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Libro:Palabra de Huston

Cuando cumplió 60 años, la actriz Anjelica Huston, protagonista de películas como El Honor de los Prizzi y Los Excéntricos Tenenbaums, decidió escribir sus memorias. Pero sus experiencias eran tantas que finalmente el libro se dividió en dos tomos

  • Josefina Strahovsky

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Fotos: Getty Images

4_300Un telegrama urgente llegaba desde Santa Mónica, en Estados Unidos, hasta el set de la película La Reina de África (1951), que se filmaba en un recóndito lugar que hoy pertenece a la República Democrática del Congo. Lo traía un descalzo corredor e improvisado cartero. Estaba dirigido a su director, John Huston (1906-1987), quien después de leer el mensaje guardó rápidamente el papel en su bolsillo como si no tuviera ninguna importancia. “Katherine Hepburn (protagonista de la cinta) le preguntó: ‘¿John, por Dios, qué dice?’. Él respondió: ‘Que es una niña y se llama Anjelica’”.

Esa es una de las tantas anécdotas que la actriz Anjelica Huston (62) comparte en su recién publicada autobiografía A Story Lately Told (Una Historia Tardíamente Contada). El libro, que fue reseñado por el periódico inglés The Guardian como “una de las mejores memorias escritas por una celebridad”, es la primera entrega de una historia en dos partes; en esta edición Huston relata pasajes sobre su niñez y su juventud hasta los 22 años.

Los personajes que adornan su biografía van desde María Callas hasta el fotógrafo Richard Avedon, y las historias se desarrollan Craughwell (Irlanda), Londres y Nueva York. Aunque uno de los episodios más esperados será tema para la segunda parte, que se publicará a fines de 2014: su relación de 17 años con el también actor Jack Nicholson. Por ahora el gran coprotagonista de sus memorias es su padre, el director John Huston. “Él tenía la voz más bella del mundo (…) la semblanza estadounidense, pero se vestía como un noble inglés. Pantalones de cotelé, camisas muy bien planchadas, corbatas de seda, chaquetas de gamuza con parches en los codos y bellos zapatos de cuero. Mi padre tenía un estilo genial”, recuerda Huston en el libro. Él no solo fue una figura clave en su vida sino también en la época de oro de Hollywood. Con su carácter dominante dirigió El Halcón Maltés (1941), película fundamental del llamado cine negro, y grandes producciones como El Tesoro de Sierra Madre (1948) y La Biblia (1966).

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Con su pareja por más de 17 años, el actor Jack Nicholson.

“Mi padre usaba pijamas de seda con sus iniciales bordadas en el bolsillo, olía a tabaco y al perfume de limón de Guerlain”. Esa imagen quedó tan grabada en la memoria de la actriz que replicó esa costumbre en cada una de sus parejas. “A mis parejas siempre les regalé un pijama de seda y una colonia Guerlain igual a las que usaba mi padre”: Además eligió a machos de similar carácter y estilo. Él más emblemático: Jack Nicholson. “Siempre me he sentido atraída por hombres dominantes como mi padre y como Jack (Nicholson)”. Los tres trabajaron en El Honor de los Prizzi (1985) y la experiencia, en sus palabras, fue complicada. “Él era exigente con todos. Pero cuando vi como también criticaba a los demás descansé porque me di cuenta de que no era a la única que atacaba”, agrega en el libro. Gracias a esa película ganó su primer Oscar como mejor actriz de reparto.

El cine en la sangre

En su infancia en Irlanda, que ella describe como solitaria y aislada, jugaba a actuar. Pasaba horas mirándose obsesivamente en el espejo del baño donde practicaba las poses típicas de las divas de moda de la época como Sophia Loren y encarnaba, entre otros, a un personaje que después interpretaría en el cine: Morticia Adams. “Ella era mi ideal de belleza femenina”, recuerda en sus memorias. Descubrió también lo fácil que le era llorar y emocionarse y que pese a los pronósticos de sus padres -quienes le habían recalcado que por su apariencia “nunca sería una prima donna”– podría probarse como actriz y convertirse en la tercera generación de su familia vinculada al cine. Además de su padre, su abuelo Walther fue un destacado actor que ganó un premio Oscar por su rol en El Tesoro de Sierra Madre (1948).

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En una lectura de su libro A Story Lately Told.

La siguiente residencia de la familia Huston fue Londres. Allí, entre la separación de sus padres y el nacimiento en 1964 de su hermana Allegra -fruto del amorío de su madre con el vizconde John Julius Norwich-, la adolescente pasó de una solitaria existencia a una activa vida social. Lo que cambió cuando Anjelica tenía 17 años y su madre murió en un accidente automovilístico. Se fue a vivir con su padre y junto a él comenzó su carrera cinematográfica; su primer protagónico fue en Paseo por el Amor y la Muerte (1969). Padre e hija fueron duramente criticados, tanto que Anjelica inmediatamente dejó de lado la actuación, se trasladó a Nueva York y probó suerte como modelo. “Siempre fui una privilegiada, tenía un pie adentro con los contactos de mi familia así que podía experimentar dentro de mis intereses”, reconoce. Y uno de esas pasiones era la moda. “Mis recuerdos están teñidos por los atuendos que la gente usaba; a veces rememoro más eso que sus palabras”. Su primera foto como modelo profesional había sido tomada años antes por el legendario Richard Avedon, amigo de su madre. Con esos créditos, 1,80 de estatura y un look exótico, comenzó a trabajar. Su agente fue Eileen Ford, fundadora de la agencia Ford, quien le sugirió que se operara su nariz. “Claramente no seguí su consejo”, dijo a The New York Times. Luego, acompañada por Avedon, visitó a Diana Vreeland, editora de la revista Vogue. Después de esa experiencia posó durante cinco años para importantes revistas y diseñadores. “Mi favorito siempre fue Halston; fue un orgullo trabajar con él”, recuerda en el libro. En ese tiempo conoció a su primer gran amor, el fotógrafo Bob Richardson, casi 25 años mayor que ella. Las experiencias con él- quien a causa de su depresión bipolar desarrolló una afición a las drogas- nutren las últimas páginas del texto. Fue una relación tormentosa en la que reconoce las huellas que la excéntrica personalidad de su padre dejó en ella y en la manera en que se relacionaba con los hombres.