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Vestir la cabeza

De gran ayuda para capear el sol con estilo, el sombrero es un accesorio versátil que se adapta a cualquier ocasión y tenida. Desde el diseño campana, típico de los años 20, hasta el icónico jockey deportivo pero en versión moderna. Proponemos cinco alternativas para usar este verano, cada una asociada a un peinado.

  • Valentina Ossa

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Sombrero campana


Accesorio estrella de los años 20, este modelo con diseño retro se adapta perfecto a los cabellos cortos como el bob o la melena midi. En este caso se escondió el pelo detrás de la blusa, como si el largo fuera hasta los hombros. El maquillaje se centró en los labios con un degradé bicolor que lleva rosa pálido en los extremos y sandía en el centro.

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Todo en su lugar


Combinamos el sombrero de aviador pegado al casco, para que con el viento el pelo no se mueva ni se venga a la cara, con una cola de caballo tirante amarrada a la altura de la nuca. Para tapar el elástico se enrolló un mechón por encima como si el mismo pelo fuera el tomador. La piel y los ojos, en tonos nude, dan protagonismo a las cejas, las que se acentuaron con un lápiz café del mismo tono que el pelo.

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Doble trenzado


Una trenza espiga peinada hacia la derecha resalta el tramado y diseño del sombrero. Para hacerla, primero se cepilló todo el pelo y, posteriormente, se llevó hacia un extremo de la cabeza. Finalmente se dividió la melena en dos partes iguales y se pasaron mechones finos -dos centímetros de grosor aproximadamente- de una mitad a la otra: uno de la izquierda se cruzó a la derecha, y el siguiente por encima, hasta entrelazar por completo. Para finalizar se amarró el cabello con un elástico y se tiró suavemente para dar una apariencia desprolija. La piel y los ojos se maquillaron con tonos tierra y los labios con un rosa pálido para suavizar el look.

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Estilo sport


Con estampado floral, este jockey es una versión femenina del clásico gorro de béisbol que se caracteriza por tener una visera curva frontal. Para continuar con el estilo casual del sombrero, el pelo se dejó suelto y ‘desarreglado’. El efecto desprolijo del cabello se logró con un producto texturizador que se aplicó desde el medio hacia las puntas, luego se pasaron los dedos por encima para separar y desordenar algunos mechones. El maquillaje se hizo con tonos nude y acabados mate.

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Un toque militar


Esta boina, hecha con materiales reciclados como papel de una revista antigua, está inspirada en los sombreros de los distintos ejércitos que participaron en la Segunda Guerra Mundial. El pelo enrollado hacia un lado -como una cuerda- acentúa la estética de guerra e imita el sentido del cordón del gorro. Para maquillar se esparció sombra azul oscura por el párpado móvil con una inclinación sesentera hacia arriba que rompe con la masculinidad del atuendo y aporta un toque de elegancia.

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