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Novios perfectos

El año 2009 Tomás Cubillos, nieto del sastre Mariano Cubillos, se convirtió en modisto autodidacta, creó una marca y se especializó en la confección de trajes de novio a medida

  • Veronica San Juan

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A mediados de los años 80, Tomás Cubillos (35) se incorporó a un rito en el que participaban sus dos hermanos y sus once primos: dos veces al año el abuelo Mariano Cubillos, fundador de la sastrería que lleva su apellido, abría las bodegas de la fábrica para que sus nietos eligieran las telas de los trajecitos que usarían en las fiestas del Club Español. Mariano había llegado a Chile a los 14 años, solo, escapando de los espantos de la Guerra Civil española. Provenía de Vivanco, un pequeño pueblo agrícola ubicado en el País Vasco. En Santiago partió como ayudante de sastre, y en 1938 inauguró su taller en San Diego, la calle en que judíos, españoles, rusos, árabes y un sinfín de inmigrantes de diversas nacionalidades montaban negocios y prosperaban a punta de sacrificios inmensos.

“Me gustaba mirar a los sastres, observar cómo cortaban. Me impresionaba ver las telas, sus texturas. Desde chiquitito elegía las telas para los bermuditas y las chaquetitas que nos hacían a medida”, cuenta Tomás Cubillos, actor, músico, sastre autodidacta y fundador en 2008 de la marca TommiC. Por una impugnación legal de Tommy Hilfiger en 2010 mutó a Tomm, nombre que también fue cuestionado por la misma firma en julio pasado. En la versión 2013 de Exponovios relanzó su marca y la llamó Infame por Tomás Cubillos.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Un viaje, una decisión[/highlight]

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Cómo no volver al origen. Cómo no respirar algo de la vida de Mariano, su abuelo. Por eso entre los años 2005 y 2007 vivió en Madrid y Barcelona. “Vi lo bien que se vestían los hombres españoles y la diversidad de ropa que había para ellos. En Londres y en Berlín observé lo mismo. Ese viaje me gatilló el gusto por la ropa y pensé: ‘¿Por qué no hacerlo en Santiago?’”. Cuando regresó a Chile en 2008 puso su energía en dos de sus tres oficios: creó la marca de alta costura masculina, y junto a su mujer, la actriz y locutora Paula Fernández, fundó la compañía Teatro en la Ruta, con la que representan historias de la mitología chilena.

En la bodega de la sastrería familiar encontró saldos de telas guardadas por décadas, los compró y en 2009 presentó su primera colección de camisas, chaquetas, pantalones y casacas. Después de mostrar su segundo trabajo, recibió el primer encargo matrimonial. “Un día alguien me dijo: ‘Oye, me encantan tus chaquetas, me quiero hacer el traje de novio contigo’. En ese momento me di cuenta de que había un territorio muy bueno para desarrollar. En Chile muchos novios tienen excelentes ideas, pero llegan donde un sastre conservador que hace lo que él quiere: ‘¡Cómo vas a usar pantalón pitillo! Te va a apretar’. ‘¿Chaqueta más corta? ¡Nooo, eso es de mujer!’… Ese tipo de comentarios les hacen”, cuenta.

¿Cómo defines el estilo de tus trajes de novio? Son de cortes rectos, entallados; los pantalones los hago sin pinzas. Me gustan mucho los vivos y los pespuntes y me interesa que los forros sean a contraste; que si uno abre la chaqueta, se ilumine. También me fijo mucho en las terminaciones y soy meticuloso con los detalles. No escatimo gastos en las telas ni en la confección. Eso sube el costo, pero pienso que es vital para diferenciarme del resto. Además, es lo que siempre vi en mi familia: excelencia en el corte y en la confección, y eso pretendo prolongarlo.

Pero también rescatas lo bueno de lo clásico. Claro, y lo voy reactualizando con los detalles. Lo clásico es imperecedero. Todo está en cómo uno combina los elementos. Cosas que parecen una tontera, como los botones, hacen que una prenda sea única e irrepetible.

[block_quote cite=]“No escatimo gastos en las telas ni en la confección. Eso sube el costo, pero pienso que es vital para diferenciarme del resto”, dice.[/block_quote]

Uno relaciona mucho tu marca con los músicos o actores que se visten contigo, como Cuti Aste o Matías Oviedo. ¿Te has abierto a otros públicos?  Sí. Ahora mi ropa es transversal y eso es notable. Cuti Aste es mi mejor cliente, pero también llegan ingenieros comerciales y arquitectos. Me buscan novios superestructurados y otros bien artistas.

¿Cómo conectas la historia de tu abuelo sastre con tu trabajo autodidacta? Me conecto desde el lado artístico. Lo que mejor sé hacer es comunicarme con la gente; soy feliz haciendo arte desde el teatro y desde la música. Y la ropa es arte. Cuando un traje es único y exclusivo significa que te diste el tiempo de opinar sobre la tela, sobre el corte. En ese momento la prenda se transforma en un objeto de arte que tiene un valor imperecedero en el tiempo.

[alert type=’alert’] Buena tela
Tomás Cubillos demora entre tres semanas y un mes en la confección de un traje. Trabaja con telas inglesas, italianas, españolas y las nacionales de Bellavista Oveja Tomé. También diseña camisas, corbatas y giletes. Hace hasta tres pruebas. Teléfono 8-150 1527. Infame.cl [/alert]