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Visual: Como lo soñé

Organizar un matrimonio no es tarea sencilla. La clave para no estresarse en el proceso: hacer las cosas con tiempo, tomárselo con relajo y, sobre todo, disfrutar al máximo ese día

  • Maria Paz Maldonado

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[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Macarena Hamilton[/highlight]


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“Mi caso es atípico porque Oscar, mi marido, es inglés, entonces me casé dos veces, una en Londres (19 de mayo de 2012) y otra en Chile (12 de enero de 2013), aunque el que más recuerdo es el que fue acá. Cuando aún estaba en Europa me probé muchos vestidos impactantes de Valentino, Monique Lhuillier, Vera Wang, entre otros, pero me enamoré de uno de Pronovias que tenía plumas, cristales Swarovski, seda y tul. Por coincidencia, cuando llegamos de regreso a Chile, acá abrieron sucursal y justo estaba el vestido que quería. Después de 7 meses y un par de pruebas, finalmente estuvo listo. Tuve a los mejores banqueteros, Bagnara y Margozzini, y la mejor música, a cargo de Nico Castro y Michel Zalaquett. Me cargan los postres cuchareados, así que en vez de eso pusimos un mesón de chocolates y pasteles, ¡todo un acierto! Además unas semanas antes del matrimonio mi papá nos regaló como sorpresa un show de Chico Trujillo en vivo para la fiesta, fue increíble”.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Magdalena Philippi[/highlight]


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“Con Checho, mi marido, nos quisimos casar en su casa en el campo, en San Bernardo, donde se casaron sus papás y tíos. Es una casa antigua preciosa que también tiene una capilla. Después del matrimonio fue tanta la gente que comentó lo lindo del lugar, que lo convirtieron en el centro de eventos Casona Pérez Ossa. El vestido lo diseñé con mi mamá, los géneros los compré en un viaje a Nueva York y me lo hizo una costurera solo dos semanas antes del matrimonio, ¡me lo entregó la noche anterior pero quedó perfecto! Mi mamá, Carolina Prado, se dedica a hacer tocados y aros de novia, así es que compré un tocado en Nueva York y ella lo modificó. Los aros los hice yo con su ayuda. Además, con mi socia, Sara Reymond, nos dedicamos a la decoración de matrimonios y eventos (Fiki.cl), de modo que para el mío nos preocupamos de cada detalle; diseñamos un tríptico con una ilustración que contaba la historia de nuestro pololeo, hicimos un misal para la iglesia y pegamos unos pajaritos de papel que encargamos a EE.UU. A la capilla llegué en la combi de mi suegro, algo muy lindo porque siempre hacemos paseos familiares en ella. Además con mis amigas del colegio, 26 en total, preparamos un sketch con música de nuestra época escolar y lo presentamos en la mitad de la fiesta, fue algo informal pero demasiado chistoso”.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Constanza De Tezanos Pinto[/highlight]


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“Lo primero que hice fue elegir el lugar donde me quería casar y reservarlo con tiempo. No me gustan los espacios cerrados, por eso decidí casarme en la Ermita de Schoenstatt Los Pinos de Reñaca, un espacio abierto rodeado de naturaleza, y hacer la celebración en el Club de Golf Granadilla de Viña del Mar, también con muchas áreas verdes, de hecho el cóctel fue al atardecer al aire libre. El vestido me lo hizo María Inés Solimano, tejido a palillos con hilos de seda: lo vi y me enamoré de inmediato de él. No busqué ningún otro antes o después de haberlo visto. El banquete estuvo a cargo de Patricia Weber y la decoración, de Verónica Vásquez; todo siguió un estilo muy provenzal, campestre. El cotillón lo compré en Carnaval Online, y en las mesas puse cámaras de foto desechables para que los invitados pudieran tomarse fotos entre ellos, fue muy divertido cuando las revelamos meses después. Además, en cada puesto había una galleta de la fortuna con un mensaje, que una de mis mejores amigas pintó una a una, fue un lindo detalle”.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Vanessa Ceruti[/highlight]


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“Con mi marido queríamos un matrimonio íntimo y que reflejara nuestro amor por la naturaleza. Por eso, cuando mi abuelo nos dijo que para él sería un honor que nos casáramos en su casa de campo en Malloco, los dos alucinamos con la idea. Era perfecto, lejos de la ciudad, con muchos árboles. Quisimos hacer algo que sorprendiera a los invitados y decidimos reemplazar el vals por un tango. Elegimos la canción Por una Cabeza, de Gardel y tomamos clases particulares dos veces por semana durante dos meses. El baile resultó increíble y la gente estaba fascinada. Como modelo conozco a muchos diseñadores, pero quería diseñar yo mi vestido, así es que llamé a mi amigo Juan Carlos Failer (diseñador) y juntos ideamos uno que fuera simple, pero con movimiento. Tenía la espalda muy rebajada y dos tajos a los costados que me permitieron estar cómoda. Como accesorios me puse flores en el pelo y el medallón con el que se casó mi suegra, quien lleva 42 años de matrimonio. Otro lindo detalle fue que escribimos nuestros votos en una carta del restaurante Tiramisú, donde tuvimos nuestra primera cita”.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Bernardita bunster[/highlight]


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“En cuanto nos pusimos de novios con Pablo nos propusimos aprovechar y gozar esta etapa, así es que empezamos a organizar todo con tiempo. Primero definimos el número de invitados y luego el lugar para dejar cerrada la fecha. Nos casamos en la Casona Laguna de Chicureo de Sofía Jottar, un lugar precioso, y la decoración siguió un estilo muy botánico y rústico, con barricas de vino, botellas de vidrio que colgaban desde el techo con flores, etc. Escoger el vestido no fue fácil, tenía muchas ideas y referencias, pero en las tiendas no encontraba nada que me gustara. Fui a ver a Luz Edwards, que trae vestidos de EE.UU., y vi uno con pedrería que me encantó. Como estaba sola, le mandé una foto a mi mamá y hermana por WhatsApp y sin pensarlo mucho, lo compré. El Dj fue Rodrigo Taulis, y le dedicamos mucho tiempo a la elección de la música, algo clave para que el matrimonio estuviera prendido y los invitados no dejaran de bailar y saltar. Otro lindo detalle fue que con el café repartimos chocolates con caras divertidas de nosotros, que una amiga que trabaja en La Fête me ayudó a encargar”.