Belleza

Emilie Coppermann: La perfumista de los aromas insospechados

Trabajó en la creación de 212 VIP for Men y el domingo lanzó la versión femenina: 212 VIP Rosé. “No queríamos una fragancia obvia, superfloral y ‘foodie’, sino una inesperada, exclusiva y distinguida”, define la especialista

  • Revista Mujer

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1_250De niña Emilie Coppermann visitaba al menos una vez por semana una florería, pero no iba precisamente a comprar sino a olfatear las flores; en cada oportunidad pasaba horas y horas memorizando los distintos aromas que ahí encontraba. A los 13 años, en un viaje que organizó su escuela a la planta de producción de la casa de moda francesa Rochas, conoció al destacado perfumista Nicolas Mamounas, en esa época nariz de la firma. Entonces se dio cuenta de que esa pasión que parecía una hobby podía convertirse en su trabajo. “Y no me detuve hasta conseguirlo”, relata hoy esta francesa de 44 años.

Ciertamente lo logró: después de terminar el colegio estudió química durante tres años y luego ingresó al instituto de perfumería, cosmética y aromas alimentarios ISIPCA, en Versalles, la única escuela del mundo para perfumistas. “Entrar ahí es casi imposible, postulan alrededor de setecientas personas y solo ofrecen quince cupos por año”, explica al teléfono desde París.

Hoy Emile tiene más de veinte años de experiencia en el mercado de los aromas y es una de las perfumistas destacadas en el circuito de las fragancias de lujo. En 2012 ganó el galardón Prix Lalique de la organización The Centre du Luxe et de la Création, un homenaje por la calidad y excelencia de su trabajo, y en su currículum se inscriben exitosos perfumes como Play for Him (2008) y Play for Her (2010) de Givenchy, Black XS for Her (2007) de Paco Rabanne y la versión masculina y femenina de 212 VIP de Carolina Herrera: 212 VIP for Men (2011) y 212 VIP Rosé (2014), último lanzamiento de la marca en el que trabajó codo a codo con Carolina Adriana Herrera, la penúltima de las cuatro hijas de la diseñadora venezolana.

Se dice que el rubro de los perfumes es muy competitivo profesionalmente, incluso más que el de los médicos. Sí, de hecho con los años que estudié podría haber sido doctora. Es difícil y lo consiguen unos pocos; de cada generación solo tres estudiantes logran convertirse en perfumistas. Es exigente porque el campo laboral es reducido y no hay trabajo para todos. Además, una vez que sales de la escuela hay que encontrar a un perfumista dispuesto a entrenarte durante tres años como mínimo.

2_3x3¿A qué te refieres con entrenar? Tenía que oler todo el tiempo y memorizar los aromas. Olfateaba entre cincuenta y cien notas diarias. En esa época terminaba el día agotada, pero me acostumbré.

Ahora como perfumista Emilie cuenta que durante un día de trabajo manipula bastantes más aromas de las que olfateaba en ese período de enseñanza, pero no los confunde. “Los reconozco y aprendí a componer con ellos”, dice. Sus creaciones están marcadas por el uso de materias primas como la pimienta y la madera, nota que suele usar como columna vertebral de sus fragancias. “Su dualismo me seduce: es fuerte, intensa pero también femenina y sensual. Hay olores de mi infancia que busco replicar en mis maderas, como la mezcla de pino y mar que hay en el sur de Francia, lugar donde solía ir de vacaciones, y el cuero del Citroën D5 que tenía mi papá”.

¿Esos aromas están en tu última creación 212 VIP Rosé? De cierta forma sí. Pero ese perfume está inspirado en una de las notas de 212 VIP for Men que es la madera ‘king wood’. Esta proviene de Latinoamérica, específicamente del Amazonas, y doscientos años atrás era utilizada para hacer los muebles del rey, por eso su nombre. Cuando pensamos en 212 VIP Rosé decidimos transformar ese acorde en algo femenino y armónico, así nació la nota de fondo del perfume que es ‘queen wood’. Junto con Carolina Herrera hija y Lucas Sieuzac, quien también es perfumista, trabajamos muy unidos para lograrlo.

Es curioso que el perfume se llame 212 VIP Rosé, pero su nota de base no sea rosa sino madera. Es que en vez de rosa decidimos usar flor de damasco, que es una nota más cremosa y con mayor textura. No queríamos una fragancia obvia, superfloral y ‘foodie’, sino un aroma inesperado, exclusivo y distinguido; por eso le agregamos champagne rosé, flor de damasco y madera. También contiene lychee (un árbol frutal tropical originario del sur de China) y cristales de rosa. Al final uno siente rosa pero de forma imprevista. Esa fue una decisión importante porque la mujer de Carolina Herrera no es nada de ‘girly’, es elegante (…) El concepto (publicitario) del perfume es una exclusiva fiesta en Nueva York, pero no es el tipo de evento al que asiste una chica ‘girly’ sino una mujer distinguida (la protagonista del spot es la modelo Gisele Bündchen).

3_3x3¿De qué manera se involucró Carolina hija en el proceso creativo del perfume? Nos demoramos alrededor de un año y medio en crear esta fragancia, y ella estuvo presente en cada paso. Trabajó muy de cerca conmigo, con el otro perfumista y con el área de marketing. Carolina es creativa y está llena de ideas. Después de que hicimos juntas la fragancia 212 VIP for Men me dijo: “¿Por qué no desarrollamos algo similar a 212 VIP for Men, que fue todo un éxito, pero en versión femenina y armónica?”. Así nació 212 VIP Rosé.

¿Y de qué manera aportas tú a esta nueva fragancia? Creo que mi sello es que uso las notas de forma diferente a lo que se acostumbra. Por ejemplo trabajo con notas fuertes, amaderadas y picantes pero las utilizo para crear aromas femeninos, sensuales y distinguidos. Es como el esmoquin: era una prenda masculina e Yves Saint Laurent se las arregló para transformarlo en un atuendo femenino, elegante y sexi.