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Tips para una madre eco

La conciencia ‘verde’ se enseña desde la mamadera, pero no es fácil en un mundo que promueve el consumo desenfrenado y el ‘compra y tira’. Se puede, ante todo con el ejemplo y cambiando hábitos. Es un desafío, inexcusable hoy en día. Aquí algunos datos que pueden ayudar.

  • RevistaMujer

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Producción: María Eugenia Ibarra Foto: Nicolás Abalo Maquilalje: Patrcia Calfio

eco-Priorice las ferias orgánicas para comprar alimentos frescos y nutritivos, donde no hay que cuidarse de los productos procesados con conservantes, colorantes y químicos negativos para la salud, ni de los excesos de sal, grasa y azúcar; de vez en cuando es bueno llevar a los niños, que de a poco se empiezan a fascinar con el festival de aromas a frutas y verduras.

-Dese el tiempo para preparar colaciones saludables a los chicos: hacer unas barras de cereal caseras con avena, nueces y almendras o unos quequitos con harina integral, chocolate 60% cacao y mucha zanahoria camuflada, no cuesta ni demora tanto.

-¿Bebestible para la colación?: Botellas de agua con filtro, es más sana que cualquier bebida azucarada, los niños la pueden rellenar en cualquier llave y evita residuos de plástico. O una limonada hecha en casa siempre es bien recibida.

-Ni diseccionar un chanchito, cortarle las alas a una mariposa o la cola a una lagartija, tampoco tirarle piedras a los pajaritos califica en estos tiempos como ‘espíritu científico’: hoy es preciso enseñar el respeto por el planeta y el medioambiente.

-La Tierra no es un basurero público. Si no queremos ciudades, campos, ríos y mares contaminados, enseñemos a tirar la basura donde corresponde. La conciencia ecológica se enseña desde pequeños. Y las 3R también: Reduce, Re-use, Recicle.

-Enseñe a los niños a cuidar y querer a los animales, como seres vivos sensibles y con ciertos derechos que el hombre no puede vulnerar.

-¡Cuesta! Que niños (y adultos) entiendan que hay que cuidar el agua no es fácil. Es tarea diaria promover, al menos, duchas cortas (5 minutos equivalen a 95 litros) y la llave cerrada mientras se cepillan los dientes (lo contrario puede implicar hasta 20 litros de agua desperdiciada).

-Lápices y cuadernos provienen de árboles talados… que los niños lo sepan depende en buena medida de la educación en casa. Hay que cuidar los materiales: todo lo que tenemos viene de la naturaleza y sus recursos, si no los cuidamos se agotan.

-Ningún niño (ni adolescente o adulto) necesita el último modelo de celular, tablet, computador y todos los juegos que el mercado ofrece. Pero esto se enseña con el ejemplo, cultivando la moderación. Se puede vivir con menos y se ahorra una ENORME cantidad de chatarra electrónica… y energía.

-El amor por la naturaleza crece en contacto con ella, in situ. No mirando el entorno desde la ventanilla del auto: bienvenidas caminatas al cerro para oxigenar los pulmones y los paseos en bicicleta, al menos los fines de semana.

-Plante un árbol con sus niños. O prepare un macetero donde pongan semillas de perejil o lechuga. Deje que se embarren; transformen el acto en un proyecto colectivo y familiar y que conozcan la magia de la tierra. Hagan un compromiso de cuidarlo entre todos. Ese árbol ofrecerá sombra y oxígeno al planeta, las semillas darán fruto y podrán comerlas: recuperemos y enseñemos el encanto y respeto por estas pequeñas cosas, al alcance de todos.