Belleza

El nuevo liso

Hace diez años en Sao Paulo algunas mujeres se levantaban a las cinco de la mañana para estar a las seis sentadas en la peluquería

  • Valentina Ossa

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1_300Hace diez años en Sao Paulo algunas mujeres se levantaban a las cinco de la mañana para estar a las seis sentadas en la peluquería haciéndose un brushing. “Era la única forma de maniobrar sus pelos; las brasileñas suelen tener melenas frondosas, muy crespas y con bastante frizz”, cuenta Mauro Freire, dueño de una cadena de peluquerías de Brasil que lleva su nombre. Para ellas la opción de un alisado químico más duradero era impensable: “El proceso se llevaba a cabo con ácidos y uno literalmente podía quemar el cabello”, recuerda el estilista en su salón de tres pisos, ubicado en el sofisticado barrio Jardin, una especie de SoHo neoyorquino de Sao Paulo.

En 2005 circuló entre las brasileñas la noticia de una sustancia que, según decían, era la solución al descontrol de las melenas onduladas y dejaba el pelo lacio como una tabla por tres, cuatro y hasta seis meses. Se trataba del formol, un químico con moléculas pequeñas que penetra la fibra capilar y proporciona un efecto liso planchado. “Este componente fue un descubrimiento casero que marcó la historia del alisado. Una peluquera lo probó en su cabeza y obtuvo una melena ‘chuza’. Lo expandió por Río de Janeiro y luego por todo Brasil, pero resultó ser tóxico”, dice Freire.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Adiós pelo disciplinado[/highlight]

El sueño del liso extremo se desvaneció cuando la agencia de control sanitario de Brasil advirtió que el formol era cancerígeno, irritante e inflamable. Su uso en cosmética implicaba graves peligros para la salud como quemaduras, problemas en las vías respiratorias y daños irreversibles en la piel, los ojos y el cabello. “Los riesgos aumentan a mayor concentración de formol; en esa época se utilizaba alrededor del 20%, que es bastante. El peligro de intoxicación es para quien lo recibe como para la persona que efectúa el tratamiento, de hecho se aplicaba con máscara y guantes de látex”, comenta Mauro Freire, quien tiene más de 20 años de experiencia en peluquería.

Una vez conocidos los efectos adversos del formol la aplicación de este disminuyó, al menos en salones tradicionales. Hace tres años la Organización Mundial de la Salud (OMS) legalizó su uso en cosmética con una dosis de 0,02, porcentaje que ayuda a la conservación de los productos pero no alisa.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’] Otras alternativas[/highlight]

No existe un componente que entregue el liso extremo que aporta el formol. Los alisados permanentes que actualmente se hacen en las peluquerías -se aconseja realizarlo cada seis meses- son tratamientos progresivos que dejan la melena lacia pero con un efecto natural, no planchado. El hidróxido de sodio, el hidróxido de guanidina y el tioglicolato de amonio son los químicos recurrentes; estos rompen los enlaces de las proteínas del cabello y cambian su estructura. La única forma de removerlo es cortar el pelo para que vuelva a crecer sano.

Con el objetivo de producir un daño menor, Mauro Freire explica que la tendencia es acudir a productos con ingredientes naturales: “La idea es aportar proteínas, nutrientes, vitaminas, minerales y siliconas que recuperen la fibra capilar y, como consecuencia, desencrespen”.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Cuidar el lacio[/highlight]

Aproximadamente tres meses después de un alisado químico aparecen las primeras secuelas. “En un comienzo el cabello queda suave y brillante, pero con los lavados se infla, ya que se produce un daño en la estructura interna y en las cutículas. Las consecuencias son sequedad, frizz y puntas abiertas”, asegura Sofía García, asistente de desarrollo y packaging en productos de cuidado para el pelo de Unilever Cono Sur. Por eso recomienda usar una línea completa para lisos tratados químicamente con pH bajo, agentes hidratantes, vitaminas y minerales que nutren, hidraten y realineen la fibra. “Esto permite combatir el volumen excesivo, además prolongar el efecto del tratamiento”, añade.

No existe un componente que entregue el liso extremo que aporta el formol. Los alisados permanentes que actualmente se hacen en las peluquerías son tratamientos progresivos que dejan la melena lacia pero con un efecto natural, no planchado.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Tips post alisado[/highlight]

1. El tioglicolato de amonio, el hidróxido de guanidina e el hidróxido de sodio, químicos usados actualmente en los procesos de alisado definitivo, rompen la estructura del pelo y arrastran proteínas, vitaminas y minerales. Se aconseja reparar el cabello con productos creados especialmente para melenas alisadas químicamente que facilitan la absorción de nutrientes.

2. Para evitar que a los seis meses de haberse efectuado el alisado su pelo esté seco, opaco, con frizz y quebradizo, elija un champú y acondicionador hidratante.

3. Si además de alisarse se tiñe y utiliza con frecuencia secador o plancha el daño es mayor, por lo que es importante proteger la fibra capilar. Una alternativa son las cremas para peinar con filtro UV que hidratan, ayudan a que el cabello no se oxide y aportan suavidad.

4. Si no quiere someterse a químicos opte por los llamados masajes de queratina. Aunque no es un alisado nutre el cabello por lo que atenúa el volumen , entrega manejabilidad y disminuye el frizz. Es el tratamiento más recomendado en peluquerías chilenas y el único ´alisado´ que puede llevarse a cabo con mayor frecuencia, incluso una vez al mes.