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Pasarela hacia el altar

Las semanas de la moda Bridal de Nueva York, Cibeles Novias de Madrid y Gaudí Novias de Barcelona, celebradas en mayo de este año, dieron las claves en estilo para dar el ‘sí’

  • Maria Paz Maldonado

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[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’] Tapados glam [/highlight]


colage-1Los abrigos no cubren el vestido, sino que se vuelven parte de él con diseños que aportan una elegancia indiscutida. El furor por las pieles -reales o falsas- y el terciopelo durante el invierno se adapta a la primavera recogiendo su largo hasta la altura de la cintura. En oposición, telas livianas como la seda y organza extienden sus largos a ras de suelo. Como capas o como chaquetita de mangas ¾, según se vio en la pasarela de Monique Lhuillier, el broche es unitario y va justo bajo el mentón. Carolina Herrera optó por atraer la atención al cuello con perfectos rosetones de seda bajo los que se develaron sus impecables vestidos corte de sirena.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’] Cuellos de ilusión [/highlight]


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El límite entre el vestido y la piel se torna difuso con telas que provocan la ilusión de ser parte del cuerpo. El pecho se proyecta sobre escotes pronunciados, pero cubierto por telas transparentes que rompen su efecto nude con aplicaciones como cristales y flores, principalmente sobre el cuello y los hombros. La casa española YolanCris apostó por el máximo romanticismo primaveral posando mariposas de tela que parecían rondar sobre la silueta de la modelo, mientras que el valenciano Miquel Suay se mantuvo clásico alternando encajes y organza.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’] Años locos [/highlight]


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El publicitado estreno del Gran Gatsby en mayo de este año consagró la glamorosa tendencia que mira hacia los años 20. Las novias se suman a esta reminiscencia vintage en su faceta más romántica con vestidos de cinturas bajas apoyadas sobre las caderas, encajes, telas pesadas que se superponen en capas, y como accesorios, diademas y joyas ostentosas. Rosa Clará les puso la nota de osadía con profundos escotes en V, Reem Acra los coronó con amplios velos de tul e Inmaculada García presentó modelos que inevitablemente recordaron la elegancia de Daisy Buchanan. La auténtica reinvención nupcial de las flappers.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’] Brazos de encaje [/highlight]


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Los brazos se cubren de elegancia con delicados encajes que insinúan la piel a través de los tejidos minuciosos. A estas semitransparencias se suman aplicaciones como flores, pedrería y plumas, como lo mostraron Pronovias y Yolan Cris, quienes dieron a esta parte del vestido un protagonismo olvidado durante varias temporadas. Oscar de la Renta, en sus espectaculares vestidos extendió el encaje de sus ajustadas mangas por sobre las manos, casi como un camino hacia el anillo de compromiso.

[highlight color=’#81caea’ text-color=’#ffffff’]Entre vuelos[/highlight]


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Introduciendo la vuelta al exceso de los noventa, las pasarelas de novias dieron la bienvenida a los vuelos y al volumen. Lejos del temido efecto ‘merengue’, la arquitectura de las prendas logra amplitud sin desbordar. La clave está en la alternancia de telas livianas y pesadas que logran pliegues controlados, y por supuesto la costura impecable que genera ondas sobre fondos lisos, porque esta tendencia sí que es enemiga de las arrugas. A pesar de que hubo faldones muy amplios como los de Reem Acra, la regla general fue de diseños pegados al cuerpo rodeados por vuelos asimétricos, como los de Victorio & Lucchino y Patricia Avendaño.