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Zapping Hombres: Miguel Tapia

Baterista de Los Prisioneros, Jardín Secreto y Razón Humanitaria y ahora de Travesía. Así se resume la historia musical de Miguel Tapia. Esta vez vuelve a tocar con amigos y vecinos del barrio. O más bien del pueblo de Pirque, donde vive hace unos diez años. Acaba de grabar un disco con ellos, que incluye covers de canciones latinoamericanas y creaciones propias mezcladas con música electrónica. Ese trabajo aparecerá en octubre, pero antes, el 28 de septiembre, tocará en vivo con su nuevo grupo en las afueras de la estación Quinta Normal del Metro.

  • Veronica San Juan

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1_300Fue en un cumpleaños, allá por octubre de 2012. No sabe bien de quién, pero sí recuerda que nunca había cantado o tocado en ninguna de las reuniones de sus amigos de Pirque. Pero Rufino Cabrera, músico, empresario guatemalteco y habitante de una parcela cercana a la suya, llegó a esa fiesta con su cajón peruano y se animó. Miguel Tapia (49) jamás había percutido uno; buscó el sonido de la madera con sus manos y a los pocos minutos estaba tocando con sus amigos y vecinos: la cantante Gabriela Pozo, el director orquestal y bajista cubano Leo Fernández, y Rufino Cabrera, quienes venían interpretando canciones del repertorio brasileño y latinoamericano. Al poco tiempo, un mes quizá, eran un cuarteto y se llamaban Travesía. “Ellos tenían armadas algunas de las canciones que van en el disco. La Gabi quería que yo pusiera el sonido más electrónico, más pop; que la música fuera bailable. Empecé a pulirlas y a darles una estructura para tocarlas en vivo”, dirá Miguel, casi tres horas después de un ensayo del grupo.

Durante esas horas de pruebas y ajustes rieron, tomaron vino y repasaron las canciones que han mostrado desde el verano, algunas de las cuales forman parte del disco: covers para melodías como País Tropical (Jorge Ben) y Chan Chan (Compay Segundo), composiciones de los otros miembros de Travesía y dos que Miguel Tapia escribió a fines de 1998, cuando era parte del grupo Razón Humanitaria: Rupa Rupa y El Indio. “Rupa Rupa es una de las favoritas que he escrito. Me gusta haber sampleado el guitarrón de Santos Rubio. En la versión original era un sample de una guitarra de Víctor Jara…”, explicará, y contará de qué modo el folclore siempre estuvo en su vida. Que su padre escuchaba música llanera de Venezuela, vallenatos de Colombia, folclore argentino y chileno. Que su hermano tenía un grupo y tocaba el bombo legüero en la casa paterna. Que cuando tenía doce años y más, y hacía el aseo del living-comedor y del baño, escuchaba con el mismo interés a The Clash, Cuncumén y Sandro. Que ya en 1998, al componer Rupa Rupa y El Indio, combinó elementos folclóricos con música electrónica. En fin. Que esta fusión de sonidos no es nueva para él. Y que tocar en Travesía es una síntesis de su historia musical: “Hemos logrado que las canciones mantengan su sonido natural, pero con elementos electrónicos que las adornen”.

El Indio, su otra composición, comenzará a escucharse pronto en las radios. Es una canción con la base bailable del house y samples de trutrucas, que alude a los juegos infantiles que practicaba con sus amigos: al cargar la mata, al parir la chancha, el caballito de bronce, el callejón oscuro, la patá del burro y otros tantos que se jugaban en el Chile del siglo pasado. El disco debiera aparecer en octubre. “He trabajado harto en esta producción. Finalmente uno hace discos por una cosa romántica. En este caso, yo lo hago para pasarlo bien con mis amigos, disfrutar todo lo que pueda, y si tiene éxito, mejor”.