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Huerto para todos

Para cosechar su comida no necesita convertirse en agricultor ni contar con un espacio muy amplio. Basta un rincón del jardín soleado, un balcón e incluso una ventana iluminada. Lo importante es elegir las especies adecuadas.

  • Valentina Ossa

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Por: Valentina Ossa Fotos: Getty Images

Que los niños aprendan a sembrar. Que sepan cómo cultivar alimentos frescos. Que entiendan que las plantas son seres vivos que necesitan cuidados y que deben proteger el ambiente. En todo eso pensaron en la ONG Cultivos Urbanos cuando en 2012 sus integrantes idearon cursos de huertos pedagógicos. “Actualmente hemos realizado tres talleres dirigidos a niños. A través de hortalizas y hierbas rápidas de cultivar les enseñamos cómo funciona una huerta y el concepto de comer lo que uno cosecha”, explica Adolfo Figueroa, director técnico de la institución.

Para él, las mismas plantas que utiliza con los niños son apropiadas para cualquier persona que quiera aprender a hacer huertos. “En las primeras instancias es importante mantener la motivación, para eso hay que evitar especies complejas y de cuidados muy estrictos”, enfatiza. La acelga, la rúcula, el ciboulette, la menta, la hierbabuena y el romero son buenas alternativas: “Esa sería una huerta infalible, que tendría vida durante todo el año y que si se riega crecería sola”. La principal característica de estas plantas es que son de clima mediterráneo. “Toleran bien el frío y el calor y pueden vivir con poca agua, por lo que sobreviven a épocas de sequía”, dice Francisca Escobar, educadora ambiental en Vivero Cumbre, Parque Metropolitano. Aunque algunas de estas variedades demandan más sol que otras, todas crecen con facilidad. “Por ejemplo, si cortas un tallo de alguna de estas especies (de 20 o 30 cm, aproximadamente) y lo entierras, lo más probable es que se reproduzca”, explica Adolfo Figueroa.

Dónde hacer el huerto 

Si no tiene jardín, puede acudir a macetas de greda u otro tipo de recipientes como cajas de madera. “Siempre aconsejo usar materiales que sean lo más orgánicos posible y que imiten la naturaleza, como los cajones de frutas. Se limpian, se les pone una tela de arpillera a modo de forro para contener la tierra y finalmente se siembran las semillas o se plantan los almácigos directamente”, sugiere Adolfo Figueroa, quien recomienda otra opción  ecológica y económica: “Tome unos jeans que no use,  corte ambas piernas justo debajo de los bolsillos y luego cosa la apertura. Es una alternativa a un macetero y como la tela es permeable, el agua escurre sola”, dice.

Cómo mantenerlo


Julia Franco entrega las claves para convertirse en agricultor de ciudad y cuidar las huertas caseras.

1. De preferencia elija un espacio en su jardín o terraza que reciba sol, al menos seis horas al día. Se recomienda que no sea de más de 1,20 cm de ancho, para que pueda trabajar desde las orillas y no tenga que pisar el suelo. 2. Prepare el terreno: retire escombros, piedras grandes, palos y objetos extraños. Riegue para soltar la tierra y pueda trabajar con facilidad. Cuando el suelo esté húmedo, elimine las malezas.3. Suelte el suelo a lo menos 30 cm. Vuelva a regar. En verano puede continuar al día siguiente. Durante los meses de frío espere hasta que el suelo esté húmedo. 4. Abone compost, incorpore una capa de 5 a 8 cm al suelo. Riegue nuevamente. Luego rastrille el terreno para dejarlo parejo. 5. Infórmese de los cultivos que pueda realizar en cada estación y de las distancias de siembra y/o plantación.6. Siembre las semillas y plante los almácigos.7. Riegue una vez más. Procure no mojar las hojas.8. Observe la huerta diariamente para saber cuándo regar, desmalezar y aporcar (poner tierra en la base de las plantas para que se afiancen los tallos y las raíces).

Las ocho plantas infalibles

Rúcula y acelga: Estas hortalizas de gran resistencia crecen al sol y también en sectores sombríos. No exigen agua abundante; en verano una o dos veces a la semana es suficiente y en invierno lo mínimo, solo cuando la tierra está seca. “Ambas florecen en verano y dejan semillas que a la primavera siguiente se reproducen por sí solas. La acelga tiene una característica particular: su semilla posee una especie de caparazón, protección natural que hace que en climas como el de Santiago crezca de manera casi silvestre”, comenta Adolfo Figueroa.

Menta: Se da bien al sol, en semisombra y en cualquier tipo de suelo, incluso en macetas. Exige riego regular, sobre todo en verano. “Crece hacia los lados, pero es tan resistente que cuando está plantada puede invadir el huerto entero”, afirma Francisca Escobar. Una buena alternativa para delimitar el tamaño de esta hierba es enterrar a su alrededor planchas metálicas o plásticas a 40 cm de profundidad.

Romero y salvia: “Ambas requieren poca agua, mínimo una vez por semana, y se dan mejor cuando están expuestas al sol”, asegura Julia Franco, coordinadora del Programa Huertas Urbanas Orgánicas Municipales. La salvia puede plantarse o quedar en macetas, pero en el caso del romero, se aconseja dejarlo en el suelo porque se ramifica y puede llegar a medir dos metros de altura. A diferencia de la menta que se expande hacia los lados, el romero crece hacia arriba. Pero basta con podarlo o, mejor aun, usarlo para cocinar.

Hierbabuena: Crece fácil cuando está en terrenos húmedos y en climas templados. Soporta bien el sol, aunque se da mejor en semisombra. Mientras más se riega, más grande se pone.  “Identifique cuando el huerto necesita agua tocando la tierra. Un buen suelo deja la mano negra y cuesta limpiarse. Al contrario; cuando está seco, no mancha”, explica el director técnico de Cultivos Urbanos.

Caléndula: Esta flor con propiedades medicinales (es antiinflamatoria y calmante) tiene una floración larga y es fácil de cultivar. Crece a pleno sol o en semisombra, y soporta las heladas y a las sequías. Sus pétalos son comestibles: en gastronomía, por ejemplo, se usan para decorar las ensaladas. “Es resistente y se autopropaga. Si se planta una, la persona tendrá caléndula de por vida, porque crece, muere, hace semillas y vuelve a salir por sí sola. Necesita riego una o dos veces por semana”, dice Francisca Escobar.

Ciboulette: Puede situarse a pleno sol o en semisombra. El ambiente ideal es un suelo húmedo, por lo que se recomienda regarlo periódicamente. Esta hierba muere a fines del verano, pero aunque la parte verde desaparece, las raíces viven y en la primavera siguiente la planta vuelve a crecer. Es muy difícil encontrar semillas de ciboulette y no germinan muy bien, así que la mejor alternativa es comprar el almácigo. Se pueden adquirir varios, dependiendo del consumo de ciboulette que haya en la casa.

[block_quote cite=] “En las primeras instancias es importante mantener la motivación, para eso hay que evitar especies complejas y de cuidados muy estrictos”, dice Adolfo Figueroa, director técnico de la ONG Cultivos Urbanos. [/block_quote]