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Charles James: El renacer de una leyenda de la moda

Estaba destinado a ser uno de los grandes modistos del siglo XX, pero su temperamento perfeccionista y sus nulas habilidades comerciales lo privaron del éxito. Hoy el prestigioso Metropolitan Museum of Art de Nueva York prepara para 2014 una exposición con sus piezas de sastrería matemática.

  • Josefina Strahovsky

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2_340Alejado del glamour, el diseñador Charles James (1906-1978) pretendía dedicar sus últimos días a escribir sus memorias. Incluso tenía un título tentativo: Beyond Fashion (Más allá de la Moda). Pero antes de concretar ese gran proyecto murió de neumonía solo y casi en bancarrota en una pieza del mítico Hotel Chelsea -donde también residieron personajes como el escritor Mark Twain, el fotógrafo Robert Mapplethorpe, el bajista de los Sex Pistols, Sid Vicious, y Madonna. El modisto venerado por Christian Dior, quien lo catalogó como “el inspirador del ‘new look’”; adorado por Balenciaga, quien lo consideraba “el mejor y el único couturiere”, y que tenía entre sus clientas a Coco Chanel, Elsa Schiaparelli y Diana Vreeland, había sido olvidado por la industria de la moda.

Eso hasta que The Metropolitan Museum of Art (MET) anunció en septiembre pasado que sería el protagonista de la próxima exposición del Costume Institute, la misma institución que ha curado las muestras Alexander McQueen: Savage Beauty (2011); Schiaparelli and Prada (2012) y Punk: Chaos to Couture (2013). La exhibición se inaugurará en mayo de 2014 después de una gala en honor al diseñador que será liderada por Anna Wintour, directora de Vogue; los actores Bradley Cooper y Sarah Jessica Parker y el diseñador Óscar de la Renta, y llevará el nombre de la biografía que el modisto nunca publicó: Charles James: Beyond Fashion.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Un perfeccionista de la moda[/highlight]

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Charles James nació en Inglaterra. Era hijo de un militar británico y de una aristócrata estadounidense y vivió gran parte de su vida entre ambos países. En su niñez, mientras estudiaba en un exclusivo colegio de Londres, conoció al fotógrafo Cecil Beaton. Juntos experimentaron con el diseño de vestuario a temprana edad y su amistad se mantuvo hasta la muerte de James. A los 20 años, con la ayuda de los contactos de su madre, abrió su primera tienda en Chicago; ahí vendía sombreros para exclusivas clientas. Aunque su negocio quebró rápidamente, forjó una reputación que le sirvió para llevar sus diseños a diferentes tiendas de la costa este de Estados Unidos. Allí tuvo a su primera clienta famosa: la editora de moda Diana Vreeland. En 1928 cambió los sombreros por los vestidos y en 1933 creó uno de sus modelos más reconocidos, el Taxi Dress. Este vestido estaba diseñado para que las mujeres ‘ocupadas y ejecutivas’ pudieran cambiarse rápidamente de un look de día a uno más sofisticado dentro de un taxi gracias a un cierre que permitía voltear el atuendo sin sacárselo totalmente. En 1944 su trabajo era reseñado por la revista Vogue por primera vez: “Su sastrería es casi matemática y tiene la caída perfecta”.

Pero a pesar de su genialidad y buenos contactos, James tuvo problemas para que su negocio prosperara. Su perfeccionismo y temperamento volátil se hicieron legendarios dentro de la industria. Para crear sus vestidos estructurados demoraba meses, sin importarle que sus clientas estuvieran desesperadas. Y cuando estaban listos, las convencía para que, al poco tiempo, fueran donados a diferentes museos elegidos por él. Principalmente al de Brooklyn, que en 1951 poseía gran parte de su trabajo (fabricó un poco más de mil vestidos en toda su carrera). Seis años después la misma institución adquiriría 400 de sus bocetos: toda esa extensa colección es parte de la muestra que en mayo estará en el MET.

3_340“Él fue un diseñador lleno de idiosincrasias, con una genialidad cargada de emociones y con un fuerte compromiso con la enseñanza. Soñó con una carrera en constante metamorfosis que pudiera ser material de estudio para los modistos del futuro. Con esta exposición queremos honrar su memoria e ilustrar su dedicación a la creación de piezas llenas de arte, matemática y ciencia”, aseguró el curador en jefe del Instituto del Vestuario del mismo museo, Harold Koda. “Para los aficionados a la moda él es un referente, no así para el público en general, por eso decidimos hacer esta exposición”, agregó en un comunicado.

A mediados de la década de los 60 y después de varios intentos por relanzar su marca, con la ayuda del diseñador Roy Halston y el dibujante Antonio López, sus discípulos, James se estableció en un pequeño estudio en el Hotel Chelsea que funcionaría como su departamento y taller. Las clientas no llegaron en la cantidad esperada pero su reputación como leyenda de la moda aún era reconocida. En 1974 la fundación John Simon Guggenheim le entregó una beca para escribir sus memorias y un libro sobre sus técnicas de diseño. Antes de iniciarlo se gastó el dinero y murió cuatro años después sin avanzar más que en el título. En 2001 le otorgaron una estrella en el Fashion Walk of Fame en Nueva York.