Belleza

Pecas,una marca de la infancia

Aunque se escapan de los clásicos cánones estéticos son consideradas un símbolo de belleza. El problema es cuando el sol las acentúa y en vez de puntitos café se transforman en manchas oscuras. Con la ayuda de especialistas explicamos cómo cuidarlas.

  • Valentina Ossa

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1_350La modelo brasileña Gisele Bündchen, la it girl inglesa Poppy Delevingne y las actrices Emma Stone y Gwyneth Paltrow son algunas de las famosas que lucen sus rostros pecosos con orgullo. Pero no todas las mujeres están tan felices de tener estas pintas oscuras en su cutis, sin embargo ninguna tiene opción: son imborrables. Las pecas, cuyo nombre médico es ‘efélides’, son una alteración hereditaria de la pigmentación y se localizan, por lo general, en las zonas del cuerpo más expuestas al sol, principalmente en la cara y en las manos.

“Aparecen durante la temprana infancia, alrededor de los tres años”, explica Jaime Pérez, dermatólogo de la Clínica Alemana. “Los tratamientos no ofrecen buenos resultados por lo que la mayoría de las personas pecosas aprende a convivir con sus manchas”. Ese es el caso de la actriz estadounidense Jullian Moore, quien en 2010 afirmó en una entrevista a la revista de belleza Allure: “No amo mis pecas. Preferiría no tenerlas, pero no puedo hacer nada al respecto”.

Además de los puntos marrones en sus rostros, las celebridades antes mencionadas tienen en común dos rasgos asociados al desarrollo de efélides: un cutis pálido y pelo rubio o colorín. “Son más frecuentes en personas de piel blanca, cabellos claros y ojos azules o verdes. También hay un factor genético que influye. Algunas investigaciones realizadas en gemelos hallaron una similitud en el número de pecas encontradas en cada par de hermanos, lo que refuerza la tesis de que la presencia de estas manchas se debe, en gran parte, a cuestiones hereditarias”, dice Mónica Böhmer, cosmetóloga y directora de la clínica de medicina estética Medsthetik.

Pero la genética y el fototipo de la piel no son las únicas causas que intervienen en la aparición de pecas, los rayos UV también acentúan su color. Por eso, los niños nacen sin ellas y su presencia aumenta en la medida en que hay exposición solar. Para la doctora Patricia Apt, dermatóloga de la Clínica Las Condes, una fotoprotección adecuada es la mejor forma de evitar que se oscurezcan: “No hay procedimiento ni crema cosmética que las disminuya, entonces la única alternativa es protegerse del sol para que no se vuelvan notorias. Pensar en borrarlas es como querer cambiar el color de la piel o de los ojos”.

Pecas, no manchas

La creencia de que estas aparecen con la edad es errónea, afirma Apt. Las que, supuestamente, se manifiestan en la adultez no son consideradas efélides, sino manchas. “Es importante hacer una distinción entre ambas. Existen patologías de pigmentación que aumentan los melanocitos, que son las células encargadas de reproducir melanina, y otras que no. Las manchas solares o lentigos, producidas por la exposición reiterada al sol, sí activan los melanocitos. Pero en el caso de las pecas la estructura de la piel es normal, el oscurecimiento ocurre porque genéticamente hay mayor traspaso de pigmento a ciertas zonas”, aclara la experta.

Visualmente se diferencian porque las pecas son múltiples, una persona puede tener cien solo en el rostro. Además, son pequeñas, miden entre dos a cinco milímetros y nunca llegan al centímetro.

La cosmetóloga Mónica Böhmer plantea que, a diferencia de las pecas, los lentigos no se van cuando cesa el estímulo del sol. “Las efélides aparecen y se oscurecen en verano; luego se aclaran y disminuyen. Las manchas solares permanecen igual todo el año”.

Lo que ocurre es que la gente pecosa también tiene tendencia a pigmentarse. Las primeras alteraciones se asemejan a una peca, pero con el tiempo se juntan y forman manchas marrones grandes, que por lo general son benignas. “Hay un lentigo maligno asociado a un melanoma. Es marrón oscuro -casi negro- con bordes irregulares, y de crecimiento rápido. Cuando están presentes esas características hay que consultar con un dermatólogo”, aconseja el doctor Pérez. Sin embargo, una piel pecosa bien cuidada no necesariamente se va a poblar de manchas. “Por esto es esencial una fotoprotección adecuada”, insiste Böhmer.

¿Sirven los tratamientos?

No hay cremas cosméticas ni procedimientos para borrar o disminuir las pecas, pero sí para atenuar las manchas (léntigos solares), con resultados variables. Los tratamientos más comunes se realizan en tres etapas: “La primera consiste en parar la producción de melanina. En este período se suele usar la hidroquinona y algunos derivados como el ácido kójico o glicólico. La segunda busca conseguir un recambio de las células dañadas. Aquí se utilizan exfoliantes con ácido retinoico, dermoabrasiones, peelings químicos o peelings con láser, este con excelentes resultados incluso en la primera sesión. Finalmente, en la tercera fase indicamos cuidarse de la exposición al sol con un protector FPS 50, anteojos oscuros y sombrero. De esta forma se inhibe el estímulo que genera la radiación UV al melanocito”, resume Pérez.

El doctor Rodolfo Klein, dermatólogo del centro médico Klein y Klein, advierte: “En general las pieles pecosas son blancas, sensibles a los rayos UV y con mayor tendencia a hacer un cáncer cutáneo. Siempre deben usar filtro solar, pues si no, hay riesgo de que las pecas se vuelvan oscuras y las manchas tratadas reaparezcan”.

 Otros tipos de manchas

Las llamadas arañitas -el nombre médico es telangiectasias- son dilataciones de vasos sanguíneos en la superficie de la piel, suelen ser rojizas y se presentan en cualquier zona del cuerpo. Son hereditarias, pero las causas más comunes son el envejecimiento y la exposición solar, factores que también influyen en la aparición de puntos de color rojo o ‘cabezas de vena’ que se dan por un rompimiento capilar. “Ambas son tratables con láseres vasculares. El láser Vbeam (de colorante pulsado) funciona en los casos superficiales y el láser Cynergy en las lesiones más profundas”, señala el doctor Pérez.

Los lunares no son manchas pero también pueden invadir el cuerpo con los años, sobre todo si se tomó mucho sol. “Cuando miden medio centímetro se consideran normales. Si son más grandes (sobre seis milímetros), oscuros, con bordes irregulares, con más de dos colores y, además, si presentan cambios bruscos, por ejemplo en tamaño o tonalidad, hay que consultar a un especialista. Es importante hacer un chequeo anual con un dermatólogo”, advierte Apt.

Cómo maquillar pecas


A la hora de maquillar, lo primero que debe hacer una mujer pecosa, es asumirlas ya que si bien una base puede ayudar a emparejar el tono, no las borrará. La maquilladora Laura Boettiger, de Make up Insiders, nos cuenta que en ese caso es recomendable usar bases de cobertura ligera, ya que si se cubren mucho pierden naturalidad. “Si hubieran zonas con imperfecciones, de manera localizada, aplicar corrector o bases un poco más cubritivas”, dice.

¿Qué colores para los labios le quedan bien a una mujer pecosa?
Laura: Depende; si se quiere hacer mucho contraste, los labiales fucsia y magenta. Si además son colorinas, que es lo más común, un labial rojo es un muy buen complemento y aliado, porque va en sus tonos naturales pero no es exactamente igual. Si se prefieren colores de labiales más suaves, recomiendo rosado con fondo más frío, o color nude o natural.

¿Qué colores para los ojos le quedan bien a una mujer pecosa?
Laura: Si es colorina, las sombras en tonos verdes le van a quedar preciosas pues va hacer contraste y se van a destacar mucho.

Si es sólo pecosa y no colorina, recomiendo sombras azules, violetas si se quieren atrever; chocolate y dorados en caso que quieran optar por algo más suave o casual. La clave es evitar los colores que sean muy parecidos al tono de sus pecas, para no mimentizarse con ellas y generar contraste.

[block_quote cite=]¡Ojo! El principal cuidado que debe tener una mujer pecosa es usar factor solar todos los días.[/block_quote]