibir su regalo, lo escondimos en mi pieza. Luego le dijimos lo que teníamos preparado y cuando apareció el masajista ¡se puso roja! Nunca nos acordamos que, en realidad, tendríamos que haberle avisado para que se ‘preparara’ porque para recibir el masaje debía ponerse un bikini. Así que se metió al baño y ahí se quedó como 20 minutos, tiempo que tardó en depilarse de urgencia. A mi papá le agradeció el gesto y la preocupación, pero a mí me dijo que ¡cómo no se me había ocurrido avisarle!
Quedé de ser su soplona para la próxima”.

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Las ‘42 frases’ de nuestra mamá

En 2013, como todos los años antes del Día de la Madre, Alejandra (periodista, 26 años) y sus cuatro hermanos se juntaron a pensar qué podían regalarle a su mamá para su día: “Queríamos hacer algo distinto, no comprarle el típico pañuelo o perfume, y como justo en ese tiempo estaban muy de moda los videos de las ‘42 frases típicas’, dijimos: ¿por qué no hacemos las de la mamá?

“Durante una tarde, entre todos recopilamos las frases y, el sábado previo al Día de la Madre, grabamos el video mientras ella dormía siesta y mi papá vigilaba que no fuera donde estábamos. Fue muy divertido porque actuamos todos los hermanos imitando sus gestos y nos disfrazamos con su ropa típica. Edité la grabación en la noche, todo de un modo bien casero, pero incluí una pequeña introducción con su canción favorita de fondo y un mensaje al final”.

La mamá de Alejandra nunca había visto los videos de las ‘42 frases’ y cuando la llevaron a un salita de la casa donde la televisión estaba conectada con el computador los conoció, pero con ella de protagonista. “Estaba feliz y muy emocionada con el regalo. Lloraba de la risa con mi papá. Fue tanto el éxito del regalo que se lo terminamos mostrando a todos los tíos y primos”, recuerda Alejandra.

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Siga las instrucciones, por favor

Uno de los hermanos de Fernanda (diseñadora gráfica, 29 años) vive en el extranjero, por lo que suele pasar tiempo para que toda la familia se reúna. Como él tenía planeado un viaje a Chile, se organizaron para que fuera el mismo Día de la Madre, ocasión en la que, además, la mamá podría conocer a su nieto menor. Pero querían hacer algo más especial todavía y se les ocurrió no contarle a ella nada de ese plan: “Antes del domingo en que se celebra a las mamás, le pasamos un sobre que solamente debía abrir el Día de la Madre. Ahí decía que para recibir su regalo tenía que seguir las instrucciones. Y nada más. Sabemos que es ansiosa y nos daba risa imaginarla tratando de adivinar qué era lo que le teníamos preparado. Las indicaciones estaban en una especie de mapa donde poníamos las referencias para llegar a una parcela fuera de Santiago donde haríamos un almuerzo. Cuando llegó la hora, nos extrañó que la mamá no apareciera y decidimos llamarla para saber si estaba bien. Entonces nos enteramos de que con mi papá estaban perdidos, tratando de ubicar la referencia ‘camino con palmeras’ que habíamos puesto. Tuvimos que ir a buscarlos, pero nos tomó harto tiempo, porque tampoco entendimos mucho en qué lugar estaban. Finalmente, nos encontramos y mi mamá conoció a su nieto para ese Día de la Madre, pero ya no fue un almuerzo sino una once-comida que disfrutamos mucho”.

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Inspirado por Tinelli

Mario (emprendedor digital, 36 años) se confiesa “un poco black humored” y cuando estaba muy de moda la broma El Peor Día de tu Vida, del programa de televisión argentino Videomatch, se coludió con toda su familia y varios amigos para sorprender con un muy bien calculado plan a su mamá, quien en más de una ocasión había dicho: ‘¡Me muero si me hacen eso!’, y sufría viendo a los protagonistas de cada ‘joda’ del programa de Marcelo Tinelli.

Era temprano en la mañana cuando la señora se sorprendió con la explosión de una ampolleta tras presionar el interruptor que da la luz de su pieza. Era solo el principio: “En plena ducha, el agua comenzó a salir fría. Le quedaba bastante champú en el pelo y se oyó que pedía que alguien viera qué pasaba, pero nadie la ayudó y debió enjuagarse con agua helada”, cuenta su hijo. “Todo continuó mal cuando comenzó a recorrer la casa y, aunque sabía que habían venido algunos amigos, no se imaginó el desastre que le habíamos preparado: muchas cosas esparcidas por el suelo, incluidos algunos preservativos que tiramos por ahí, el refrigerador vacío y chorreado de comida, además de un amigo que fingió estar ebrio y durmiendo en un rincón. Yo ya estaba fuera de la casa, así que me llamó por teléfono, pero le dije que estaba ocupado. Entonces salió furiosa al supermercado para hacer sus compras y, tras vaciar en la caja un carro casi lleno, al momento de pagar con la tarjeta de débito ¡no tenía saldo! Discutió con la cajera, insistiendo que había un error, pero no hubo solución y debió devolver toda su compra ¡muerta de vergüenza! Me llamó pero otra vez le dije que no podía hablar con ella. Entonces volvió a la casa y al tratar de abrir, la llave de la puerta no funcionó (yo le había cambiado las llaves). Recurrió a los conserjes, pero ellos estaban de acuerdo conmigo y le dijeron que por ley no podían ayudarla en un caso como ese. Me llamó nuevamente y le dije que se relajara, que fuera hasta el café de avenida Apoquindo donde siempre va y sacara plata en un cajero de por ahí, yo le haría una transferencia. Se fue caminando, pero seguía enrabiada con las cuatro horas de horror que había vivido. Al llegar, se sentó sin ver a nadie y cuando el mesero le preguntó qué deseaba, ni siquiera se dio cuenta de que ¡era yo! Ahí mismo aparecieron todos lo que me ayudaron en cada paso de la broma y parte de la familia para gritar: ‘¡Sorpresa!’. La pobre solo entonces se relajó y se río, pero también me quería matar. Lo que más le dolió fue la vergüenza en el supermercado. Cuando volvimos a la casa, por supuesto, todo estaba limpio y continuamos festejando. Las nanas de toda la vida prepararon el almuerzo familiar que nos esperaba y tuvimos un lindo día que siempre recordamos. Los conserjes de a poco fueron perdonados, pero mi mamá todavía les saca en cara aquella talla desleal”.

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Cosas de niños

María (periodista, 36 años) recuerda que de una casualidad logró preparar una original sorpresa para su mamá: “A ella siempre le gustó guardar los trabajos que le hacíamos sus hijos, desde simples dibujos hasta cosas más elaboradas que preparábamos en el colegio. Según ella contaba, en algún cambio de casa se perdieron. Cuando una conversación incluía el tema de las cosas que hacen los niños pequeños a sus papás, ella siempre mencionaba que había perdido todos esos recuerdos. Un día, ordenando el entretecho, encontré varias cajas y las abrí. Fue superlindo saber que en una de ellas estaban los recuerditos ‘perdidos’ de la mamá. Creo que pasé fácilmente una hora viéndolos y leyendo las cosas que le escribíamos. Había muchas tarjetas para el Día de la Madre con fecha de octubre, que es cuando se celebraba antes.

También unos dibujos tan tiernos que era imposible no sonreírse un poco, pensando en cómo la dibujábamos y tratábamos de escribir su nombre. Había muchas tarjetas mías que, al parecer, le regalaba por cualquier cosa y tenían frases como: ‘mamita tú eres quien me da mi ropa y mi comida; mamita yo te quiero mucho y te regalo una cosa y gracias por darme ese postre de leche’. Cosas a veces sin sentido, pero muy tiernas que me hicieron reír mucho. Guardé todo eso pensando que sería perfecto entregárselo para el próximo Día de la Madre. Compré una caja decorada para regalo y puse ahí todas las tarjetas y trabajitos que mi mamá daba por perdidos. Cuando se lo entregué, estaba contentísima y se emocionó mucho. Luego, con mis hermanos pasamos mucho rato riéndonos y recordando. Fue muy bonito”.