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Visual: La lencería y yo

Le preguntamos a 5 productoras de moda y asesoras de imagen cómo se ven a sí mismas y cuáles son sus trucos para verse bien, de adentro para afuera y de arriba para abajo

  • Revista Mujer

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[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’] Claudia Illanes: Con y sin relleno [/highlight]


4Cuando tenía siete años y su mamá se iba de viaje, le pedía que le trajera sostenes de regalo. “¿Para qué los quieres?”, le preguntaba ella. “Para usarlos cuando me crezcan las pechugas”, le respondía mirándola con los ojos llenos de ilusión, sin saber que la pubertad no tenía entre sus planes desarrollar su busto. “Como nunca me crecieron, no los pude usar porque me quedaban gigantes. Todavía los tengo guardados”, revela. Si bien durante su adolescencia se acomplejaba, desde que comenzó a trabajar en producción de moda se reconcilió con su delantera. “Uno ve niñas preciosas que están tan disconformes con su cuerpo y otras que llegan operadas y que arruinan toda su armonía corporal, que uno empieza a mirar su cuerpo de otra manera, con más cariño”, dice. “Ya no me da vergüenza ser plana, admitir que muchas veces ando con relleno para que los escotes no se vean feos ni contar que tengo más de 30 pares de sostenes de todos los modelos y tipos, a pesar de no tener casi nada”, afirma. Porque perfectamente podría no usarlos y andar más cómoda. “La gente no sabe cómo reaccionar cuando están frente a una mujer que anda sin sostén, entonces por eso ocupo. Para mí no son útiles porque no tengo nada que sujetar. Más bien son un requisito del vestuario”, explica. Con los calzones no tiene problema, pero siempre se preocupa de que sean de buena calidad y de que combinen con el sujetador: “Ese es mi único must de lencería: que el conjunto armonice y que vaya en sintonía con la ropa exterior. Como que eso me equilibra. Me agrada saber que ando bonita por debajo”.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Afife Docmac: Ni apretados, ni sueltos[/highlight]


3Esta asesora de imagen, creadora de Comomevisto.cl, deja lista su vestimenta del día siguiente antes de acostarse. Escoge todo, desde la ropa interior hasta los pañuelos y pulseras que usará. “Está comprobado que uno se arregla en las mañanas un 58 por ciento para uno misma y un 32 por ciento para los demás, entonces no da lo mismo arreglarse o no. Cómo nos vemos sí afecta nuestro ánimo”, sostiene. Pero para la panelista del matinal Bienvenidos, administrar su imagen tampoco ha sido fácil. “Vengo de una familia árabe que se reúne en torno a la comida, entonces las dietas siempre han sido un tema para mí, el subir y bajar de peso. Pero después de que me formé como asesora en Barcelona me convencí de que todas podemos vernos bien si queremos, que todas -hasta la Cecilia Bolocco- tenemos algo que potenciar y neutralizar”. Y asegura que para lograrlo hay que partir por la ropa interior, pues esta es la que arma la silueta. “Todas deberíamos tener siete pares de sostenes: dos en blanco, en negro y en nude, y uno de fantasía. Fijarnos siempre que cuando doblamos un brazo en ángulo recto sobre el estómago, los pezones calcen con la mitad del antebrazo para chequear que estén levantando a la altura correcta. Que si tiramos los tirantes hacia arriba, estos nunca lleguen hasta las orejas porque eso significa que están muy sueltos. Que quepan dos dedos en el escote, porque si no caben, es porque están muy apretados”, enumera. Para escoger calzones aconseja elegirlos según la talla de pantalón y de la ropa exterior. “Los colores también son muy importantes”, apunta. “El beige es el único color que no se trasluce ni con el blanco, siempre y cuando sea lo más parecido a tu piel”.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’] Paola Beher: Lisos y suaves [/highlight]


2“Lo que pasa es que soy más fría y práctica con los asuntos del cuerpo”, dice esta diseñadora de vestuario que desde hace dos años está dedicada en un ciento por ciento a la asesoría de imagen. “No hago dietas ni me desvivo por bajar de peso. Si bien ahora estoy más rellenita y me he preocupado de comer menos, no se me va la vida en eso, no es mi onda”, asegura. “Como conozco mi cuerpo ocupo ropa que me ayude a sacarme partido, como pantalones ajustados y tops sueltos que lleguen más abajo de la pretina, para tapar el rollito de la cintura”, ejemplifica. Luego muestra su sostén y explica que en ropa interior, además de saber qué talla tiene cada una, también es importante fijarse en las texturas, ya que es uno de los elementos que dividen el cuerpo y hacen visibles al ojo ajeno todo aquello que queremos ocultar. “Hay mujeres que se compran lencería con mucho relieve, con mucho encaje, diseño u ornamentos que se traslucen y marcan las poleras transparentes, de lycra o de algodón. Se nota su textura y no se ve bien, por eso prefiero los que son lisos y suaves al tacto ”, opina. Al momento de comprar calzones también tiene la misma consideración: “Los que no son ni colaless ni hot pants se notan con todo lo que te pongas y, además, te aplanan la cola. Por eso, a las que no les gustan los colaless porque los encuentran feos o incómodos, deberían usar hot pants, que son shorts que llegan hasta el muslo, y asunto solucionado”.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’] Fernanda Zamora: Curvas peligrosas [/highlight]


1La maternidad marcó un punto de inflexión en la historia del busto de esta productora de moda. “Antes de los 30 las pechugas grandes son fantásticas, pero después de esa edad y de tener hijos comienzan a tener un lento proceso de desgaste”, afirma. “Porque para mí, que siempre las había disfrutado, que las lucía, usaba escotes y hasta sacaba aplausos -dice riéndose-, fue un shock verlas después de que amamanté a mi hijo durante nueve meses”, cuenta, aunque enfatiza que reaccionó así solo por el contraste del antes y el después y no porque le hayan quedado deterioradas. “Luego del impacto inicial encontré que los minimizer eran lo que necesitaba: las levantan y las dejan en posición correcta y disminuyen el volumen. Claro que son para ir con las pechugas cubiertas, porque como tienen tirantes gruesos y un cruce delantero, no son como para andarlos exhibiendo”, aclara. “Independiente de cómo sean nuestros cuerpos, creo que todas podemos ser muy sexis, rellenitas o flacas, y a cualquier edad. Solo tenemos que darnos el tiempo de ir a las tiendas de lencería, de probarnos distintos modelos y tallas, porque allí pasa algo muy mágico: es un momento para nosotras, donde estamos solas frente al espejo, donde podemos mirarnos con detalle y descubrir cuán sensuales nos podemos ver”, opina. “También tenemos que estar conscientes de que con el tiempo el cuerpo se transforma, que ya no es tan fácil subir o bajar de peso, y que es así. Nadie se salva. Por ejemplo, las que tenemos harta pechuga tenemos que preocuparnos del peso, de que no se nos empiecen juntar con la guatita, porque se genera un efecto Buda que no es lindo”.

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5Dice que le hubiera gustado ser un poco más alta -mide 1,58-, pero que no cambiaría ninguna parte de su cuerpo. Que nunca ha tenido algún complejo con respecto a este. “Me quiero harto y cuando me miro al espejo no veo nada que me disguste”, dice. Pero si se viera con un push-up o con colaless, esa percepción seguro cambiaría. “Me cargan, son incómodos y no van conmigo. No ando de mujer sexi por la vida, soy más piola. En ropa interior lo mío son los calzones sin costuras y los sostenes de copa blanda que tienen una espuma delgada -no esos tremendos cojines que encuentro antiestéticos- y un soporte reforzado en la parte posterior para sujetarlas bien. Antes usaba modelos deportivos elasticados, pero con esos las pechugas quedan muy a la deriva y te hacen ver más plana”, cuenta. La dueña de las tiendas Nostalgic llegó a su sostén ideal después de que una vendedora de una tienda de Victoria’s Secret de Nueva York le llamara la atención. “Había tomado un par de cosas y de repente se me acerca, me toma del brazo y me dice: ‘No puedo creer que no tengas idea de lo que estás comprando. ¿Tienes tiempo?’, me preguntó. ‘Sí’, le dije yo. Y ahí, por primera vez, entré a un probador de ropa interior: me trajo como 40 sostenes, me los probé todos, me midió y me enseñó”, recuerda. “El bretel es la parte más importante del sostén porque es la que afirma el 90 por ciento de la pechuga. Por eso tienen que ser firmes y de un buen material”, explica. Sobre el contorno, dice: “Nunca tiene que apretar porque hasta a la mina más flaca se le va a marcar un rollo. Si lo hacen es porque se escogió mal el sostén. Y sobre la copa, aconsejo que se fijen en que no junte demasiado las pechugas porque eso arruga la piel de esa zona, que es tan linda”, aconseja.