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Isabella Blow: Revive la musa de la moda británica

Isabella Blow no era diseñadora ni modelo, ni heredera de ninguna marca en la industria fashion. Pero aun así se convirtió en un ícono gracias a su estilo excéntrico y su intuición para apadrinar a grandes talentos. A casi siete años de su muerte la sala de exhibiciones Somerset House presenta una retrospectiva en su honor

  • Josefina Strahovsky

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Fotos: Gentileza de Somerset House

1_300El 7 de mayo de 2007 Isabella Blow falleció en un hospital británico después de haber ingerido una letal dosis de veneno para ratas. Aunque era común que hablara sobre su deseo de morir y que había intentado suicidarse en varias ocasiones, el día que eligió para partir fue simbólico. En esa misma jornada se realizaba en Nueva York uno de los eventos más importantes de la industria: la gala anual del Costume Institute (Instituto del Vestuario). En la velada, que se realizó en el Metropolitan Museum y que estaba dedicada a la belleza del pavo real, con sus plumas coloridas de atractivos diseños, la muerte de la excéntrica ex editora de la revista Tatler y mecenas de la moda británica fue el comentario obligado entre los invitados.

Y a pesar de que su antigua jefa en Vogue US y anfitriona del evento, Anna Wintour, no le rindió un homenaje durante su desarrollo, su funeral estuvo repleto de los nombres más importantes del mundo de la moda. Además su legado ha sido revisitado en numerosas oportunidades desde su muerte. La más importante: la muestra que reúne más de 100 piezas de su colección de vestuario, además de fotos y objetos personales en el museo londinense Somerset House (hasta el 2 de marzo de 2014). Detrás de esta puesta en escena está la fundación que lleva su nombre y que tiene como objetivo apoyar tanto a nuevos talentos de la moda británica como a causas relacionadas con la depresión y la salud mental. Fue creada después de su muerte por su amiga y también ícono fashion Daphne Guinness, la protectora más dedicada de la colección de Blow, que incluye, entre otras prendas, 90 vestidos de Alexander McQueen, más de 50 sombreros de Philip Tracy y fotografías de Mario Testino y Karl Lagerfeld. Son objetos que podrían estar hoy dispersos si no fuera porque cuando las hermanas de Isabella, herederas de su patrimonio, subastaron estas prendas en la casa Christie’s fueron adquiridos por Guinness y luego donados a la fundación. “Creo que cuando nos decidimos a exhibir todo esto hicimos algo bueno, algo que ella hubiera querido. Hago esto en memoria de una querida amiga con la esperanza de que su legado inspire a más diseñadores jóvenes”, aseguró Guinness en la inauguración de la exposición.

El estilo de Blow 

Isabella Blow y Philip Tracy retratados para la revista Vanity Fair
Isabella Blow y Philip Tracy retratados para la revista Vanity Fair

Ningún atuendo era lo suficientemente impactante para ella. Podía ser un sombrero en forma de langosta, un vestido al estilo isabelino o un traje de dos piezas entallado en la cintura y cortado a la medida. Sin importar si era para un evento público, una fiesta privada o un día de campo, Isabella Blow siempre estaba vestida para impactar. “Tengo que hacerlo porque, aunque me duela decirlo, soy fea”, aseguró a NYMAG en 1995. Y al igual que autoexigente con su look, lo era con el de los demás. “No entiendo por qué usan zapatos bajos si caminan como patos”. O “simplemente no puedo mirar a nadie que no use labial”, son algunas de las frases que se le adjudican según un artículo publicado en el periódico británico Daily Mail.

Aunque muchas veces imponible, su estilo fue referente incluso para los más exigentes. “Me encantaba llegar a la oficina y verla. Uno nunca sabía qué esperar. Un día podía ser una odalisca, otro día una punk y otras veces parecía la perfecta secretaria corporativa con su traje de dos piezas y sus guantes”, reconoció Anna Wintour en la revista Vogue. “Su estilo y pasión por la moda eran únicos. Sin su aporte muchas de las innovaciones que vemos hoy en la moda no podrían haber ocurrido jamás”, agrega a la misma publicación la directora del programa de moda de la escuela de diseño Central Saint Martins School of Design, Louise Wilson.

Fue en esa misma escuela de diseño donde Blow conoció al que sería su más importante protegido, Alexander McQueen. En su constante deseo de fomentar el diseño emergente británico la editora de moda asistía regularmente a las presentaciones que se realizan en Central Saint Martins. Cuando en 1994 McQueen presentó su desfile de graduación ella quedó tan impactada con su talento que compró toda la colección. Ese fue el primer impulso en la carrera del diseñador inglés y el comienzo de una relación estrecha que solo se fracturó cuando en 1996 Blow se sintió rechazada al ver que McQueen no la incluyó en su contrato como director creativo de Givenchy. El mismo acuerdo que ella había impulsado para que se firmara gracias a sus contactos. A pesar de que la relación estaba debilitada ella nunca dejó de usar sus diseños, que siempre acompañaba con un sombrero de Philip Tracy y unos zapatos de Manolo Blahnik. El 15 de mayo, en el cementerio de Gloucester, fue enterrada con una prenda de cada uno de ellos.

Somersethouse.org.uk