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El kimono

El gusto por esta pieza se expande rápidamente y determina que importantes fabricantes, como Takashimaya y Mitsukoshi, confeccionen diseños de exportación modificando la forma original del kimono.

  • Pia Montalva

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400Bata larga, holgada y abierta en el frente que se cruza sobre el lado derecho y ata alrededor de la cintura, gracias a una ancha banda llamada obi. Lleva mangas muy amplias a la altura de las muñecas, que nacen en una sisa recta y desplazada hacia los codos. Forma parte de la indumentaria tradicional de mujeres y hombres japoneses desde alrededor del siglo VIII d. C. hasta el período de la posguerra, momento en que adoptan vestimentas occidentales. Hoy día su empleo se restringe a las ceremonias, los matrimonios y las artes escénicas.

Los primeros artículos nipones ingresan al mercado europeo en la segunda mitad del siglo XIX, cuando Japón se abre al comercio exterior. Paralelamente en Francia e Inglaterra surge un movimiento conocido como japonismo, cuyos seguidores toman como referencia las concepciones estéticas de ese país y las incorporan a sus producciones artísticas. Inmersas en el exotismo, las mujeres reemplazan el traje de tarde -adecuado para permanecer en casa y usar hasta la hora de la cena- por uno más liviano, el kimono.

El gusto por esta pieza se expande rápidamente y determina que importantes fabricantes -Takashimaya y Mitsukoshi- confeccionen diseños de exportación modificando la forma original del kimono. Hacia 1904 la oferta incluye abrigos de seda bordados para asistir al teatro. Estos últimos conservan detalles propios del kimono: el borde acolchado y elementos decorativos clásicos, por ejemplo cerezos y crisantemos, dispuestos en forma asimétrica.

Unos años después, varios costureros, encabezados por Paul Poiret, exploran la estructura plana y la geometría del kimono anunciando una nueva relación entre el cuerpo y la indumentaria. Mariano Fortuny emplea terciopelo o raso estampado para los abrigos hasta los tobillos terminados en una pequeña cola circular que complementan sus emblemáticas túnicas delfos. Callots Soeurs transforma el kimono en un amplio vestido. Cierra el delantero manteniendo el escote en V, la franja rectangular que lo rodea y la característica faja.

Durante toda la década del 20, los pesados “abrigos kimono”, de lamé policromo, compensan la ligereza de los trajes de noche, cortos, delgados, escotados y sin mangas. Por otra parte, los pijamas de playa suman una prenda equivalente, aunque más corta. Sin embargo, la presencia definitiva del kimono en el guardarropas cotidiano ocurrirá recién a fines de los 70, cuando un grupo de diseñadores japoneses (Kenzo, Miyake, Yamamoto y Kawakubo) presenten en París propuestas que -fusionando elementos de ambas culturas- inauguren una vertiente inédita en la moda occidental.